Caída de producción industrial fue de más de 8% en septiembre

Según Fiel y Ferreres, la producción industrial cayó duramente y el panorama, en el corto plazo, sigue siendo negativo

El uso de la capacidad instalada de la industria cayó al 63% en agosto

 

Por Juan Manuel Antonietta

 

La industria continúa en rojo. En septiembre, el Indice de Producción Industrial (IPI) de Fiel registró una caída de 8,7% respecto al mismo mes del año anterior. Los números fueron fuertes: 9 de las 10 ramas de actividad mostraron una caída, destacándose el retroceso de la producción automotriz, la de químicos y plásticos, la del complejo metalmecánico y la del proceso de petróleo. El único sector que esquivó la crisis cambiaria fue la producción siderúrgica, que mostró un leve aumento según Fiel.

 

Otra consultora que también observó la fuerte caída de la industria fue Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF). Según OJF, en septiembre, su IPI cayó 8,1% y, en el acumulado de 2018, ya observa una merma de 3%. Esta fue la sexta caída consecutiva en lo que va del año. Según OJF, todos los sectores analizados presentaron números negativos. La mayor caída se registró en el segmento de maquinaria y equipo, donde a los malos resultados que venía mostrando la producción de maquinaria agrícola y la de electrodomésticos de línea blanca, se sumó una caída de 20,6% en la producción automotriz.

 

Los especialistas creen que los números de la industria seguirán siendo negativos ante el difícil contexto macroeconómico, las altas tasas de interés y las esquirlas de la crisis cambiaria. En diálogo con El Economista, Leandro Mora Alfonsín, director ejecutivo de Faima y docente de la UBA, explicó que la industria manufacturera ha sido el sector más afectado por el profundo cambio de ciclo que implicó 2018. “Esto no solo se ve en los números de consultoras privadas, sino también en las estimaciones del CEU-UIA y los números oficiales del Indec”, señaló.

 

Para el economista, una de las aristas que explica esto es que las pymes industriales están atravesando una fuerte crisis de rentabilidad. “A la caída de ventas explicada por la merma del salario real, que afecta especialmente a los sectores mercado internistas, se suma un aumento de costos tanto en tarifas, como insumos y bienes intermedios en dólares, así como también un fortísimo incremento del costo del financiamiento con niveles críticos de tasa de interés”, dijo. En ese escenario, según Mora Alfonsín, los márgenes de rentabilidad decrecen sensiblemente, desincentivando inversiones y contrataciones, lo que ya empieza a verse en los indicadores de empleo y capacidad instalada.

 

 

“Además, a este difícil escenario local se le suma que la recuperación de Brasil no es la que se esperaba, afectando a los sectores que colocan exportaciones. Aun con un tipo de cambio que mostró una fuerte corrección, las exportaciones en septiembre mostraron un freno y se espera que el efecto de la quita de reintegros e imposición de retenciones desincentivan la actividad de nuevos exportadores a la hora de tomar la decisión de salir al mercado”, explicó el director ejecutivo de Faima.

 

Según Martín Alfie, economista en jefe de Radar y docente de la UBA, recién ahora se comienzan a ver todos los impactos más fuertes de la corrida cambiaria. “Estas malas noticias se repetirán y el panorama para el sector industrial es muy malo porque vienen de un 2016 de caída, un 2017 que no recuperó y 2018 y 2019 serán de muy fuerte caída”, explicó y concluyó que “cuando veamos el acumulado de los cuatros años del Gobierno, el resultado para el sector industrial va a ser muy negativo y no sólo con caída de producción si no también con muchos cierres de empresas y pérdidas de capacidades empresariales productivas”.

 

En medio de este panorama, desde Ferreres creen que no se esperan mejoras sustanciales en los meses venideros. “Si bien no anticipamos para los próximos meses caídas bruscas en la medición desestacionalizada como la observada en septiembre, el actual contexto de caída salarial, alza inflacionaria, baja del consumo y un nivel de tasas muy elevadas, no nos permite pronosticar un rebote de la actividad industrial en lo que resta del año”, concluyó la consultora del economista Orlando Ferreres.

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