“La relación con Casa Rosada está bien”

El Economista dialogó con Hernán Lacunza (Ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires)

 

Entrevista a Hernán Lacunza Ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires

 

En el marco del 54° Coloquio de Idea, que arrancó ayer en Mar del Plata, El Economista dialogó con Hernán Lacunza, ministro de Economía de la provincia, sobre la situación del principal distrito del país.

 

Comencemos por el dato del día, que fue el registro de 6,5% en la inflación de septiembre. ¿Cuál es su análisis y qué perspectivas avizora hacia adelante?

Se puso en marcha un programa monetario ambicioso y que plantea eliminar la emisión espuria. Eso debería contribuir a desinflar los índices de precios. El dato de septiembre, tal como se descontaba, fue negativo porque arrastra la suba del tipo de cambio de los meses anteriores. La baja del dólar de 10% en las últimas tres semanas, junto con el programa monetario, van a llevarnos a índices todavía altos, pero más razonables hacia diciembre. No va a frenar la inflación en seco.

 

¿Cómo están viendo el nivel de actividad en la provincia?

La actividad venía creciendo a 4% anual hasta mayo-abril. Eran números altos. Luego de la tensión financiera y cambiaria, ahora estamos en una recesión relevante y el PIB de la provincia va a caer 2,5%. Estamos atravesado la peor fase y creo que, hacia el verano, varios sectores empezarán a traccionar: la agroindustria, con sus cosechas, que además se vio afectada por la sequía; los sectores exportadores, sobre todos los que miran a Brasil; la energía; la construcción privada, por la caída del m2 en dólares y el turismo, también, porque se espera una gran temporada estival en la provincia. No estoy diciendo que ya se vislumbra una superación de la debacle productiva, pero hay motivos para pensar que el ciclo se revertirá en los próximos trimestres.

 

¿Qué nos puede anticipar del proyecto de Presupuesto que presentarán pronto en la Legislatura?

Por respeto institucional, primero debe verlo la Legislatura, pero puedo anticipar que tendrá los mimos supuestos macroeconómicos que el nacional, como nos obliga la ley.

Cerraremos 2018 con un déficit algo inferior a lo presupuestado, que eran $32.000 millones. La recaudación se ha comportado de manera robusta. Aun con la recesión y la baja de alícuotas, la recaudación está firme. Ese ordenamiento fiscal nos permite tener superávit corriente: sin obras, no tendríamos déficit. Si no hubiera déficit no tendríamos que endeudarnos. La deuda es para las obras, que siguen y se van a terminar las que arrancaron. Por eso, ayudamos a amortiguar la crisis, y no propagarla. Ese será la filosofía para 2019. Por eso, no vamos a trasladarle a los privados, que ya está estresado, más estrés aún porque el sector público está con déficit.

 

¿Cómo está la relación con Casa Rosada?

Bien, como siempre.

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