El Gobierno espera arribar a las presidenciales con la economía creciendo a 4%

25 de noviembre, 2018

El Gobierno cree en un rebote pronto

El viernes, el Indec informó que la economía entró oficialmente en recesión: encadenó dos trimestres consecutivos (el segundo y el tercero de 2018) con caídas trimestrales en el nivel de actividad económica. Se descuenta que el cuarto volverá a mostrar una caída. ¿Y después? La gran pregunta. En Argentina, siempre se sabe cuándo arrancan las recesiones, pero nunca cuándo terminan. Las expectativas van desde una recesión breve hasta una crisis que se agudiza, con opciones diversas en el medio.

 

La grieta

 

El optimismo lo lidera, naturalmente, el Gobierno. Como siempre. Aunque es cauto en sus pronósticos, quizás por haber errado en demasía, la creencia es que ya pasó lo peor y que el combo del acuerdo 2.0 con el FMI y la aprobación del Presupuesto 2019 calmará las aguas financieras y eso estabilizará la macroeconomía. “Tanto el acuerdo como la aprobación del presupuesto dan la pauta de una dirección correcta hacia la estabilización de las variables macro que permitirá retomar la senda del crecimiento y visibilizar el efecto de las reformas micro que seguimos implementando”, afirmó Paula Szenkman, secretaria de Transformación Productiva, el viernes pasado, tras la presentación del Monitor de la Economía Real.

 

Es más. El Economista accedió a un documento en el que el Gobierno plantea que el PIB estaría creciendo 4% en el cuarto trimestre de 2019, cuando se realicen las elecciones, agendadas para el 27 de octubre. “Esperamos una recuperación rápida. Comenzando por la recuperación del agro y de las exportaciones primero y del consumo privado después”, agrega el trabajo.” Agro, energía, turismo y servicios (serán) motores del crecimiento”, amplía el PowerPoint que muestra una nítida recuperación en V. La intención es mostrar, además, que el Gobierno llegará con la economía jugando a favor a la instancia preelectoral, que es la que define el sentido del voto.

 

 

La calma en el dólar junto a la aspiradora monetaria de Guido Sandleris, que no está asegurada, también permite augurar meses (algo) más tranquilos en los precios que pagan los consumidores. Aunque, por cierto, la inflación aun navegue en niveles elevados. En diálogo con El Economista, en el IPC Online de Bahía Blanca, quienes más cerca estuvieron de la última medición del Indec, advierten que, preliminarmente, los precios aun navegan a una velocidad superior a 3% mensual en noviembre.

 

El PIB

 

En rigor, el número más optimista para 2019 es el del Gobierno, que espera una caída de apenas 0,5% en el PIB, pero con una economía, como se dijo, ya recuperando desde el minuto 1 del 2019. El panorama se completa con una cosecha total de 140 millones de toneladas, muy superior a la de 2018; un dólar más elevado que estimule a los demás sectores transables y el apoyo de algunos hubs puntuales, con Vaca Muerta a la cabeza.

 

Sin embargo, es un pronóstico que esconde flaquezas varias y no casualmente el sesgo de los otros pronósticos está bajando. La última piedra la arrojó la OCDE, la semana pasada desde París, cuando proyectó una caída de 1,9% en el PIB de 2019 y una recesión larga.

 

Los privados

 

“¿Cuáles son las perspectivas para el año que viene? Los salarios le ganarían a la inflación recién a mediados de 2019, y es de esperar una lenta recuperación de las actividades no transables que depende de la demanda interna. Al mismo tiempo, el hecho de que tanto el comercio como la industria sean los de peor resultado en septiembre, cuando estos son los que concentran la mayor cantidad de trabajadores de la economía, tampoco arroja perspectivas alentadores sobre el empleo”, dijeron, ayer, desde Ecolatina.

 

Asimismo, agregan: “Un aliciente serán los sectores transables (con potencial exportador), que tras la mejora de la competitividad cambiaria y las mayores perspectivas de crecimiento de la economía brasileña (en torno a 2,5% en 2019) exhibirán un repunte significativo. Sin embargo, esto no sería suficiente para que la actividad se recupere rápidamente y cierre el 2019 en terreno positivo, ya que los sectores transables representan menos de un tercio. De hecho, estimamos una caída del PIB de 1,4% para 2019”.

 

 

“Resulta difícil pronosticar cuándo la actividad efectivamente torcerá la trayectoria recesiva provocada por el salto devaluatorio. Para que ello suceda es necesario lograr primero una situación de estabilidad cambiaria para así empezar a avanzar en un proceso de baja gradual de las tasas de interés. El primer mes y medio de vigencia del programa con el FMI parecería auspicioso por el momento, incluso con la reciente suba del tipo del tipo de cambio”, dicen desde LCG. Pero, también es cierto, el equilibrio dólar-tasas parece haberse estabilizado en niveles muy complejos para el natural desenvolvimiento de la actividad económica.

 

Añade LCG: “Estimamos que, en 2018, la actividad tendrá una caída piso del 2% anual, dejando un arrastre estadístico negativo de 3 puntos para 2019. No descartamos que en 2019 la actividad pueda crecer. De todos modos, sería un crecimiento puramente estadístico, a partir de una recuperación muy marginal impulsada por el aporte del agro, cierta tracción de los sectores energéticos (regulados) y de aquellos que puedan capitalizar la mejora de la competitividad (exportadores y sustituidores de importaciones) y altamente condicionada al desenlace electoral y su contagio a la economía”.

 

Más optimista es Federico Muñoz. “La recesión seguramente se profundizará en este cuarto trimestre en curso, con otra fuerte caída del nivel de actividad. De todos modos, si no hay rebrotes de volatilidad financiera, confiamos en que en el primer trimestre de 2019, el PIB cambiaría nuevamente de tendencia y la recesión se limitaría a tres trimestres de retroceso”, dijo en su reporte del fin de semana.

 

Por cierto, hay pronósticos más complejos y oscuros que hablan de una dinámica de crisis que se aceleraría ante algún chispazo. Que puede ser económico, financiero o incluso político, la nueva “pantalla” que está mirando Wall Street y los empresarios locales. A nadie se le escapa que Cristina Kirchner está ganando volumen político (y Cambiemos lo está perdiendo) y que una consolidación de esa tendencia, a medida que se acerquen los comicios, podrían frenar (o incluso revertir) la recuperación. Paso a paso.

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