Lifschitz, Stolbizer y Alfonsín buscan su lugar

Avanza el posible acuerdo entre referentes de centroizquierda: el 1º de noviembre, encuentro nacional

 

La centroizquierda busca su lugar en el tablero político. Distante del Gobierno de Cambiemos y también de la disputa al interior del peronismo entre kirchneristas y no kirchneristas, referentes del espacio progresista intenta tener armado propio y ofrecer el año próximo una propuesta electoral acorde. Con el gobernador santafesino Miguel Lifschitz, más activo en ese sentido. Y Ricardo Alfonsín, cada vez más lejano de la conducción de la UCR y crítico del Gobierno de Cambiemos. A ellos se les sumaría Margarita Stolbizer, ya sin acuerdo político con Sergio Massa y el Frente Renovador.

 

El encuentro que intentaría darle cuerpo a ese intento está convocado para el 1º de noviembre. De él participarán, además, el sector de Libres del Sur que permanece con Humberto Tumini luego de su ruptura con Victoria Donda, el presidente del Partido Socialista, Antonio Bonfatti, y algunos referentes peronistas y del Frente Renovador. Para intentar ampliar los contornos posibles de ese espacio. Más allá de la debilidad de cada uno de ellos. El socialismo santafesino tiene su mayor preocupación en retener la provincia ante el acecho del peronismo y de Cambiemos; el GEN muestra su mayor debilidad como fuerza desde su creación; Libres del Sur atraviesa la ruptura ya mencionada y Alfonsín tiene dificultades para arrastrar en su construcción a otros actores disconformes del radicalismo.

 

En ese espacio, Lifschitz es el dirigente que encabeza las aspiraciones. No pudo conseguir la reforma de la constitución provincial que impulsó desde el primer año de su administración. Por lo tanto, tampoco tendrá reelección. Su intención es ser candidato a Presidente, salir del laberinto “por arriba”. Pero la presión interna por retener Santa Fe le marca condicionantes y tiempos. Por caso, varios de los espacios con los que intentará tender puentes a nivel nacional, en su provincia jugarán “partidos” diferentes. En ese sentido, es más importante para el socialismo santafesino retener a una buena parte del radicalismo provincial que meter su cuña en Cambiemos en la carrera presidencial. De eso depende su supervivencias en las grandes ligas de la política.

 

Ese juego de estrategias también tiene sus diferencias al interior del propio partido. Bonfatti, por caso, aspirante a suceder a Lifschitz, tiene mayor cercanía con sectores del peronismo críticos de la gestión del gobernador y algunos sindicatos, mientras busca polarizar con Cambiemos. A su vez, mientras Bonfatti no excluye al kirchnerismo en esos acercamientos, el gobernador se muestra más distante, mantiene esa exclusión y hace reuniones con el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey o el sanjuanino Sergio Uñac. “Hay una demanda de un sector de la sociedad sobre su existencia”, señaló ayer Lifschitz.

 

En su intervención de ayer, el gobernador de Santa Fe también tomó distancia de la movilización de una parte del sindicalismo a Luján, el sábado pasado, con la venia de la Iglesia. Dijo que “no está mal que la Iglesia dialogue con los sindicalistas”, pero marcó que “no es bueno” que esa institución “tome partido de coyunturas políticas”.

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