Otro capítulo de lo “peor ya pasó”

El Gobierno, y sus funcionarios, deben evitar caer en la tentación de usar nuevamente la remanida (y poco fortuita) frase

 

“Ya pasó lo peor”. Esa frase la pronunciaron varias veces en los últimos dos años y medio varios funcionarios y muchos analistas privados que compartían esa visión. Una y otra vez la realidad los desmintió.

 

Es probable que a mediados de octubre vuelvan a tentarse con repetir esa frase porque son muchos los que en el oficialismo miran con optimismo los tiempos por venir, pero los fallidos pronósticos harán que eviten pronunciarla.

 

Consideran que la secuencia de aprobación del Presupuesto, acuerdo con el FMI y mejora (gradual) de las cuentas externas como consecuencia de la devaluación estabilizará el mercado cambiario, que es considerado el punto de partida para mejorar el desempeño de la economía. Pese a que el acierto en los pronósticos económicos no ha sido una de las fortalezas de los funcionarios del Gobierno, están convencidos de que septiembre será el mes con inflación más alta en lo que resta del mandato de Mauricio Macri. Aspiran a subas del índice de precios del orden del 3% mensual en el último trimestre de 2018 y a una marcada desaceleración en 2019.

 

En términos de poder adquisitivo de los salarios, septiembre también será uno de los peores meses y el malestar que esa situación genera se expresará con un paro general del próximo martes 25, que se anticipa importante, pero que acotaría las posibilidades de que haya más protestas de ese tipo en el corto plazo.

 

A su vez, los funcionarios de las áreas de Trabajo, tanto en el ámbito nacional como en el de la provincia de Buenos Aires, no registran desempleos masivos porque muchas empresas están recurriendo a las suspensiones rotativas que permiten preservar los puestos de trabajo.

 

En materia de crecimiento, el Gobierno presentó un Presupuesto con una hipótesis de caída del PIB de 0,5% de punta a punta, pero las autoridades contemplan una mejora del nivel de actividad en la segunda parte del 2019, coincidiendo con el decisivo tramo final de la campaña electoral.

 

Pero, además, en Hacienda miran con entusiasmo los pronósticos de algunas consultoras, como la de Orlando Ferreres y LCG, que anticipan una expansión entre 1,5% y 2%. Una cosecha mayor y el impacto sobre las economías regionales del tipo de cambio alto, entre otros motores, alimentan las esperanzas de una mejora en la situación económica aunque en las zonas más pobladas del país, allí en donde tienen menos peso la producción de bienes transables, serán las últimas en notarla. Por eso, muchas figuras del oficialismo consideran que luego de que el 17 de octubre se pase el trance amargo de la difusión por parte del Indec del índice de precios de septiembre, podrá decirse, otra vez, “que lo peor ya pasó”.

 

Pero esta vez se impondrá la prudencia recordando que la responsabilidad de los gobiernos no es la de hacer pronósticos sino definir un rumbo.

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