Las cuatro perspectivas para entender el fenómeno fintech

Fácil, rápido, cómodo, potente, flexible, adaptable, innovador: eso es lo que quieren los consumidores

 

Por Ignacio E. Carballo *

 

Definir el fenómeno de digitalización que atraviesan las finanzas en medio de la “revolución fintech” no es tarea sencilla. De hecho, al indagar en la limitada y reciente literatura sobre el tema se esgrimen distintas definiciones y aproximaciones. Un abordaje holístico es el que estudia a las fintech desde cuatro perspectivas de análisis: a) aquella de la banca o las grandes firmas financieras tradicionales, b) aquel de las startup y el emprendedorismo; c) desde la perspectiva de los inversores y d) la dimensión inherente a los consumidores.

 

Para el primer grupo, las fintech no son algo nuevo en absoluto. La industria ha estado lidiando con la tecnología y con la innovación, básicamente, desde sus inicios. De hecho, algunos referentes de la industria tradicional han definido al Cajero Automático (ATM, en inglés) creado en 1967 como una de las innovaciones más importantes y poderosas. Cierto es que el ATM trajo por primera vez la posibilidad de tener acceso a los servicios financieros cuando las sucursales están cerradas. Por ello tal vez el afamado expresidente de la Reserva Federal de los EE.UU., Paul Volcker, llegó a considerar a los cajeros automáticos como la «única innovación útil en la banca».

 

Pero el ATM no ha sido la única disrupción tecnológica que la banca ha sabido afrontar. Este hábito de adaptación va desde las primeras computadoras, pasando por el teléfono, el correo postal, la máquina de fax, entre tantos otros. Estos y tantos otros fenómenos fueron muy disruptivos para la banca tradicional y sus funciones pero, finalmente, demostraron brindar eficiencia y ganancia de tiempo a las actividades financieras. Es gracias a ellos que hoy en día la banca puede realizar en segundos lo que tan solo algunas décadas atrás hubiera demorado años.

 

El segundo grupo que permite entender el fenómeno fintech es aquel inherente al emprendedorismo o los startups. Para estos, la disrupción sí fintech es algo completamente innovador puesto que, aunque la tecnología ha estado emparentada a la banca hace años, los sistemas y la información financiera eran virtualmente cerrados. Con el correr de los años, e incluso con movimientos relacionados con la protección de datos, encontraron tanto mayor facilidad para la transferencia de información así como nueva información que reemplaza a la tradicionalmente utilizada por las finanzas. Ejemplos como las API de Banca Abierta, la conexión con exchanges sin intermediarios bancarios o brokers, entre otros, han ayudado a reducir el grado de dependencia bancaria y permitido la proliferación de nuevas fintech

 

De la mano de los startups y emprendedores fintech el fenómeno ha generado tal fama que distintas esferas se atreven a hablar de una amenaza a la banca tradicional. Materializada en la famosa frase de Bill Gates “We will always need banking, but we will not always need banks”, la verdadera amenaza a la banca es la «desagregación» de los servicios financieros. Esto es, el proceso de división de la actividad bancaria (o históricamente nucleada en la banca) en partes más pequeñas llevadas adelante por startups. Es menester aquí diferenciar de las fintech a las techfin, empresas de tecnología brindando servicios financieros como Alibaba, Alipay, Tencent, etcétera.

 

En tercer término, la revolución fintech puede ser analizada con una perspectiva completamente diferente si se contempla la óptica de los inversores. Las variantes de inversión se han ampliado, pero sin duda uno de los ejes más enfáticos se corresponde de los criptoactivos y el blockchain. Un área específica de inversión que se ha popularizado en el mundo de los criptoactivos, en cierta medida por las grandes recaudaciones pero también por los casos de fraudes, es aquel de las Ofertas Iniciales de Monedas (ICO, por sus siglas en ingles). Algunos especialistas encuentran motivos para ser optimista y otros para ser escépticos sobre el futuro de los criptoactivos, de lo que no hay duda es que el las inversiones del mañana contemplarán muchos de sus legados.

 

Por último, podemos analizar este fenómeno desde los consumidores. Asistimos a un cambio acelerado del mundo digital que está transformando los hábitos de consumo de los clientes. El Millenial Disruption Index denotó que al 73% de los millenials le interesaría más que le ofrezcan nuevos servicios financieros Google, Amazon, Apple o PayPal que su banco nacional. El 71% dijo que preferiría ir al dentista que a la sucursal bancaria. Estos son clientes permanentemente online y conectados, más exigentes y demandando servicios personalizados. Son clientes que quieren ser “autogestores” en sus compras y que buscan la transparencia y la simplicidad en las relaciones comerciales.

 

En sentido amplio, es la conveniencia y facilidad de uso lo que promueve la adopción de las innovaciones tecnológicas. Es la utopía (totalmente realizable) de poder contar con servicios que se encuentren disponibles las 24 horas, los siete días de la semana, cualquiera sea el lugar en donde se esté. Fácil, rápido, cómodo, potente, flexible, adaptable, innovador, eso es lo que quieren los consumidores. Por ello, si bien la tecnología no es nueva pues muchas de estas han existido desde hace tiempo, las nuevas fintech centradas en el cliente sí son revolucionarias y van a cambiar indefectiblemente el futuro de la banca.

 

*Universidad Autónoma de Madrid, UCA y Centro de Estudios de la Estructura Económica (CENES) de FCE-UBA / CONICET

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