Renta financiera, sobre la chicharra y en silencio

29 de diciembre, 2018

 

El Poder Ejecutivo reglamentó ayer, sobre la chicharra y en silencio, el cobro de Impuesto a las Ganancias a la renta financiera, que gravará a los rendimientos de bonos y de plazos fijos, a través del decreto 1.170 publicado en el Boletín Oficial.

 

Se pagará entre 5% y 15% del rendimiento que exceda los $67.000 al año, y desde mediados de 2019 se abonará Ganancias por la renta originada en 2018 en plazos fijos, bonos, cuotapartes de Fondos Comunes de Inversión y acciones cotizantes en el exterior.

 

La ganancia devenida en inversiones en pesos pagará 5% de impuesto a las Ganancias sobre el mínimo no imponible, de $66.917,91 por año. En tanto, la renta producida por activos en dólares o en pesos ajustables por inflación (UVA o CER), tributará una alícuota de 15% sobre ese mínimo de $ 67.000.

 

La aplicación de la medida será retroactiva al 1° de enero de 2018, y se tributará por la renta de los plazos fijos, la compra-venta de dólares y el cobro de alquileres.

 

 

Ante las críticas y el efecto en el mercado que tuvo la aprobación del Impuesto a las Ganancias sobre lo que quedaba de la denominada ‘renta financiera’ sin gravar, el Gobierno ha optado por aplicar un mecanismo para neutralizar el pago del impuesto por el período 2018, durante el cual se produjeron cuantiosas pérdidas en dólares para los inversores en títulos públicos argentinos”, dice Diego Fraga, Socio de RCTZZ Abogados ante El Economista.

 

“Así, en el decreto reglamentario se generó un método para que no tributen los intereses o rendimientos de 2018. La opción es que a tales ganancias se las pueda computar mediante la disminución del costo del título que los generó. Parece una solución bastante razonable, aunque hubiese sido deseable que el Gobierno prorrogue el cobro del impuesto indefinidamente con el compromiso de promover su futura derogación, con previo acuerdo con el Congreso”, agrega Fraga.

 

Por último, Fraga reflexiona: “Si bien es un tributo que existe en otras partes del mundo y la idea es romper la iniquidad que se produce en comparación con otras rentas que ya tributan Ganancias, ha generado mucho ruido en el país en un delicado contexto como el actual, en el que las necesidades de financiamiento son grandes. Si a ello se suma la ruptura de reglas existentes al momento del Sinceramiento Fiscal, las turbulencias internacionales y un mercado de capitales muy pequeño, estimo que el daño que este impuesto ha hecho a la economía es considerable. Por lo tanto, para el futuro el Gobierno debería adoptar una postura más audaz si quiere volver al mercado de capitales”.

 

“La reglamentación estuvo en línea con lo esperado y la única variante fue poder compensar la pérdida de capital con el cobro de los intereses, algo que antes no se podía”, dice Martín Vauthier, hombre de Eco Go y la UTDT. Sobre el Mínimo No Imponible de casi $67.000, dice, “quedan casi todos alcanzados”.

 

 

En diálogo con El Economista, agrega que “es un impuesto que se cobra en todo el mundo y es deseable, pero el timing no fue bueno porque tenés un mercado chico, que debés fomentar, y el impuesto hoy no ayuda”. Además, “estás gravando renta nominal pero, tras un 2018 con una inflación de casi 50%, no hubo ganancias reales”. Sobre el timing, Vauthier cita el riesgo país en más de 800 puntos básicos “y una demanda de dinero que estás sosteniendo con Leliq a 60%”. Hoy estás tratando de sostener la demanda de dinero “y estás gravando la constitución de plazos fijos y desalentando esa inversión en pesos”. El ahorrista que está pensando en hacer tasa o comprar dólares, dice Vauthier, “no es un incentivo positivo”.

Te puede interesar


Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *