Redescubriendo el carry trade (y sus riesgos)

Actualmente, ha regresado el hot money a Argentina: así como entra, puede salir

 

Por Guido Lorenzo ACM

 

El precio del dólar había empezado respondiendo al programa monetariocambiario. Al principio había dudas acerca si los participantes se iban a coordinar para seguir demandando pero, con una ayuda del Banco Nación en los primeros días, la presión cedió y las tasas altas sedujeron para volcarse a la tenencia de activos en pesos.

 

Ahora estamos en una situación en la que esperamos que el dólar se aprecie en el corto plazo, debido a los incentivos mediante tasas elevadísimas. No es una novedad. Si uno pone la tasa en niveles altos para la ecuación de arbitraje entre activos en pesos y dólar, la demanda de pesos no transaccional se vuelca a activos nacionales.

 

El riesgo país y los CDS siguen sin responder quizás al plan del FMI. Algunos analistas se lo atribuyen al riesgo político, pero quizás los riesgos van más allá de lo que la miopía nos deja ver.

 

Existen dos centrales, y cuyas soluciones son poco fáciles. El primero es la bola de Leliq, que se genera por la reabsorción de intereses, algo que ya fue discutido y no vale la pena ahondar.

 

El segundo puede operar antes que el primero. Actualmente ha regresado el hot money a Argentina. En el país no están vendiendo dólares y pasándose a pesos empresas e individuos para hacer frente a la escasez de moneda doméstica sino fondos que están otra vez con colocaciones de corto plazo para llevarse una tasa de interés en dólares alta. Estos fondos que hoy generan oferta de dólares son los primeros en salir y se convierten en demandantes netos de divisas. Dado que en la banda superior el BCRA puede intervenir pero en forma restringida, la fragilidad del sistema a un cambio de humor en los mercados internacionales es alta.

 

Por supuesto que en un caso como ese la reversión de expectativas lleva a los tenedores locales de activos en pesos a dolarizarse y nuevamente podríamos ver un salto en el tipo de cambio. La directora del FMI ya advirtió sobre este punto en el último World Economic Outlook, sugiriendo que los mercados emergentes deben estar atentos a los movimientos bruscos de capitales en una economía mundial donde los bancos centrales empiezan a emprender la reducción de sus hojas de balance.

 

En este punto vale la pena hacer una aclaración. En un contexto en el cual todos quieran deshacerse de papeles dentro del país, el BCRA no está capacitado para brindar liquidez ya que se ató de manos y, por eso, el que salga primero va a tener una ventaja sobre el resto que, ante la falta de liquidez, podrían verse obligados a rematar sus activos.

 

Actualmente el mundo se está poniendo un poco más áspero de lo que venía siendo hasta el momento. La baja de la calificación de Italia y su elevado endeudamiento se suma a un período de achicamiento de la hoja de balance de la Fed.

 

La curva de rendimientos de EE.UU. está respondiendo bien, la suba de tasas cortas no le aplanan la pendiente y el mercado parece descontar que Jay Powell seguirá con el sesgo contractivo, más a la luz de los datos positivos que está mostrando la economía estadounidense en lo que respecta a empleo e inflación y quizás también influenciado por un déficit fiscal futuro superior por un nuevo mandato de Donald Trump.

 

Argentina llegará a un nivel de deuda/PIB superior al 100% durante 2019. La poca capacidad de acceder a los mercados estará relacionada a la duda respecto de la solvencia del país para generar el ahorro que requiere el repago de la deuda, más allá de la liquidez que el FMI anticipará.

 

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