¿La versión brasileña del Teorema de Baglini?

Si bien Bolsonaro manifestó buscar un cambio rotundo en el rumbo económico, también hubo una moderación en sus últimas declaraciones

 

Por Juan Manuel Antonietta

 

En todas las regiones, las locomotoras marcan el rumbo. Y cuando esa locomotora es también el principal socio comercial del país, el impacto es doble. La preocupación de Argentina por el triunfo de Jair Bolsonaro es más que justificable, en el contexto de un Presidente electo que eligió a Chile como su primera visita, diferenciándose de sus predecesores.

 

Más allá del impacto social de las ideas abiertamente racistas esgrimidas en la campaña por quien sucederá a Michel Temer desde el 1° de enero, queda abierta la discusión al respecto de su devenir económico y su impacto en Argentina.

 

La campaña brasileña ha sido, según varios analistas, la “más emocional de la historia”, al contar con muy pocas propuestas de políticas públicas dado que el principal candidato pasó siete días internado tras un atentado en plena campaña, otros siete días haciendo campaña solo vía Twitter y posteriormente se negó a debatir en el balotaje y conceder entrevistas ante la amplia diferencia que lo separaba de su oponente.

 

¿Crecerá Brasil?

 

La buena reacción del mercado, más allá del desliz de ayer, parece positiva para Argentina en el corto plazo, con la suba del Bovespa y la recuperación del real frente al dólar.

 

Marco Bastos (Octopus Latino) señaló que, en una visión cortoplacista, el tipo de cambio brasileño tenderá a continuar apreciándose, según marca la encuesta Focus. “Mirando el mediano plazo, hay preocupación en los empresarios por la potencial inestabilidad política de los cambios profundos que plantea Bolsonaro y un equipo de Gobierno poco experimentado”, explicó y ejemplificó que “la reforma administrativa, que plantea la fusión de los ministerios de Hacienda, Planeamiento y Comercio Exterior en uno solo a cargo en manos de Paulo Guedes, que nunca estuvo antes en un cargo público, genera preocupación y resistencias en los grupos empresarios de San Pablo”.

 

Además, las privatizaciones no han tenido ningún tipo de explicación de cómo se realizarían.

 

Eduardo Crespo, profesor visitante de la Universidad de Moreno y la UFRJ, cree que la clave para Argentina será que Brasil retome el crecimiento. “Esto va a favorecer a Argentina, pero si continúa como está o peor, y entra en una recesión, la va a perjudicar”, explicó en diálogo con El Economista y opinó que “si efectivamente viene una política de recortar gasto público en un contexto de una economía todavía paralizada va a generar una recesión en Brasil y consecuentemente arrastrará a Argentina”.

 

No obstante, es posible que eso no suceda. “Observando los datos de los últimos meses del Gobierno de Michel Temer, se viene soltando dinero extrapresupuestario, lo hicieron el año pasado con las pensiones y se está apelando a mecanismos como la baja de la tasa de interés”, explicó Crespo y señaló que “están tratando de estimular el consumo privado y hubo una leve mejora de las exportaciones en 2018”. En el mejor escenario, dijo, continuaría esta política, “pero si hay ajuste fiscal la economía brasileña agravará su recesión”. La economía brasileña continúa 6% abajo del PIB que supo tener en 2013.

 

Teorema de Baglini

 

No obstante, en el medio de la campaña, se han producido declaraciones contrapuestas que no otorgan un rumbo claro de la política económica a seguir en Brasil. El famoso Teorema de Baglini podría tener su versión brasileña, también.

 

Según sostiene el Banco Itaú en un informe privado, el Gobierno electo se ha desdicho de varios de sus ideas de campaña. La gran reforma del sistema jubilatorio en recientes declaraciones de Guedes ha sido matizada, defendiendo el actual sistema; Bolsonaro ha señalado que no tiene intenciones de privatizar el Banco de Brasil o Caixa, ni la totalidad de Petrobras, entre otras propuestas reculadas.

 

Crespo señaló que hay cierta incertidumbre sobre el devenir económico del nuevo líder. “Ha juzgar por lo que se manifestó en la campaña habría una continuidad con lo que venía haciendo Temer: un compromiso con la baja del déficit fiscal, con el agregado de las privatizaciones, el plato fuerte, donde hasta se ha hablado de privatizar Petrobras, pero después se desdijo aludiendo que la empresa podía quedar en manos de los chinos y no la quería regalar a precio de banana”, indicó y opinó que “puede ser un Gobierno con características caóticas y esto no favorecerá a Argentina”.

 

¿El fin del Mercosur?

 

En sus últimas declaraciones, Guedes señaló que “Brasil negociará con más países, ya que el Mercosur tiene barreras muy restrictivas y no es prioritario para nosotros”. En la misma dirección se suscribe que en las primeras visitas del nuevo Presidente de Brasil no figure Argentina: comenzará visitando Chile, luego Estados Unidos e Israel.

 

Marcelo Elizondo (DNI) explicó, en diálogo con El Economista, que cambia sustancialmente la matriz del Mercosur la elección de Bolsonaro. “Si bien el Mercosur seguirá existiendo como acuerdo de libre comercio entre sus miembros y por lo tanto Argentina podrá seguir ingresando sus productos sin pagar aranceles en Brasil, perderá la exclusividad en la medida en que el país vecino llegué a acuerdos con otros mercados”, explicó el experto en comercio internacional y agregó que “esto, a Argentina, le va a significar la pérdida de la comodidad de tener reservado el mercado brasileño al ingresar nuevos competidores sin aranceles en la medida en que se cierren nuevos acuerdos, pero hay que esperar a que esto suceda y se implemente que demora un tiempo considerable”.

 

Además, las negociaciones en bloque ante terceros mercados quedarían descartadas. “Brasil estaría marcando que comenzará a negociar bilateralmente con grandes economías del mundo y no quiere tener un socio que le sume dificultades para ponerse de acuerdo como está sucediendo con Argentina y el pacto UE-Mercosur, donde tiene que compatibilizar intereses nuestros primero y después negociar”, dijo.

 

“La negociación directa de Brasil con terceros quitará a Argentina un gran aliado y se perderán fortalezas en las negociaciones”, dijo Elizondo y agregó que también se despiertan dudas sobre la recepción de inversión extranjera. “Mucha inversión que viene a Argentina lo hace porque sabe que tiene acceso reservado al mercado en Brasil y no queda claro si esto continuaría ocurriendo”, indicó. “Han dicho sobre el Mercosur, que salían y no era prioritario, pero posteriormente han marcado que Argentina era un socio estratégico. No estamos hablando de gente muy consistente”, aclaró Crespo.

 

Desde el plano legislativo, Bastos sostuvo que el Poder Ejecutivo puede sacar a Brasil del Mercosur sin pasar por el Congreso. No obstante, en los próximos dos años los otros Estados, de verse perjudicados económicamente, pueden reclamar indemnizaciones ante los tribunales del Mercosur. “Brasil simplemente puede incumplir o cancelar resoluciones específicas como la resolución 32 del Mercosur que indica que no se van a producir acuerdos particulares con terceros, que luce la más posible dado que es menos complicada y consumiría menos capital político a Bolsonaro”, concluyó el director de Octopus.

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