Por la devaluación, se espera un boom de turismo en el verano

Los argentinos mirarán más los destinos locales y el salto del dólar atraerá el turismo extranjero

 

Por Sofía Alvarez Beroqui

 

Varios factores serán determinantes para la actividad del sector turístico en los próximos meses. En ese orden de cosas, el formidable salto en el dólar hace que se proyecte una temporada de gran movimiento interno, aunque la recesión y los bolsillos apretados jugarán en contra. “Es lógico que a la hora de viajar los argentinos tengamos que ser más medidos en estas circunstancias, pero no por ello van a dejar de viajar”, dice Aldo Elías, presidente la Cámara Argentina de Turismo (CAT).

 

Un informe de Radar Consultora, publicado ayer, indica que, si bien el aumento del precio del dólar favorecería la actividad turística local, todavía no se puede asegurar que se concrete dicho crecimiento. Pese al tipo de cambio favorable para los extranjeros, el ingreso de turistas no residentes por vía aérea creció solo 4,8% mientras que en 2017 se había incrementado 7,1%. Sin embargo, se espera que durante el verano la tendencia se revierta, ya que las decisiones relacionadas a viajes suelen tomarse con meses de antelación y es probable que el impacto cambiario se sienta con más fuerza con algo de delay.

 

En cuanto al panorama para los argentinos, la escapada del dólar también resulta determinante en las decisiones de consumo y la elección de los destinos. Se han encarecido los viajes hacia el exterior, y se espera que los residentes (que representan el 80% de la masa turística) opten por destinos locales.

 

Elías espera un verano con mucho movimiento, con más argentinos viajando por el país y también un crecimiento de turismo internacional. “Estos dos factores serán clave a la hora de medir el impacto y la verdadera incidencia que tiene el sector para la recuperación de nuestra economía. Por un lado, Argentina tiene el beneficio de contar con una amplia gama de opciones para vacacionar, con ofertas para todos los bolsillos. Y por otro, tenemos una demanda que se mantiene a pesar de la recesión, lo que se evidenció durante los fines de semana largos. Sin dudas tendremos una muy buena temporada, aunque sin gastos excesivos por parte de los turistas”, expresó, optimista, en diálogo con El Economista. “El país se ha vuelto competitivo con respecto a otros destinos internacionales y el sector se encuentra ante una gran oportunidad en la medida que pueda controlarse el espiral inflacionario”, agregó Elías.

 

Entre los lugares internos más solicitados, los parques nacionales representan uno de los grandes motores atractivos. Según un informe elaborado por Focus Market, un paquete para la primera quincena de enero con hotel y aéreos a Puerto Iguazú para dos personas se encuentra sobre los $30.000 y a Bariloche, cerca de $50.000. Otros destinos concurridos como Mar del Plata, Carlos Paz o Salta rondan los $35.000. Mientras que Punta del Este o Florianópolis salen entre $75.000-76.000 y Miami está arriba de los $110.000.

 

El Economista consultó a otros representantes del sector sobre sus expectativas para la temporada que inicia el próximo mes.

 

Maximiliano Gonzalez, Director Comercial de Costa Cruceros, dice que la preventa tuvo muy buenos resultados hasta mayo cuando cayó, con la primera etapa de la devaluación, y posteriormente la demanda estuvo atada a las variaciones del tipo de cambio. “Desde septiembre, con una fuerte campaña de comunicación, garantizando los precios en pesos y condescuentos de hasta el 70% hemos logrado resultados realmente muy positivos. El objetivo de que las familias puedan seguir viajando. Las opciones son minicruceros en diciembre y marzo a Punta del Este y salidas a Brasil en enero y febrero de 8, 9 y 14 noches”, dice.

 

Por otro lado, Gonzalo Pereira, Gerente de Marketing y RR.II. de la cadena Alvarez Argüelles Hoteles, opina que se acentuará el repunte de la temporada pasada: “Se percibe una nueva dinamización del sector. Es notoria la creciente recepción en la Ciudad de Buenos Aires de huéspedes, tanto del interior del país, como de países limítrofes. En ciudades como Posadas, Neuquén o Buenos Aires, donde tenemos hoteles, notamos que la devaluación benefició el turismo receptivo proveniente de países limítrofes. El desafío será mantener y mejorar el nivel de ocupación que hemos logrado sostener los últimos meses”.

 

El acceso a los destinos locales se verá beneficiado con la mayor conectividad aérea que traerán los vuelos low-cost y al “revolución de los aviones” que lidera Guillermo Dietrich. Ya hay cuatro nuevas líneas aéreas funcionando: Avianca, FlyBondi, Norwegian y LASA, a las que se sumarán Jetsmart y Flyest. Entre sus beneficios se encuentra el aumento de rutas y frecuencias disponibles a las provincias, además de pasajes más económicos.

 

Sobre eso, Gonzalo Robredo, presidente del Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires, comenta que las empresas low-cost no sólo permiten que más argentinos viajen por el país, sino también que los extranjeros conozcan otras ciudades de Argentina: “En Buenos Aires sumamos 900.000 asientos internacionales de forma anualizada, que estimamos que representan un incremento del 20% total de la llegada de turistas. El turismo internacional lleva dos años de crecimiento y las reservas de vuelos para los próximos doce meses crecieron 32% desde las principales ciudades del mundo entre septiembre de 2018 y agosto de 2019. También incorporamos 1.100.000 nuevos asientos de cabotaje. El turismo se encuentra ante una oportunidad histórica”. A descansar que ha sido un año exigente.

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