Trump mide fuerzas pensando en 2020

La elección será central para ordenar un escenario político aún conmovido por la imprevista llegada del magnate a la Casa Blanca.

Subió el déficit comercial de EE.UU. en julio

 

Por Nicolás Solari Poliarquía Consultores

 

El próximo 6 de noviembre, Estados Unidos tendrá las elecciones legislativas de medio término. La compulsa será una suerte de referéndum sobre el liderazgo del presidente Donald Trump, uno de los mandatarios más divisivos en la historia reciente del país, según consignan los estudios del prestigioso Pew Research Center.

 

La elección será fundamental para ordenar un escenario político que aún está conmovido por la imprevista llegada del magnate inmobiliario a la Casa Blanca. Los números electorales mostrarán cuán bien o mal posicionado está Trump de cara a la reelección y quienes son algunos de los demócratas con posibilidades de enfrentarlo. Los resultados también evidenciarán si las variaciones demográficas del electorado insinúan una revigorización de la coalición electoral que llevó a Barack Obama a la presidencia o si, por el contrario, manifiestan una consolidación del voto duro trumpista.

 

La elección de medio término, que este año despierta mayor interés que en ocasiones pasadas, se dará en un contexto caracterizado tanto por una economía en expansión como por la múltiples críticas que llueven sobre el Presidente en torno a su conducta privada, su imprevisible método para tomar decisiones, su relación con Rusia y su política migratoria y comercial.

 

En el terreno político y simbólico, la elección será determinante. Los republicanos ponen en juego la mayoría que ostentan en ambas cámaras desde hace cuatro años. En la Cámara Baja, donde se renueva la totalidad de las 435 bancas, los demócratas podrán tomar el control si obtienen 23 diputados más de los que poseen actualmente. En el Senado, donde se renuevan 35 de los 100 escaños, los demócratas deberían retener las 26 bancas propias que ponen en juego y arrebatarle al menos dos a los republicanos.

 

Según el prestigioso Pew Research Center, Trump es uno de los mandatarios más divisivos en la historia reciente del país

 

La historia juega en contra de Trump. Según registra el periodista Niall McCarthy, en base a datos del American Presidency Proyect, en 12 de las últimas 14 elecciones de medio término el partido del presidente perdió representación en la Cámara Baja, mientas que en nueve cedió bancas en el Senado. De hecho, tomando en cuenta todas las elecciones de medio término desde 1962, resignó en promedio 22 representantes y 3 senadurías por turno electoral.

 

En este sentido, diversas proyecciones electorales sostienen que los demócratas tienen muchas posibilidades de obtener el control de la Cámara Baja, pero escasa probabilidad de conquistar el Senado. Naturalmente, las implicancias políticas de estas variaciones son enormes. En el caso de que Trump mantuviera el control de Congreso, blindaría su gestión por los próximos dos años y se perfilaría de inmejorable forma para la elección presidencial de 2020.

 

Los demócratas tienen chances de pasar a controlar la Cámara Baja, pero escasa probabilidad de conquistar el Senado

 

Si, en cambio, perdiera el control de la Cámara Baja, Trump estaría expuesto a decenas de investigaciones que los demócratas tienen congeladas en las comisiones legislativas que no controlan. Ahora bien, si una marea demócrata arrancara ambas cámaras del control republicano, Trump podría enfrentar el peor escenario posible: un impeachment orientado a removerlo del poder. Reelección o impeachment, cielo o infierno, dos imágenes de un futuro posible que comenzará a escribirse en apenas tres semanas, cuando los norteamericanos emitan su veredicto sobre los primeros dos años de la gestión Trump.

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