Empleo: es posible adecuar el mercado laboral a nuestro tiempo

En los tiempos que corren, diversos avances han condicionado la concepción de trabajo tradicional que conocemos

 

Por Ricardo Wachowicz Presidente de la Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario (FAETT)

 

En los tiempos que corren, los avances en materia tecnológica, la globalización y los nuevos modos de producción han condicionado la concepción de trabajo tradicional que conocemos. Una investigación desarrollada por Oxford Economics -Workforce 2020- en la que se encuestó a 5.400 empleados y ejecutivos y se entrevistó a 29 directivos de 27 países, llegó a la conclusión de que el desafío de gestionar una fuerza laboral cada vez más móvil, diversa e internacional constituye una gran oportunidad para la productividad, el desarrollo de talento y el compromiso de los que están vinculados con la empresa. El asunto es que, al igual que muchos países, varias compañías no están diseñadas para optimizar esto. El futuro del trabajo incluirá a trabajadores freelance, subcontratados a largo plazo y trabajadores temporarios, y fenómenos como el crowd sourcing serán cada vez más usuales. Las empresas cada vez más contratan fuera de sus organizaciones la experiencia y conocimiento que no tienen internamente, y lo hacen según la necesidad para hacer frente a las cambiantes demandas del negocio y de los clientes.

 

Estas transformaciones responden a la presencia de escenarios más dinámicos y móviles que auspician otras reglas de organización, y por consiguiente, nuevas modalidades de trabajo. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el trabajo permanente hoy no representa más del 30% del total del empleo en el mundo, lo que anuncia, de alguna manera, una disposición hacia mercados más autónomos y adaptativos.

 

Es que los mercados laborales rígidos están perdiendo terreno rápidamente a partir de nuevas formas de trabajo, por lo que se hace imperativo desarrollar nuevos modelos de regulación. El escenario laboral a nivel global presenta una serie de transformaciones que se ven reflejadas, por un lado, en un alza de nuevas formas de trabajo fuera de la relación de empleo conocida, y por otro lado, en una tendencia cada vez mayor que anuncia el fin de los lugares, tiempos y actividades de trabajo unificadas, auspiciando una apertura hacia carreras multifacéticas y más discontinuas.

 

Tan es así es que en la era de la hiperconectividad las personas ‘no van al trabajo’, la tarea va hacia ellos: factores como horario de actividades, el rol de la autoridad y el trabajo en equipo van mutando hacia estándares más elásticos. De alguna manera, estos cambios marcan el final de los mercados laborales estáticos y previsibles (tal como los conocemos) y una desaparición de las fronteras en dichos mercados, traduciéndose en mayores expectativas personales y condiciones de trabajo diversas. Por ejemplo, los trabajadores ya no permanecen en una misma compañía en relación de dependencia durante años, sino que, cada vez más eligen nuevas modalidades de trabajo, como el autoempleo, el trabajo a distancia, el empleo por proyecto, y el coworking -espacios de trabajo compartidos por personas en distintos lugares del mundo-. Según un informe de la World Employment Confederation (WEC), las personas “buscan trabajar de la misma manera en la que viven”, lo que muestra la importancia de la auto-realización y la satisfacción en el trabajo.

 

En este nuevo contexto laboral, las empresas de servicios eventuales cumplirán un rol fundamental en tanto una de sus funciones será dar respuesta a las necesidades de las compañías que, a su vez, tienen el desafío de adaptarse a los cambios y vehiculizar las nuevas demandas por parte de los trabajadores. Nuestro país tiene hoy una fuerte regulación que atenta y limita la posibilidad de generar nuevos puestos de trabajo. En ese sentido, debemos construir mediante el diálogo social regulaciones “aggiornadas” a nuestro tiempo, como la implementación de la Convención N° 181 de la OIT, una herramienta que permitirá generar un mercado de empleo más seguro, sin perder de vista conceptos como el de “empleo decente”, y sobre todo, los derechos de los trabajadores.

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