“La economía rebotará en el segundo trimestre de 2019”

Walter Ramírez, gerente de Research del Banco Supervielle, habló con El Economista sobre las perspectivas que tienen para las principales variables económicas

“La economía rebotará en el segundo trimestre de 2019”

 

Entrevista a Walter Ramírez Gerente de Research del Banco Supervielle Por Alejandro Radonjic 

 

En diálogo con El Economista, Walter Ramírez comenta las perspectivas que tienen para las principales variables en 2019 e, incluso, se anima a proyectar un poco más allá.

 

El 2018 está jugado y será un año para el olvido. Más siconsideramos cómo había arrancado: las dudas eran si se crecería más o menos que 3% y si la inflación estaría arriba o abajo de 20%. ¿Cómo imagina el 2019 en esas dos variables: actividad y precios?

En el equipo de Research de Banco Supervielle esperamos que luego de un año de caída en el nivel de actividad la economía empiece a recuperar terreno a partir del segundo trimestre de 2019. Inicialmente por un efecto rebote en el agro luego de una de las sequías más duras de los últimos años y después, de no mediar algún otro shock, se incorporarían el resto de los sectores, impulsados por una baja en las tasas de interés y por los efectos expansivos de la depreciación del tipo de cambio real en 2018. Con todo, la economía estaría cayendo en su promedio anual en torno al 1% pero con una dinámica de recuperación por oposición a la dinámica bajista que terminará teniendo el 2018. Con estas proyecciones, al final del Gobierno de Mauricio Macri, tendremos que en los dos últimos periodos presidenciales acumulados la economía argentina habrá crecido tan sólo 1% punta a punta (+0,3% durante el segundo mandato de Cristina Kirchner y +0,7% durante el mandato de Macri). Esto es muy pobre comparado con otras economías emergentes que están haciendo una verdadera transición hacia el desarrollo, tales como India y China, que crecen en torno al 6-7% por año. En otras notas he mostrado un optimismo mayor en cuanto al posible desenvolvimiento de nuestra economía en estos años pero la realidad internacional resultó mucho más hostil con nuestro país de lo que pensaba en aquel momento. Sin embargo, en la medida en que continuemos corrigiendo los desequilibrios macroeconómicos (en especial los relacionados con las cuentas públicas) y que el contexto externo acompañe, deberíamos volver a ver un mayor dinamismo de nuestra economía, esta vez, esperamos ser más persistente en el tiempo. En cuanto a la inflación proyectamos una baja hasta un nivel del 24% interanual hacia diciembre del año que viene. Esto se posibilitará porque, a diferencia de este año, no contaremos con el efecto expansivo de las depreciaciones en el tipo de cambio real y tendremos un output gap más negativo aún (computado como la diferencia entre el PIB tendencial y el observado). Un output gap más negativo implica que aumentará la capacidad instalada no utilizada así como la mano de obra excedente con la cual el incremento en el nivel de actividad no debería presionar sobre el nivel de precios (al menos en la primera etapa de la recuperación). A todo lo anterior hay que agregarle que la tasa de interés real será más alta producto del endurecimiento de la política monetaria. Más allá del dato anual, ¿cómo estará la economía en el segundo semestre de 2019? Cuando sean las elecciones, claro. Tal como comenté antes, en el segundo semestre tendremos la recuperación del campo y el acople al crecimiento del resto de los sectores. Pensamos que para las elecciones la economía va a estar creciendo a un ritmo del 3,5% en el margen. De todos modos no está claro que este crecimiento, por lo incipiente del mismo, llegue a ser percibido por el ciudadano de a pie.

 

“Al final del Gobierno de Mauricio Macri, tendremos que en los dos últimos periodos presidenciales acumulados la economía argentina habrá crecido tan sólo 1% punta a punta”

 

En el Presupuesto 2019, el Gobierno proyecta un crecimiento importante de las exportaciones (+20,5%). ¿Lo ve factible?

Es factible aunque no es el supuesto con el que estamos trabajando en la Gerencia de Research del Banco Supervielle. Nosotros tenemos 10% de incremento, impulsado por el sector primario por el efecto de recuperación en las cantidades post-sequía. De resultar mayor las condiciones económicas serían más favorables el año que viene.

 

¿Cómo está viendo la evolución de la Cuenta Corriente en 2019? Según muchos colegas suyos, ese déficit, hoy en la zona de 5 puntos del PIB, fue el dato que cambió el “mood” inversor hacia Argentina…

Nosotros seguimos la Cuenta Corriente Cambiaria que elabora el BCRA en su informe del Mercado de Cambios. Proyectamos para 2018 un déficit del 2,6% del PIB, que es compatible con un número cercano al 5% de la Cuenta Corriente del Balance de Pagos. Para 2019 esperamos que se reduzca hasta 1,5% por efecto de un menor déficit de la cuenta viajes y un incremento en el superávit comercial cambiario. Estos dos efectos más que compensarán el incremento que esperamos en la cuenta rentas netas (que contiene los intereses de deuda tanto pública como privada). Esta mejora en la Cuenta Corriente, obedece al ajuste en el tipo de cambio real que ocurrió en 2018 y depende de la permanencia del mismo en el tiempo. Hace algunas semanas, intentaron algo casi imposible e hicieron proyecciones macroeconómicas para 2023. ¿Qué hallazgos tuvieron y qué supuesto político tiene? Me refiero al que gobernará el país… Las proyecciones macroeconómicas se realizan a los fines de poder planificar las acciones comerciales de las empresas. Son una guía que se va ajustando año a año conforme va cambiando la realidad y se desencadenan hechos fortuitos que por definición no pueden ser estimados. Es un ejercicio de consistencia que dice cómo debería comportarse la economía ante los supuestos a los que les asignamos mayor probabilidad de ocurrencia. Los hallazgos más importantes para nosotros fueron que el nivel de endeudamiento se estabilizará a partir del año que viene y que recuperaremos una tasa de crecimiento aceptable desde 2020 en delante de aproximadamante 3%. La inflación descenderá lentamente, debido a que aún restan ajustes en los precios relativos de los servicios públicos y los salarios comenzarán a ganarle a la tasa de inflación mejorando el consumo. Con la baja de inflación para el año que viene, esperamos también una reducción en los niveles de tasas de interés que permitirá retomar el financiamiento productivo. En este escenario esperamos un desarrollo positivo del sistema financiero argentino que aún continúa siendo muy reducido en el comparativo regional y mundial. Debido al esfuerzo fiscal que se deberá seguir haciendo, no vemos una reducción muy marcada en la carga impositiva para el sector privado al menos en el corto a mediano plazo lo cual continuará actuando como un freno parcial al desarrollo de las fuerzas productivas. Cuando sea posible comenzar a bajar impuestos, la tasa de crecimiento aumentará. El supuesto político que está detrás es general: el gobierno que resulte electo en octubre de 2019 no desandará el recorrido realizado durante esta gestión limitándose a realizar ajustes y correcciones parciales en el rumbo tomado a partir de 2015.

 

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