El PJ busca su avenida del medio

El desafío para el peronismo no kirchnerista es captar a los votantes que no se identifican con ninguno de los dos partidos mayoritarios

 

Por María Paula Etcheberry

 

A fines de septiembre, Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Juan Schiaretti y Miguel Angel Pichetto se reunieron en una oficina del barrio porteño de Retiro y se sacaron una foto. Así, buscaron empezar a construir un nuevo espacio político. Se trata del peronismo alternativo, peronismo no kirchnerista o peronismo federal. Quieren presentarse como un espacio opositor tanto al kirchnerismo como a Cambiemos, que tiene hoy una base electoral del 25% cada uno aproximadamente. El desafío para el peronismo no kirchnerista es captar a los votantes que no se identifican con ninguno de los dos partidos mayoritarios y consolidarse como una alternativa real, más allá de la foto.

 

La erosión parcial del capital político de Cristina Kirchner y Mauricio Macri puede ser una ventaja para el peronismo no K. La exmandataria está amenazada por las causas de corrupción que surgieron con la aparición de los cuadernos de las coimas y el Presidente, por su parte, está en jaque por las turbulencias económicas que complican su gestión. Por eso, hay un sector importante de la sociedad que está desencantado con ambos espacios políticos. “En 2015 Massa quería construir la avenida del medio cuando no estaba armada. Hoy en día ya está construida, pero el desafío es representarla. Los partidos políticos quieren ocuparla pero no pueden”, dice Juan Germano de la consultora lsonomía.

 

Sin embargo, el núcleo duro de votantes del kirchnerismo y Cambiemos no se modificó demasiado. “Cambiemos y el kirchnerismo hoy están lejos de tener respaldo mayoritario, pero siguen teniendo una base sólida. La base de apoyo de Cambiemos no se desfondó por la crisis económica y el tema corrupción no altera la base de apoyo kirchnerista”, analiza Gabriel Puricelli, sociólogo y vicepresidente del Laboratorio de Políticas Públicas (LPP). Eso puede ser un problema para el peronismo no kirchnerista. “Se está presentando como alternativa a dos sectores que tienen una gran cantidad de votos y que tienen una base importante de votantes fieles”, agrega el politólogo Nicolás Tereschuk.

 

Los analistas coinciden en que las principales preocupaciones de los argentinos son la economía y la inseguridad, pero consideran cruciales también las demandas específicas del sector que este nuevo espacio peronista quiere representar. “Hay que ver cuales son las demandas del sector social que no se identifica ni con el kirchnerismo ni con el macrismo, que es de casi un tercio. ¿Se trata de un tercio monolítico con demandas transversales y una línea consistente, o es un archipiélago de demandas divergentes que no se pueden unificar?”, analiza Augusto Reina de la consultora Doserre. Otro elemento a considerar es que este tercio del electorado tiene una gran desconfianza hacia el sistema político tradicional en todos los niveles. Es un sector difícil de convencer. Esto afecta a todos los partidos políticos, incluido el justicialismo. “El 60% de los argentinos no se siente vinculado a ningún partido político. El peronismo no kirchnerista tiene que ampliarse por fuera del voto peronista. Van a tener que ir más allá del escudo justicialista y la foto de Perón. Son pocos los votantes que sólo con la identificación con el peronismo votan automáticamente a ese cand

 

La imagen del peronismo

 

“La foto que se vio el otro día no es muy virtuosa en términos de imagen. Son cuatro dirigentes varones en una oficina del centro de Buenos Aires. No parece el lugar más cercano, ni más abierto, ni más diverso, que son todos atributos que los candidatos quieren tener. Aunque es sólo una imagen inicial. Puede modificarse”, dice Tereschuk.

 

Los analistas están de acuerdo en que los dirigentes del peronismo no kirchnerista enfrentan problemas importantes en torno a su imagen. Uno de ellos es el desconocimiento. Urtubey y Schiaretti tienen un fuerte apoyo en sus provincias pero son poco conocidos a nivel nacional. Otro problema es la falta de unificación. Todos cuentan con gestiones provinciales, municipales o mandatos legislativos (en el caso de Pichetto), pero todavía persisten diferencias en sus estrategias y visiones. “La sociedad no tiene clara hoy una visión de qué es el peronismo no kirchnerista. Cuesta encontrar un contorno definido. El peronismo no K es un intento de unir dirigentes con distintas reputaciones. Está todo por construirse. Son todos modelos para armar y hojas en blanco”, dice Augusto Reina.”El peronismo federal no tiene unidad política, sólo se sacó una foto hace unos días. Es una realidad para periodistas y analistas antes que para la opinión pública”, coincide Puricelli. Hoy los cuatro dirigentes no superan el 15% de los votos.

 

En la foto también se destaca la ausencia de mujeres, aun cuando los reclamos feministas y las cuestiones de género están en auge. Los analistas dudan de que ese factor genere problemas: “No creo que los perjudique. Hay una demanda fuerte por más derechos para las mujeres, pero no por representación femenina todavía”, dice Puricelli. Otro factor clave para el peronismo no kirchnerista es la polarización. “Si predomina la polarización en las próximas elecciones, la ‘avenida del medio’ se va a debilitar. Va a ser imposible que una tercera fuerza gane”, explica Germano

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