“El problema es entrar en una trampa de austeridad”

El Economista dialogó con Martín Alfie (Radar Consultora y FCE-UBA)

 

Entrevista a Martín Alfie Radar Consultora y FCE-UBA Por Juan Manuel Antonietta 

 

El Economista dialogó con Martín Alfie, economista en jefe de la consultora Radar y profesor de la FCE-UBA sobre la actual situación económica. Según Alfie, el ajuste no resuelve por sí sólo los problemas económicos y hay riesgo de entrar en una trampa de la austeridad.

 

El Gobierno cree que un fuerte ajuste del Presupuesto es la única alternativa tras el corte del financiamiento internacional ¿Usted coincide?

Hay que ir paso a paso: el corte del financiamiento internacional en los mercados de crédito comenzó a principios de año. La decisión de ir al déficit cero, en septiembre. En el medio, hubo una serie de errores del Gobierno que ampliaron el problema y llevaron a tener que sobrereaccionar el ajuste (fiscal y monetario) para intentar estabilizar un daño, en gran parte, autoinflingido. Los errores fueron el mal manejo cambiario y monetario y un diseño muy imperfecto del primer acuerdo con el FMI. Por eso, el recurso discursivo de “el camino es este o el abismo” hay que tomarlo con pinzas, porque por ahora el camino que tomó el Gobierno viene empeorando la situación y acercándonos al abismo. Ahora bien, más allá de esto, el Gobierno plantea que el déficit cero es la única manera de reducir las necesidades financieras y ser sustentables en el largo plazo. El problema, que también plantea el propio staff del FMI en el último reporte, es entrar en una trampa de austeridad, es decir, que la recesión golpee la recaudación y se necesiten más recorte de gasto para cumplir esas metas. Ese camino es el que hay que evitar, y me parece que el apretón monetario y el ajuste fiscal pueden llevarnos a esa dinámica, que también es insustentable, no solo social, sino macroeconómicamente.

 

¿Pero el equilibrio fiscal no es indispensable para estabilizar la macroeconomía?

Una trayectoria fiscal sustentable es algo necesario. Pero la sustentabilidad a largo plazo depende de otras cosas, como por ejemplo el crecimiento económico, tipo de cambio, producción de transables, etcétera. Todo lo que, al final de cuentas, termina siendo incorporado a los ratios como deuda sobre PIB o exportaciones ¿Es más sustentable una economía en recesión y con perspectivas de que se prolongue por mucho tiempo y equilibrio primario fiscal, o algo de déficit y que permita crecer? De nuevo, mi miedo es que vayamos a un escenario como el primero.

 

Cumplido un mes del nuevo programa cambiario y monetario, ¿Cómo evalúa su desempeño?

El resultado en materia cambiaria fue positivo. A muchos sorprende la velocidad con la que bajó, pero también tiene que ver con la velocidad con la que había subido. De todas formas, no hay que cantar victoria: ya tuvimos un mes en el cual se tranquilizó el tipo de cambio (julio) y al mes siguiente se disparó de nuevo. El indicador que refleja que la desconfianza sigue vigente es el riesgo país. Pero sin dudas estamos bastante mejor que hace un mes.

 

¿Es sostenible el esquema o las tasas altas generan un impacto en la economía real insostenible?

El esquema necesita sí o sí llegar a la banda inferior para poder relajar las condiciones monetarias. Las tasas son difíciles para la economía real. Y ahí además hay dudas sobre como reaccionaría el tipo de cambio. De todas formas, hay otros riesgos, como los fondos que están ingresando para hacer carry, y que en un par de meses tomen ganancias y el tipo de cambio salte nuevamente. Que se mantenga la inflación, se profundice la recesión y se anticipe que el esquema no sea creíble. O un shock internacional. Frente a un evento negativo este esquema es muy rígido y deja pocas herramientas.
¿La incertidumbre que genera el 2020 puede trasladarse a 2019? Digamos que un poco el riesgo país está reflejando eso. Ahí hay una cuestión clave: sea cual sea el Gobierno que asuma en diciembre de 2019, es muy probable que haya que volver a negociar con el FMI. Los vencimientos de la próxima gestión son muy importantes. Por eso mi miedo es que este programa nos lleve a esa trampa de austeridad al estilo Grecia que hablaba antes, y que las condicionalidades del organismo comiencen a ser más profundas, las famosas “reformas estructurales”. Yo creo que hay que discutir y avanzar en varias reformas, sin dudas, pero esa discusión debería darse en un marco de acuerdo y consenso social entre los actores locales, y no condicionados por un acreedor como el FMI.

 

¿Qué lecciones cree que se pueden sacar de los primeros tres años de Cambiemos?

Yo creo que son varias. Por un lado, que un proceso de estabilización macroeconómico tiene que ser coordinado y consistente en todos sus frentes. Por ejemplo, no podés buscar bajar la inflación bruscamente y actualizar las tarifas. Otra lección es que no podés menospreciar el equilibrio externo: lamentablemente, no somos Australia, y no podemos aguantar muchos años de déficit de cuenta corriente en torno al 5%. Con respecto a los controles de capital, creo que no podés desregular totalmente la entrada y salida durante la estabilización, menos cuando sos la economía del mundo más expuesta a sudden-stops. El manejo de los pasivos del Estado tiene que ser más inteligente: hay que buscar maximizar las colocaciones en pesos. Por último, desde lo productivo, creo que no podés avanzar en una apertura comercial aceleradas, en un contexto de apreciación, suba de tasas, tarifas y caída del mercado. La apertura tiene que ser gradual y dar lugar para competir, porque si no termina en una destrucción desmedida del entramado productivo, como se está viendo en varias industrias.

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