Came: “Hay diálogo con el Gobierno, pero no soluciones”

14 de noviembre, 2018

 

Por Eliana Esnaola

 

Ayer, 35 referentes de los diferentes complejos productivos de todo el país se dieron cita en la capital porteña para participar de la Mesa Ejecutiva de Economías Regionales, organizada por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came). Los pequeños y medianos productores protagonizaron un enriquecedor debate y coincidieron en que necesitan un tratamiento diferencial para recuperar rentabilidad y competitividad, y así, fortalecer el desarrollo de las economías regionales y, el arraigo en los pueblos del interior profundo.

 

En diálogo con El Economista, Eduardo Rodríguez, titular del área de Economías Regionales, al realizar un balance del año, manifestó: “Estamos pasando por una situación muy crítica y dura. Hemos llegado a una instancia terminal, en la cual, se está cayendo la cadena de pagos, y los productores ya no pueden afrontar las diferentes obligaciones tanto tributarias como laborales que tienen”, y agregó: “Los costos de la energía y del combustible pegan durísimo, veo con gran preocupación la situación que están pasando los distintos sectores, porque no es uno, son todos”.

 

Diálogo

 

En cuanto a la relación que mantienen con el Gobierno, Rodríguez aclaró: “Tenemos un diálogo abierto, permanente, y nos reciben muy bien, pero no llegamos a las soluciones”. Por este motivo, según informó, diferentes sectores están analizando la posibilidad de tomar medidas más duras como por ejemplo, realizar manifestaciones. En este sentido, precisó: “Si bien las economías regionales que exportan ven alguna luz al final del túnel, padecen la inestabilidad del dólar, y los nuevos derechos de exportación que agravan más la situación”.

 

Para Rodríguez, el Gobierno debe brindar una solución y lanzar algún tipo de medida que favorezca al campo, a la industria y al comercio. “En todas las actividades están descapitalizándose y perdiendo capital de trabajo”, y ejemplificó: “Hay productores que tomaron deudas con tasas de interés que son impagables, y esto lleva al quebranto de ese productor. Las medidas tienen que tomarse urgente”.

 

No competitivas

 

En línea con la articulación pública-privada en la que insiste tanto el Gobierno, durante la reunión, uno de los temas abordados fue el de las mesas de competitividad. En este sentido, Rodríguez comentó: “Los dirigentes están sumamente afligidos porque sienten que no son escuchados, especialmente las pequeñas y medias empresas, ven que siempre son apoyados los grandes oligopolios y varios expresaron que no van a participar más”.

 

Sobre el funcionamiento de las mesas, El Economista consultó a Gabriela Lizana, representante de pequeños y medianos productores vitivinícolas de Mendoza que opinó: “Han sido un fracaso al menos para nuestro sector. En lugar de captar los reclamos del sector productivo, el más débil, para elevarlos a los dirigentes políticos o al Gobierno para que tomen medidas, las cosas que se deciden se llevan a ese lugar para convencernos a nosotros de que tenemos que aceptarlas”, y agregó: “Son ámbitos en los que a veces no se nos ha escuchado, no nos han dejado hablar, y no han invitado a las entidades que tienen otra mirada”.

 

Lizana comentó que muchos integrantes del sector vitivinícola han manifestado que no van continuar participando. Al respecto, expresó: “La verdad que es una lástima porque se cierra una puerta de posibilidades de diálogo que podría haber sido muy buena”. No obstante reconoció: “Tenemos instancias como las mesas ejecutivas o plenarios de Came con una altísima representatividad para ejercer algún tipo de reclamo, sino, estaríamos invisibilizados”.

 

El arraigo

 

Al ser consultado sobre la importancia que tienen las economías regionales para el país, Rodríguez enfatizó: “Cuando las producciones regionales se ponen en funcionamiento son grandes generadoras de mano de obra. Hay que frenar todo el éxodo que se está dando, dado que la gente está buscando nuevas posibilidades en Buenos Aires y despueblan al interior, y realmente nos cuesta levantar las cosechas porque no hay gente, estamos generando un problema social muy importante”.

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