El dólar busca el piso de la banda

El apretón monetario continúa buscando presionar a la baja al dólar

Con un muy escaso volumen operado, el dólar subió cuatro centavos a $36,42

 

Por Juan Manuel Antonietta

 

El apretón monetario del BCRA se reafirmó ayer con una nueva licitación de Leliq que incrementó su stock en más de $77.279 millones con una tasa promedio de corte de 72,66%. El Gobierno continúa intentando secar la plaza para llevar el dólar al piso de la banda, objetivo que espera lograr una vez que entren los fondos del FMI.

 

En paralelo a la licitación diaria, el Tesoro colocó dos Lecap a plazo de 193 días y 377 días por un total de $ 75.000 millones. De dejar esos pesos depositados en encajes o en su cuenta corriente del BCRA, Hacienda reforzaría también temporalmente el apretón, ayudando a compensar parcialmente los $120.000 millones que quedaron libres de la licitación de Lebac. No obstante, el dólar volvió a subir ayer $0,22 en el tramo mayorista cerrando en $36,24.

 

El desafío, como explicó en off un importante funcionario del BCRA a El Economista, es quitar todos los pesos de la plaza de modo de que no haya quien pueda comprar dólares. El equilibrio “bueno”, el piso de la banda del dólar, se perfila como alcanzable pero atado a que la economía real resista: la cadena de pagos cruje con tasas de más del 100%.

 

El apretón

 

En el aumento del stock de Leliq de ayer se encierra un cambio en los pasivos del BCRA de la “pesada herencia” de Sturzenegger -las Lebac- a Leliq. Gabriel Caamaño Gómez (Consultora Ledesma) explicó en diálogo con este diario que no son los mismos pesos dado que esta nueva absorción proviene de bancos y los que se retiran de particulares. “Se ha reabsorbido una parte interesante de lo que quedó afuera ayer y otra parte la expectativa será que vaya a Lecap, de modo que sea una absorción transitoria también en la medida en que el Gobierno encaje los pesos”, detalló.

 

“Estos altos rendimientos de las letras reducen el negocio de los bancos a ser meros intermediarios ya que buscan captar plazos fijos para colocarse en letras del BCRA”, explicó Matías Rajnerman (Ecolatina). Y afirmó que en este esquema el mercado de préstamos –creación de los bancos de pasivos contra sí mismos- queda muy limitado, no solo por las módicas perspectivas de la economía que reducen potenciales inversiones productivas, sino, especialmente, porque al sector financiero le resulta más rentable (tanto en términos de tasas como de riesgos) colocar la mayor porción de su cartera en Leliq.

 

Respecto del rol que pueden jugar las Lecap en el apretón monetario, para Rajnerman no deberían ser un vehículo de política monetaria. “Considerando el spread de tasas entre Lecap (alrededor del 60%) y los plazos fijos (45%) o la cuenta corriente del Tesoro en el BCRA, esta lógica luce muy costosa”, opinó.

 

 

¿Hacia la banda baja?

 

De esta manera, en lo inmediato la contracción ayuda a apreciar el tipo de cambio quitando pesos de la plaza. Así, según Martín Kalos (Epyca) está todo dado para que se alcance el piso de la banda del dólar (o al menos se acerque). “Esto es previsible por la entrada de dólares del FMI, las tasas de interés más altas del mundo y la eventual entrada de dólares por capitales especulativos, pero la pregunta es si se puede mantener ante los próximos cimbronazos que haya por errores internos o factores externos”, señaló el director de Epyca y agregó que “tenderíamos a ir hacia el piso de la banda, pero la economía argentina mantiene las vulnerabilidades que tuvo siempre con estas tasas de interés que no son sostenibles en el mediano plazo”.

 

Y es que el BCRA está buscando estabilizar cueste lo que cueste según Caamaño Gómez, a la búsqueda de recuperar la demanda de pesos. “En un tiempo considerable debemos ir hacia esa zona o nos vamos a morir en el intento, no es una situación sostenible al infinito así como tampoco se va a arreglar de un día para el otro”, indicó el socio de Consultora Ledesma y aclaró que proyecta que dado que el piso de la banda cambiaria también sube deberíamos llegar a él en el corto plazo.

 

Según Rajnerman, en un mercado chico como el argentino, y que durante gran parte del año careció de oferta de divisas –las corridas cambiarias de 2018 no fueron tanto por presiones de demanda como por escasez de oferta–, pequeños movimientos y, principalmente, las ventas de los dólares del FMI que recibió el Tesoro pueden cambiar el curso del tipo de cambio. “No es necesario esperar a que se termine de cerrar el acuerdo con el FMI para llegar a la banda baja, sino que con algunas buenas noticias (o ventas del Palacio de Hacienda) la misma se alcanzará”, opinó el economista de Ecolatina.

 

¿Y la economía real?

 

No obstante, mientras se discute el equilibrio macroeconómico, las empresas crujen por la magullada cadena de pagos, y surge la pregunta de hasta cuando se aguanta este nivel de tasas insostenible. “En la cadena de pagos se sigue alargando los plazos de pagos, la morosidad está creciendo, pero la inestabilidad macro también mata”, opinó Caamaño y agregó que “estamos intentando que no nos mate ni el remedio ni la enfermedad, tampoco hay muchas alternativas”.

 

No obstante, “todavía no vimos jugar el nuevo acuerdo con el FMI que no está firmado y no entró ese dinero aún”, indicó el economista de Consultora Ledesma y concluyó que “allí se debería acelerar el camino hacia el piso de la banda, donde naturalmente se relajarían las tasas y en diciembre con el incremento permanente de la estacionalidad habrá otro alivio mayor, pero hay que aguantar el mientras tanto”.

 

“Las insostenibles tasas deberán mantenerse, al menos, hasta que las tensiones en el mercado cambiario den señales claras de estar apaciguadas”, opinó por su parte Rajnerman y proyectó que “probablemente recién en 2019 las mismas comiencen su necesario e imperioso proceso de reducción paulatina, una vez que el tipo de cambio haya dado pruebas de encontrarse contenido”.

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