La manipulación cambiaria pierde espacio

EE.UU. quiere incluir en los acuerdos comerciales restricciones para las intervenciones en el mercado de divisas

La manipulación cambiaria pierde espacio

 

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos no definió formalmente a China como un país que manipula su moneda para debilitarla frente a las demás y ganar así competitividad. De todas maneras, la mantuvo en una lista de seis países cuyas conductas en los mercados cambiarios son observadas. Los otros cinco son Alemania, Suiza, Corea del Sur, India y Japón.

 

Para que Estados Unidos defina a un país como manipulador de su moneda deben darse tres condiciones: que intervenga constantemente en el mercado de divisas, que tenga un elevado saldo comercial favorable con Estados Unidos y un superávit global en su cuenta corriente. Ninguno de los seis reúne los seis requisitos. Alemania y Japón, por ejemplo, no intervienen en los mercados, India no tiene superávit con Estados Unidos y el saldo favorable de China con el resto del mundo es muy pequeño.

 

En el caso específico de China, ya hace muchos años que el Gobierno no interviene en el mercado de divisas y la baja del yuan de los últimos tiempos tiene más que con el conflicto comercial con Estados Unidos que en una decisión propia.

 

Además, en Washington, pesan los factores políticos a la hora de no sancionar a China porque se pretende no incrementar la tensión antes de la probable reunión que tendrán los presidentes Trump y Xi en Buenos Aires en donde coincidirán por el G20.

 

Un aporte

 

En el reciente acuerdo que dio nacimiento al Usmca, Estados Unidos propuso incluir una disposición que obligaba a los países firmantes a abstenerse de intervenir en los mercados para alterar el valor de sus monedas. Si bien no es el caso de México ni de Canadá, se supone que este principio estará presente en todas las negociaciones comerciales que Estados Unidos lleve adelante a partir de ahora. C. Fred Bergsten, uno de los economistas que más estudió el tema de las manipulaciones de sus monedas que hicieron distintos países para abaratar sus exportaciones y encarecer sus importaciones, considera un acierto establecer esa cláusula en todos los acuerdos. Bergsten recuerda que en 2012 y 2013, al menos 20 países intervenían con US$ 600.000 millones en los mercados cambiarios lo cual significó una transferencia de US$ 250.000 millones desde los países que tenían déficits comerciales hacia los que tenían superávits. Al frente de esa estrategia estaba China, pero a partir de 2013 abandonó esa práctica cuando decidió ir a un modelo económico con más presencia del consumo interno.

 

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