Los no convencionales son la gran apuesta a mediano plazo

Además del impacto sobre las cuentas externas y el empleo, el boom de los no convencionales ayudará a reducir los costos de la energía

 

Por Sebastián Senlle 

 

La producción hidrocarburífera nacional empieza a mostrar volúmenes en recuperación, después de varios años en baja, impulsada por el fuerte crecimiento obtenido en el segmento no convencional. La producción de petróleo y gas no convencional (shale y tight) va ganando una participación creciente en el total producido, sobrecompensando a la producción convencional, que continúa a la baja, con yacimientos que muestran evidentes signos de agotamiento.

 

“En la Argentina, cuando hablamos de no convencionales, nos referimos específicamente a dos tipos de hidrocarburos: los de las formaciones shale, como Vaca Muerta, y los de las formaciones tight. En ambos casos, se trata de formaciones muy compactas. Las tight, de baja permeabilidad. Las shale, directamente impermeables: se trata de rocas formadas a partir del lecho de lagos y mares. En ellas, durante millones de años, la materia orgánica atrapada (restos de microorganismos, algas, animales, etcétera) se convirtió en gas y petróleo”, explican desde el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG).

 

La participación del segmento no convencional sobre el total producido crece a ritmo notable. En el caso del gas, pasó de significar alrededor del 3% del volumen producido en 2010 a más del 35% actualmente, de acuerdo a estimaciones del Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi, en base a datos oficiales. El petróleo no convencional, en tanto, partió casi de “cero” a principios de la década y ya representa el 12,9%.

 

 

El crecimiento de la producción de gas atrae las mayores miradas. La producción total creció 7,1% interanual en julio y acumula 5,1% en los primeros siete meses de 2018. El segmento no convencional empuja el crecimiento, con una variación interanual del 42,3%. En especial, el segmento de shale gas (categoría en la que cae Vaca Muerta) se disparó 192% en julio de este año contra igual mes del año pasado.

 

La cuenca neuquina, sede de la formación Vaca Muerta, muestra resultados particularmente alentadores. En los primeros siete meses del año, la producción total de gas en la provincia subió 7,6% y ya representa más del 50% del total nacional. Julio mostró una variación interanual del 11,1%, el mejor resultado histórico, con 2,1 miles de millones de metro cúbicos producidos.

 

En Neuquén, YPF (51% del volumen producido en el año) y Total Austral, filial de la francesa Total (17%), comandan el mercado, aunque ya hay más de 20 empresas activas pidiendo pista. PlusPetrol, TecPetrol (Grupo Techint), PAE y Pampa Energía son otras de las firmas con participación destacada.

 

 

“En 2012 se sacaban 2.800 barriles de petróleo por día de Vaca Muerta, y hoy estamos en 53 mil. Y en gas pasamos de 214 mil metros cúbicos por día en 2012, a sacar 14 millones metros cúbicos en 2018”, grafica el Secretario de Energía, Javier Iguacel, que añade que la formación neuquina cuenta con la segunda reserva más grande del mundo de gas no convencional.

 

“El objetivo del Gobierno es duplicar la producción de gas en cinco años, llegando a 260 MMm3 por día, y exportando 100 MMm3 diarios, lo que permitiría sumar unos 500.000 nuevos empleos vinculados al yacimiento”, proyectan con optimismo desde la cartera, que apunta a recobrar el autoabastecimiento energético y el signo positivo en la balanza comercial del sector.

 

Desde el IAE, coinciden en realizar estimaciones positivas: proyectan un crecimiento anual del 2,3% del volumen producido, con el segmento no convencional avanzando a una tasa del 25% y ganando peso en el total.

 

En el caso puntual del petróleo, los números son algo más módicos. Si bien el segmento no convencional se consolida como la fuerza motriz y exhibe un elevado dinamismo, los yacimientos convencionales no salen de variaciones en rojo.

 

“En julio de 2018 la producción de petróleo tuvo un incremento interanual de 2,2% respecto al mismo mes de 2017, siendo el quinto mes consecutivo de aumento interanual en la producción”, reporta el último informe
del IAE, en tanto que en los primeros siete meses, la suba acumulada del volumen total es del 1,9%. Sin embargo, el segmento shale y tight avanzó a mucho mayor ritmo: creció en julio 34,2% (la variante shale pica en punta, con un salto del 38,5%).

 

 

Las cuencas neuquina y austral (ubicada sobre las márgenes del Estrecho de Magallanes) se mueven en terreno positivo, compensando el retroceso de otras áreas tradicionales, como las cuencas noroeste, cuyana y del Golfo San Jorge, la principal del país.

 

El Instituto Mosconi prevé una caída del 0,12% en la producción total de petróleo para el año 2019 y un crecimiento del 1% en el año 2020. “Esto se debe a la tendencia decreciente de la producción convencional, que ocupa el 87% del total, y que disminuye a un ritmo promedio anual de 3,8% en los últimos ocho años, a la vez que se estima un crecimiento del 31% en la producción anual de petróleo no convencional”, señalan desde el think-tank energético. Las fichas, como se observa, están puestas en el shale oil.

 

Asimismo, el aumento en la producción de hidrocarburos empieza a aliviar el rojo de la balanza comercial. De acuerdo al IAE, el saldo de intercambios con el exterior del sector energético acumulado a julio fue deficitario en US$ 1.893 M, 16,3% por debajo de igual período de 2017.

 

La depreciación del peso, intensificada en el último mes, pone de todos modos las perspectivas inmediatas en alerta, ante el desafío de ver en qué medida el impacto de la suba del tipo de cambio se distribuye entre las firmas productoras y las distribuidoras y qué parte del mayor costo en pesos se termina trasladando a los usuarios residenciales.

 

A mediano plazo, Iguacel se ilusiona con que la formación neuquina ayude a bajar los costos de producir en el país y la disputa por el precio de la energía sea cosa del pasado. “Logrando desarrollar Vaca Muerta en plenitud, la energía en Argentina va a ser más barata y va a permitir alcanzar costos competitivos para el desarrollo de las Pymes, las industrias y el transporte”, se entusiasma.

 

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