Lagarde alertó por los niveles de deuda y las guerras comerciales

La N°1 del FMI señaló que algunos de los riesgos (hasta ahora, potenciales) “han comenzado a materializarse” y que “el crecimiento mundial se ha estancado”

 

Se avecinan las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI), que comienzan en pocos días más en Indonesia, y desde el organismo van preparando el terreno para el mensaje que darán desde Bali. Ayer, Christine Lagarde, N°1 del FMI, ofreció un mensaje en la sede el organismo, en Washington DC, y encendió algunas alarmas.

 

¿Qué dijo? “El crecimiento mundial se mantiene en su nivel más alto desde 2011; el desempleo sigue disminuyendo en la mayoría de los países y la proporción de la población que vive en condiciones de pobreza extrema ha caído hasta nuevos mínimos y se sitúa por debajo del 10%”, dijo Lagarde. “Entonces, ¿todo va bien? Pues hasta cierto punto”, dijo.

 

“El clima económico mundial empieza a cambiar”, dijo la francesa. “Hoy, algunos de los riesgos de los que hablaba han comenzado a materializarse”, agregó. “De hecho, hay señales de que el crecimiento mundial se ha estancado. Va perdiendo sincronía y cada vez son menos los países que participan en la expansión. En julio, proyectamos un crecimiento mundial del 3,9% para 2018 y 2019. Desde entonces, las perspectivas se han ensombrecido”, dijo, sugiriendo que el próximo World Economic Outlook puede venir con menores proyecciones.

 

Y una parte no menor de las responsabilidades recaían sobre alguien que vive a unas pocas cuadras del lugar donde Lagarde ofrecía sus palabras. Sí, Donald Trump.

 

“La retórica se está convirtiéndose en una nueva realidad, con barreras comerciales de verdad. Esto resulta perjudicial no solo para el comercio en sí, sino también para la inversión y las manufacturas, porque la incertidumbre sigue aumentando”, dijo Lagarde.

 

“Por ahora, Estados Unidos registra un fuerte crecimiento (…) pero en otras economías avanzadas, se observan señales de desaceleración, sobre todo en la zona del euro y, en cierta medida, en Japón”, agregó.

 

“A la vez, las economías emergentes de Asia siguen creciendo a un ritmo superior al de otras regiones, pero los indicadores apuntan a una moderación de la actividad en China, que se verá acentuada por las disputas comerciales. Mientras, varios desafíos han ido acumulándose en una serie de países de mercados emergentes y de bajo ingreso, por ejemplo, en Africa subsahariana, América Latina y Oriente Medio”, agregó la Directora Gerente del FMI.

 

“Muchos de estos países se enfrentan a presiones por la apreciación del dólar y el endurecimiento de las condiciones del mercado financiero. Algunos de ellos registran además salidas de capitales. Que quede claro, no vemos un amplio contagio financiero, pero sabemos que la situación puede cambiar rápidamente”, dijo, y advirtió: “Si los actuales conflictos comerciales recrudecen, podrían provocar un shock en un mayor número de economías emergentes y en desarrollo”.

 

Plan de acción

 

“El principal mensaje que deseo transmitirles hoy es que debemos gestionar los riesgos, acelerar las reformas y modernizar el sistema multilateral”, dijo y metaforizó: “O, como dirían los navegantes, debemos timonear el barco, y no ir a la deriva”.

 

Allí, Lagarde hizo eje en tres conceptos.

 

  • “Los países deben colaborar en la construcción de un sistema de comercio mundial más fuerte, justo y equipado para el futuro. Es mucho lo que está en juego, porque una fractura de las cadenas internacionales de valor podría tener efectos devastadores en muchos países, incluidas las economías avanzadas. Además, podría impedir que los países emergentes y de bajos ingresos alcancen todo su potencial. Es mucho lo que está en juego porque las restricciones a la importación impiden que el comercio desempeñe su función esencial de fomento de la productividad, difusión de nuevas tecnologías y reducción de la pobreza. Por esta razón, debemos trabajar juntos para frenar la escalada de los actuales conflictos comerciales, y resolverlos. La Historia muestra que, si bien navegar en solitario resulta tentador, los países deben resistirse al canto de la sirena de la autosuficiencia porque, según cuentan las leyendas griegas, terminan naufragando”, dijo Lagarde. “De cara al futuro, lo que necesitamos son normas más inteligentes para el comercio, a fin de asegurarnos de que todo el mundo salga ganando. Lo que hay que hacer es arreglar el sistema, y no destruirlo”, señaló.

 

  • El segundo desafío consiste en protegerse de las turbulencias fiscales y financieras. “La pregunta es esta. Diez años después de la crisis financiera mundial, ¿estamos en una situación más segura? Mi respuesta es ‘sí,…pero no lo suficientemente segura’. Tenemos que seguir impulsando el programa de regulación financiera, y resistirnos a dar pasos hacia atrás”, dijo. “Además, tras una década de condiciones financieras relativamente favorables, los niveles de deuda han alcanzado nuevos máximos en las economías avanzadas, emergentes y de bajo ingreso”, señaló y puso números. “La deuda mundial —tanto pública como privada— ha registrado un récord y se sitúa en US$ 182 billones, un incremento del 60% respecto a 2007”, dijo y dejó de boquiabierto a más de uno. Eso, advirtió, podría generar situación de estrés si se combina con subas de tasas en el fondeo soberano o corporativo. “Estimamos que las economías emergentes —excluida China— podrían enfrentarse a flujos de salida procedentes de la cartera de deuda de hasta US$ 100.000 millones, un nivel similar al de las salidas de capital registradas durante la crisis financiera mundial”, dijo. “Todavía no se han materializado en absoluto, pero hay países que navegan por aguas turbulentas”, expresó.

 

Tipo de cambio flexible y política monetaria confiable, dijo Lagarde, son las recetas. Cualquier similitud con el plan 0% de Guido Sandleris…no es mera casualidad.

 

  • El tercer desafío, dijo, es restablecer la confianza en las políticas y las instituciones. “Es esencial para que el crecimiento sea duradero y tenga una base más amplia”, sentenció. Eliminar la corrupción, estimular el “crecimiento inclusivo” (el nuevo mantra del FMI) y avanzar hacia la equidad de género son algunas de las consignas en ese sentido.

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