Lo que dejó (y puede traer) la aprobación del Presupuesto

16 de noviembre, 2018

Avanza el proyecto opositor contra las tarifas, pero Cambiemos presentó una alternativa

 

Por Néstor Leone

 

Con 45 votos a favor, 24 en contra y una abstención, el Gobierno cumplió su objetivo: aprobar el Presupuesto 2019 y el paquete de leyes complementarias que propuso y negoció con sectores de la oposición. Y lo hizo, en un debate que se prolongó por más de 12 horas. A continuación, algunas clave de la discusión y ciertos disparadores que dejó mirando hacia adelante, como saldo provisorio.

 

Crisis en el bloque de Pichetto. Una de las novedades políticas que marcó la discusión fueron las fricciones al interior del Bloque Justicialista, presidido por Miguel Angel Pichetto. El legislador rionegrino fue el puente de negociación con el Gobierno y las autoridades de Cambiemos en la Cámara Baja. Como en otras ocasiones. Pero esta vez los cuestionamientos de sus compañeros de bancada fueron más que los acuerdos. En el fragor de la discusión, los tucumanos José Alperovich y Beatriz Mirkin decidieron abandonar el bloque, atravesados también por la disputa interna en su provincia con el gobernador Juan Manzur. En tanto, se registró un fuerte cruce con el formoseño José Mayans en el plenario de comisión en el que Cambiemos logró dictamen de mayoría. Doce senadores del interbloque Argentina Federal, finalmente, le dieron la espalda. Al Presupuesto. Y a Pichetto. Con rumores de rupturas incluidas.

 

Disciplina parlamentaria en riesgo. El interbloque oficialista mostró en los casos tres años de gestión del presidente Mauricio Macri una ajustada actitud de conjunto. Estricta, sin desavenencias a la hora de votar o de debatir en el recinto. De esta forma, pudo generar fuerza interna para negociar con la oposición moderada y construir mayorías desde su situación de minoría. En esta ocasión, esa aceitada disciplina partidaria entre el PRO, el radicalismo y la Coalición Cívica-ARI estuvo a punto de sufrir una primera baja. El senador santacruceño Eduardo Costa levantó la voz contra la distribución de partidas que le correspondían a su provincia y generó preocupación en la Casa Rosada. No porque estuviese en duda la aprobación: el Gobierno tenía los números hace diez días. Más bien, por la señal de debilidad que podía dejar. Con el riesgo, a su vez, de que se acoplase la también radical María Belén Tapia. El patagónico, que pretende ser nuevamente candidato a gobernador de su provincia, consideraba que el proyecto “no da respuestas a todo lo que Santa Cruz necesita” y pedía que el Gobierno garantizase la concreción de la autovía Caleta-Comodoro Rivadavia y los recursos para el funcionamiento de Yacimientos Carboníferos Río Turbio. Finalmente, no dio quórum y se ausentó, mientras que Tapia votó a favor.

 

Gobernadores alineados. Los senadores de la oposición que votaron a favor del Presupuesto responden, en su mayoría, a los mandatarios provinciales “acuerdistas”, verdadera llave de la aprobación de la ley de leyes. Es el caso de 18 de ellos, entre los que se cuentan a Blanca Porcel de Riccobelli y Ada Itúrrez de Cappellini, del Frente Cívico por Santiago de Gerardo Zamora; Inés Blas y Dalmacio Mera, que responden a la catamarqueña Lucía Corpacci; José Rubén Uñac y Cristina López Valverde, vinculados al sanjuanino Sergio Uñac; Magdalena Solari Quintana y Maurice Closs, ligados al Frente Renovador de la Concordia Social que es oficialismo en Misiones; Pedro Guastavino y Sigrid Kunath, del peronismo entrerriano que encabeza Gustavo Borde; Carlos Caserio, hombre de Juan Schiaretti; y Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, entre otros. Como excepciones se cuentan las de Pichetto, sin anclaje territorial en su provincia, el salteño Juan Carlos Romero, distante de Urtubey, y el santafesino Carlos Reutemann, con bloque propio, pero que ingreso al Senado bajo el sello de Cambiemos.

 

Algo de calma y algunas certezas. El proyecto aprobado supone un aval para el endeudamiento en curso y un ajuste importante en las cuentas públicas, según lo acordado con el Fondo Monetario Internacional. En ese sentido, brinda cierto alivio político para el Gobierno antes de la cumbre del G20. No son datos políticos menores. Tampoco la diferencia que obtuvo a su favor, a pesar de las críticas incluso de aquellos opositores que votaron con los legisladores oficialistas, por considerar que “no es un buen Presupuesto”. En un año de corridas cambiarias, crisis económica más extendida de lo esperado, inflación en alza e indicadores sociales en baja, la confluencia lograda muestra que el Gobierno mantiene el timón de la gobernabilidad y que los acuerdos políticos que establece siguen tendiendo eficacia.

 

La centralidad de Cristina. El de la expresidenta fue uno de los discursos más esperados por críticos y adherentes. Como se preveía, fustigó los números del Gobierno. “No se sale de la recesión ajustando el gasto público. Con este Presupuesto vamos a aumentar el sufrimiento de la sociedad argentina. Y lo peor es que, además, ese sacrificio va a ser inútil”, sostuvo. Además, la senadora del Frente para la Victoria sumó mayor centralidad política (a pesar de su perfil bajo) tras la crisis del bloque de Pichetto. No porque se sumaran nuevos legisladores a su banca. Más bien porque, como sucede más allá del ámbito parlamentario, referentes opositores ven en ella a la dirigente con más peso y, a su vez, única alternativa posible a Cambiemos.

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