Reproches cruzados en Cambiemos y gestos para recuperar la calma

21 de noviembre, 2018

Negri y Naidenoff no estuvieron en la reunion

 

Los hechos se sucedieron encadenados. El viernes, el peronismo logró arrebatarle al oficialismo una silla clave en el Consejo de la Magistratura. Con recursos legítimos: la suma de sus partes, fragmentadas en la mayoría de las ocasiones. Y durante el fin de semana largo llegaron los reproches. Primero, velados, por lo bajo. Luego más abiertos. La diputada nacional y una de las fundadoras de Cambiemos, Elisa Carrió, dijo que se sentía “afuera” de las principales decisiones del Gobierno y dejó su sospecha sobre los entretelones de la votación en el Consejo. Y a Carrió le siguió el radicalismo con un documento en el que lamenta la “impericia”, “mala praxis” y la “desidia política” del Gobierno para manejarse en este tema.

 

Ayer el malestar de los socios con la dirigencia del PRO pareció autoalimentarse. Por un lado, con la ausencia de los radicales Mario Negri y Luis Naidenoff a la reunión de gabinete, tal como estaba previsto, en un gesto para mostrar el enojo del partido. El diputado nacional cordobés es jefe del interbloque de Cambiemos y a él le correspondía, según esos reclamos, esa silla que ocupó el peronismo unido (desde el FpV al Frente Renovador, pasando por los federales), al quedarse con los dos lugares de la mayoría. Por el otro, con las respuestas del Gobierno, por lo bajo, en donde le reprochaban al radicalismo la ausencia del santacruceño Eduardo Costa, en la discusión del Presupuesto, y la escasa propensión a “poner el cuerpo” para acompañar las decisiones de Gobierno. “Los votos hay que trabajarlos y tanto en el radicalismo como en la Coalición Cívica están acostumbrados a que los votos se los traigan otros, ellos no hacen nada”, cuestionaron en Casa Rosada. “Hubiera preferido que las críticas a la alianza se hubieran hecho hacia el interior de la alianza”, se quejó el diputado Pablo Tonelli, más frontal.

 

Entre las suspicacias que dejó correr el radicalismo, sin ponerla en esos términos, es que el Gobierno habría negociado votos en el Presupuesto por esa silla en el Consejo en cuestión. En la Casa Rosada rechazan taxativamente la versión. También que de esta forma se estaría “garantizando la impunidad”. Y ambas partes acuerdan, por separado, que la sangre no llegará al río y que la tensión de ningún modo significa riesgo de ruptura. Pero pudo sumar sus coletazos. Por caso, se levantó la sesión que hoy debía aprobar la reforma de Bienes Personales que el senador Miguel Angel Pichetto consiguió en el Senado a cambio del apoyo de una parte de su bloque al Presupuesto 2019. Pero los sectores más “componedores” ya preparan reunión para la semana próximo para recuperar la calma, con los jefes parlamentarios de la coalición y los principales referentes del Gobierno. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, entre ellos.

 

De todos modos, en el radicalismo consideran este tema como un emergente para mostrar un malestar más generalizado. Por caso, con la poca participación que observan en las decisiones y el temor a que la Casa Rosada encare “armados inconsultos” para el año próximo en algunas provincias donde el radicalismo tiene expectativas de encabezar listas o ganar las elecciones. O que el PRO termine acordando con el peronismo federal y postergue esas expectativas. “Enhorabuena la UCR expresa su postura. He dicho que no me importan los cargos, pero este tiene especial significación institucional. Ojalá que de aquí en más se defiendan, como en este caso, las demás ideas radicales. Si hubiera sido así desde el principio, las cosas estarían mejor”, señaló Ricardo Alfonsín, a través de las redes sociales, haciéndose eco de ese malestar y aprovechando la oportunidad para marcar sus diferencias con la conducción del partido.

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