Violento preludio al G-20 con el Presupuesto en el bolsillo y el guiño del FMI

El Gobierno logró pasar, no sin problemas, el primer test por el Presupuesto, pero las escenas violentas que recorrieron el mundo dejaron un mal presagio

Por Leandro Gabin

 

El Gobierno logró pasar, no sin problemas, el primer test por el Presupuesto. Las escenas violentas que recorrieron el mundo dejaron un mal presagio para lo que será, a finales de noviembre, la reunión del G-20 con Donald Trump a la cabeza. Hubo tensión el miércoles en ámbitos políticos y no sólo porque “tenía que salir la Ley de Presupuesto”.

 

Más bien lo que preocupaba era la reacción oficial ante los violentos, tarea que recayó en Patricia Bullrich y Rogelio Frigerio. “Cumplieron bien. A pesar de los desmanes pudimos detectar y detener a los que generaron los hechos”, resumió un miembro del Gabinete. Rápidamente desde el elenco oficial hicieron un paralelismo con lo sucedido en diciembre del año pasado. “Buscan desestabilizar, son los grupos de izquierda y partidos marginales apañados con el kirchnerismo. Siempre lo mismo”, dicen en Casa Rosada. El test para las fuerzas de seguridad, según la lectura oficial, será cuando lleguen los invitados del G-20. Saben que esto fue un preludio. “Mostrar que se actuó correctamente, sin excesos, es importante porque el mundo nos va a mirar y si bien desmanes siempre hay en esta clase de eventos, tenemos que contener las protestas”, remarcan en pasillos gubernamentales.

 

El miedo de lo que sucedió frente al Congreso se trasladó a la city porteña. Varios operadores creían que un escenario de violencia política podría golpear a los activos domésticos. Por suerte, se encapsuló todo, se aprobó el Presupuesto, y los activos argentinos repuntaron.

 

El Merval subió ayer 4,45% y, de esa manera, cortó una racha de 3 jornadas consecutivas de bajas y cerró por arriba de los 29.000 puntos. También los soberanos en dólares contra pesos finalizaron en su mayoría con alzas, siendo el Discount en dólares Ley Nueva York (DICY) el que registró la mayor suba (+2%). Los bonos ajustables por CER también finalizaron en su mayoría con alzas.

 

“Lo vivido previamente en la Plaza de los Dos Congresos fue un claro exponente del denominado riesgo país ya que la sesión pudo haberse caído ante la magnitud de las protestas y reclamos. Recordemos que el acuerdo con el FMI se encuentra atado al Presupuesto, lo cual hubiese puesto en jaque al Gobierno de Macri. Afortunadamente prevaleció la cordura y los violentos fueron llevados tras las rejas. Ahora hay que esperar la otra media sanción, que descontamos será más sencilla que en la Cámara Baja. Se trata de un gran paso en el camino a la racionalidad económica y política”, reseñó un paper de Delphos Investment a sus clientes.

 

Precisamente este viernes el board del Fondo Monetario aprobará el acuerdo extendido con el Gobierno. A partir de las 10.30 de la mañana el directorio se reunirá en Washington para debatir el caso local, siendo éste el primero en la agenda del organismo. Se descarta que no habrá sobresaltos y, hoy por la tarde, saldría el comunicado oficial con el visto bueno.

 

Si bien estaba descontado por el mercado, el hecho de que haya tardado un mes en aprobarse generó suspicacias. Claro, el FMI quería ver que el país aprobaba el ajuste fiscal que se había pautado el mismo Nicolás Dujovne. La experiencia con los programas del FMI muestra que el ajuste es posible bajo en circunstancias correctas pero siempre son difíciles de alcanzar. Por ejemplo, los programas de Argentina con el FMI de 1998-2001 no tuvieron éxito. Recién se logró bajar el gasto pedido por el mercado en el marco del programa del 2003, irónicamente, cuando llegaba el Gobierno de Néstor Kirchner. Y después Argentina superó sistemáticamente los objetivos fiscales alcanzando un superávit primario de casi el 5% del PIB. Comenzado el 2005, el Gobierno de ese momento rechazó a la comunidad internacional y, posteriormente, la disciplina fiscal falló. De ahí las dudas del mercado.

 

Lo cierto es que Cambiemos negoció un nuevo acuerdo con el FMI tendente a despejar las dudas acerca del programa financiero de este año y el siguiente y a terminar con el contexto de incertidumbre imperante en el mercado local. Así, el acuerdo alcanzado con el equipo técnico del organismo multilateral, anunciado el 26 de septiembre, reforzó el financiamiento del organismo internacional al Gobierno, aumentando los recursos disponibles por US$ 19.000 millones hasta fines de 2019, y elevando el monto total disponible en el marco del programa a US$ 57.100 millones hasta 2021.

 

Los recursos disponibles en el marco del programa ya no se consideran de carácter precautorio y las autoridades tienen la intención de utilizar el financiamiento del FMI con fines de respaldo presupuestario. Por su parte, el Gobierno se comprometió a adelantar un año la convergencia fiscal, con equilibrio primario el próximo año y un superávit primario de 1% del PIB a partir de 2020 mientras que en el plano monetario se definió un nuevo régimen monetario-cambiario.

 

A esto se agrega un ingreso de dólares pactado con organismos internacionales, como consecuencia del reciente acuerdo firmado con el FMI. Así, durante el resto de 2018 el Tesoro recibirá aproximadamente US$ 13.440 millones en desembolsos del préstamo Stand-By del FMI y US$ 1.513 millones de otros organismos mientras que en 2019 recibirá aproximadamente US$ 22.820 millones en desembolsos del préstamo Stand-By del FMI y alrededor de US$ 3.000 millones de otros organismos multilaterales.

 

Dólares no faltarán, pero seguirá la duda del mercado acerca de si el macrismo puede sostener el “doble cero” durante 2019, con una intensa agenda electoral. Hace unos días precisamente esa incógnita quedó flotando en un evento de EMTA en Londres sobre Argentina. Se dijo que si Cambiemos bajara las banderas del ajuste, el mercado los castigaría con un sell-off violento. Parecería que los inversores se irán convenciendo de la voluntad oficial con el correr de los meses. Y el test será si esos planes pueden llegar a revertirse ante un supuesto descontento social.

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