Las otras elecciones que desvelan a Macri

En octubre votan los brasileños y en noviembre, los estadounidenses

El Presidente, lógicamente, está preocupado por las elecciones presidenciales de 2019 en Argentina. Sabe que son importantes (definirán, nada menos, que su continuidad en el poder) y sabe, además, que no llegará a esa instancia definitoria de la mejor manera posible. Pero para eso falta.

 

Antes, deberán votar los brasileños y los estadounidenses. Los primeros lo harán el 7 de octubre y nuevamente el 28, en el balotaje, porque se descuenta que ningún candidato llegará, ni estará cerca, del 50+1 necesario para imponerse en la primera vuelta. Esa elección será muy importante para Argentina porque la varianza entre los distintos escenarios que se abren según quien suceda a Michel Temer desde enero de 2019 son más amplios que nunca.

 

Además, los favoritos (el ultraderechista Jair Bolsonaro y el delfín de Lula, Fernando Haddad) son una gran incógnita y su victoria podrían afectar el nivel de actividad (que se viene recuperando lentamente) y llevar a una mayor depreciación del real (ver tabla con proyecciones de Paulo Leme), ambos fenómenos complejos para Argentina. Por su relevancia sistémica, además, podrían aumentar el malhumor con los emergentes.

 

Bolsonaro Haddad Alckmin Bovespa Real

 

A más largo plazo, podría suponer un retroceso para la internacionalización del Mercosur que busca Macri.

 

A la vez, en el caso de una victoria de Haddad, podría consolidar cierto giro hacia la izquierda, montado también sobre la victoria de AMLO en México, que podría ser funcional para el kirchnerismo en 2019.

 

El mejor candidato para la Casa Rosada (tal como lo admitió un funcionario de primer nivel a El Economista) es el tucano paulista Geraldo Alckmin, la gran esperanza del mercado luego de que Henrique Meirelles no lograra arrancar en los sondeos. Su victoria supondría que seguirían las reformas estructurales que Brasil necesita para acelerar su crecimiento y, a la vez, una consolidación del real. Eso implicará más exportaciones desde Argentina. Sus probabilidad no son las más altas, aunque siguen firmes y, se cree, crecerán a medida que avancen la campaña porque tiene mucho espacio en los medios.

 

Menos importante (directamente, cuanto menos) para Argentina son las elecciones para Estados Unidos porque allí no se elige presidente en noviembre y Donald Trump seguirá hasta 2021, en principio. La necesidad tiene cara de hereje y, ahora, a diferencia de 2016, la Casa Rosada quiere una victoria de los republicanos en las midterms. Si bien no todas sus decisiones han sido positivas para Argentina, ha demostrado vocación para apoyar a Macri en las actuales circunstancias a través de su peso en el FMI (que aún debe aprobar el acuerdo 2.0) y a través de sus palabras.  Por caso, decir que apoyará a Argentina y que felicita a Macri, como hizo días atrás, también es leído como una señal en los mercados de que el país tendrá un financista detrás suyo. Con un FMI más concesivo con Argentina o, directamente, con una línea directa del Tesoro de EE.UU., como se barajó la semana pasada.

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