¿Por qué no baja el riesgo país?

Según GMA Capital, el indicador del JP Morgan no baja por causas estrictamente políticas, más que económicas o financieras

 

Los factores de naturaleza política son los que están gravitando con más fuerza en el panorama financiero y la incertidumbre sobre la gobernabilidad y las elecciones presidenciales de 2019 impiden que el riesgo país pueda regresar al promedio de los 500 puntos básicos y así los precios de bonos y otros activos, sostuvo GMA Capital.

 

“La renta fija y los activos de riesgo argentino están estancados. Las buenas noticias no parecen despertar el interés ni el apetito de los inversores. Novedades como el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el espaldarazo financiero que obtuvo Argentina, la efectividad de la política monetaria y la reducción del déficit externo todavía no encienden la chispa de la confianza”, afirmó la consultora.

 

El riesgo país es el exceso de rendimiento de un bono a diez años de una economía emergente como la argentina respecto de un bono del Tesoro de Estados Unidos (Treasury) de igual plazo. Este último es considerado como el activo libre de riesgo. Ésta es la lógica detrás del cálculo del riesgo país que hace JP Morgan a través de su Emerging Markets Bond Index (EMBI).

 

Si mejoran los precios de los bonos argentinos y la tasa a diez años de EE.UU. se mantiene estable, toda caída de TIR argentina se traduce en baja del riesgo país. Por lo tanto, un menor riesgo país es la contracara de una reducción de tasa de los bonos y, consecuentemente, una ganancia de capital.

 

En este escenario, sostuvo GMA, “las raíces profundamente idiosincrásicas de la crisis argentina de 2018 explican por qué el riesgo país se disparó frente a los valores de la región”. Agrega: “Incluso habiendo abandonado el umbral de los 800 puntos básicos (bps), el actual diferencial argentino de 655 bps se alejó notablemente del promedio de 186 bps de los países vecinos, que prácticamente no se movió durante el año”.

 

En cuanto a los movimientos de rendimientos, América Latina sufrió un alza generalizada. Es que a pesar de haber mantenido estables sus spreads, el impacto provino desde Estados Unidos. La tasa libre de riesgo a diez años escaló 79 bps en el año y le puso presión al resto de los retornos.

 

“Pero la violencia del golpe en las tasas fue mayor en Argentina. Mientras que las TIR en dólares de la región se incrementaron 90 bps en promedio, los bonos locales del tramo medio padecieron un aumento de rendimiento de 383 bps en el año explicada principalmente por el salto en el riesgo país de 304 bps (27 veces el avance de los spreads latinoamericanos). El derrotero del bono Discount en dólares (DICA) es el ejemplo más claro en el tramo medio de la curva de las pérdidas de paridades detrás de las mayores tasas”, afirmó la consultora.

 

En este escenario, GMA cree que la recuperación del precio de los bonos es una condición necesaria para que el mercado argentino empiece a enderezar su rumbo en lo que queda del año y el costo financiero para el Estado, provincias y empresas descienda. “Por este motivo, la marcha del riesgo país es fundamental”, concluyó.

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