CFK no deja atrás el perfil bajo, pero sí viejos resquemores

Daer, Moyano, Solá, los Evita y Alberto Fernández, los reencuentros simbólicos de CFK

 

Por Néstor Leone

 

El miércoles que viene participará de la sesión en la que el Senado tratará el proyecto de Presupuesto que ya tiene media sanción en Diputados. Con voto en contra y discurso duro en el que criticará la asignación de recursos, la política de ajuste del Gobierno y la renegociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Y a partir del 19 de este mes será una de las atracciones de la contracumbre por el G20 que organiza Clacso y que se desarrollará en el estadio cubierto de Ferro. Allí estarán, entre otros, el uruguayo José Mugica, las brasileñas Dilma Rousseff y Manuela D’Avila y el colombiano Ernesto Samper. Reapariciones con poco tiempo de distancia y que prometen hacer ruido, para retomar el silencio.

 

Cristina Kirchner utilizó su banca en la Cámara de Senadores como su principal tribuna. Por encima de las redes sociales. Y sin actos públicos. Pero ese perfil bajo no significó de ninguna manera distancia de la coyuntura política. En el Instituto Patria de la calle Rodríguez Peña, a pasos del Congreso, o en su departamento de Recoleta, antes del allanamiento, la expresidenta se mantuvo activa. Con agenda amplia y reuniones periódicas. Incluso, o sobre todo, con dirigentes con los que hasta hace no tanto estaba enemistada. La lista es extensa y, de alguna manera, muestra el abanico amplio de sectores con los que superó (o empezó a superar) viejos resquemores. En un contexto de crisis del gobierno de Cambiemos, en el que el peronismo no kirchnerista no encuentra anclaje ni dirigentes de peso más allá de las fronteras de sus distritos y en el que la polarización parece ser la dinámica predominante rumbo a las presidenciales de 2019, el dato no parece menor.

 

El último reencuentro “blanquedo” es el de Héctor Daer, dirigente de la Sanidad y uno de los dos secretarios generales de la CGT. Lo reconoció el propio gremialista en el programa “Esto recién empieza” de C5N. Dijo que tomó “un café” con ella y restañó viejas heridas. Daer pertenece a los “gordos”, el sector más moderado y negociador de la CGT. Por ende, también el que mantiene tendidos puentes de diálogo con el Gobierno. También mostró afinidad con el peronismo no kirchnerista, pero sin advertir muchas perspectivas a ese armado posible. Estuvo en Tucumán, en el acto organizado por el gobernador Juan Manzur, en el que concurrieron desde Sergio Massa hasta Miguel Angel Pichetto, pero pidió incluir a Cristina en ese armado.

 

En la misma semana del “café” con Daer, la senadora nacional recibió a los dirigentes del Movimiento Evita, Fernando Chino Navarro y Emilio Pérsico. Con ella la enemistad tenía fecha más concreta y fue más intensa, dada también la pertenencia del espacio al núcleo duro del kirchnerismo. Según contaron los Evita, habían tenido un fuerte cruce con la expresidenta en El Calafate, en 2016: le exigieron que su liderazgo fuese acompañado por una conducción más cercana de Cristina, que no condecía con los tiempos, las formas y los contenidos políticos que había elegido la expresidenta. Ciertos vínculos con el Gobierno de parte del Evita, a través del Ministerio de Desarrollo Social, y la apuesta luego por Florencio Randazzo, en la elección de medio término complicaron más las cosas. Con saldo negativo para el movimiento social: desprendimientos (por caso, la conformación de Primero La Patria), disconformidad en las bases y pérdida de presencia militante, más allá de que pasase inadvertida por su confluencia con la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, encabezado por Juan Grabois.

 

Grabois también fue otro dirigente que se acercó a Cristina y prometió militar una posible candidatura de la expresidenta. Abogado y dirigente social cercano al papa Francisco desde la época en que Jorge Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires, con cargo de consultor del Pontificio Consejo de Justicia y Paz de El Vaticano, Grabois fue crítico de la líder de Unidad Ciudadana, con cuestionamientos a su política social a cargo de Alicia Kirchner. No obstante, no fue obstáculo para que acompañara a Cristina en sus últimas dos visitas a los tribunales federales de Comodoro Py y que promoviera un “frente patriótico” que la tenga como eje.

 

Los casos de reencuentros con Hugo Moyano, Felipe Solá y Alberto Fernández no por algo más añejos resultan más sintomáticos. Con los tres, los vínculos políticos fueron estrechos. Con matices, según los casos. Y con los tres, también, los resquemores, que parecían irreversible. No lo fueron.

 

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