El plan “todos ponen”, la caída que recién empieza y el temor a la segunda quincena

Mientras que el Gobierno intenta recuperar credibilidad y utiliza herramientas no convencionales, la economía va hacia un parate fuerte

Otro capítulo de “lo peor ya pasó”

 

Por Leandro Gabin 

 

Mauricio Macri un día reaccionó. La falta de decisiones que le achacaba incluso su círculo íntimo en medio de una interna feroz, se decidió por el mal menor: correr a Mario Quintana y Gustavo Lopetegui para quitarle algo de poder al inamovible Marcos Peña y, de paso, congraciarse con el mercado que detestaba a los laderos de Jefatura de Gabinete; y aplicar retenciones a las exportaciones para llegar al déficit cero el año próximo.

 

Desde el lado de los ingresos es claro que el Gobierno apostó al plan “Todos ponen” (Delphos dixit) pero el ajuste del gasto no está claro hacia adelante. Tal como recuerdan los economistas de Eco Go, la duda está en el lado de la viabilidad política y social del ajuste a la hora de su implementación, “en un contexto donde el margen de acción resulta limitado” por el hecho de que casi el 60% del gasto primario se encuentra indexado al pasado por la ley de movilidad previsional, lo que requiere que todo el peso del ajuste recaiga sobre el 40% restante. El 9% del gasto son subsidios y seguramente seguirá la poda (aumento de tarifas) más allá del calendario pensado.

 

Según Miguel Kiguel, el rebalanceo macroeconómico en curso es muy importante ya que el déficit fiscal en 2019 será US$ 23.000 millones más bajo que en 2017 y lo mismo ocurrirá con el déficit externo. Y si bien esto debería ser una buena noticia para los bonos, el mercado estuvo muy negativo con Argentina. De hecho, y a pesar de la recuperación de los últimos dos días, el precio de los bonos refleja un pesimismo exacerbado.

 

Todo esto en medio las nuevas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para reformular el acuerdo que en tres meses quedó completamente desactualizado y pedir el adelanto de los fondos para el 2019. Parece que no habrá sorpresas por ese lado, el Fondo dará esos fondos y quizás un poco más y habilitará al BCRA a intervenir en forma más efusiva en caso de ser necesario. No se descarta que haya dos nuevos tramos de desembolsos: uno para que se pague la deuda el año próximo y así se despejen las dudas del mercado; y el segundo para que Luis Caputo pueda mostrar su poder de fuego y los inversores no se le animen con tan poco volumen. El Gobierno aplicó el famoso Plan B que contó Gustavo Cañonero en Nueva York hace algunas semanas ante inversores. Pero estos querían verlo en acción.

 

Para Gabriel Torres de Moody’s, el PIB caería 3% este año y también tendría una retracción el próximo

 

Algo de esta tregua vio en los últimos dos días. El miércoles el BCRA vendió no sólo vía la tradicional subasta, si no que decidió hacerlo directamente en el mercado. No se explicó por qué pero una interpretación lógica es el cambio que ya se está negociando con el FMI. En un mercado de entre US$ 300 y US$ 400 millones como lo que está moviendo el cambiario en la Argentina, es inadmisible que con tan poco hagan sufrir tanto a Reconquista 266.

 

“La compresión del riesgo país es probable que aguarde resultados concretos respecto al avance del plan fiscal, la agenda política y la estabilización del mercado cambiario”, vaticina Kiguel. “En efecto, creemos que recién podría esperarse una mejora en el precio de los bonos una vez alcanzada la estabilización del mercado cambiario, que debería ocurrir en los próximos meses y para lo cual es importante que el BCRA pueda mantenerse activo con sus intervenciones, y que se haga evidente que el Gobierno avanza con su plan fiscal y sobre todo con su agenda política, en la que se destaca la aprobación del Presupuesto 2019 como primera señal”, añadió.

 

El último paper de Allaria Ledesma dice que la crisis que atraviesa el Gobierno es lo que pasa cuando se pierde iniciativa (no se hacen los deberes), y se toma deuda en los mercados internacionales a la vez que se mantiene un elevado déficit. En algún momento, dice una de las sociedades de Bolsa top de la City, los “bond vigilantes” toman el toro por las astas y se hacen cargo de que se hagan los ajustes para volver a hacer viable al país.

 

Para Miguel Kiguel, el rebalanceo es muy significativo ya que el déficit fiscal en 2018 será US$ 23.000 M más bajo que en 2017

 

El tema, agregan, es que cuando se llega a ese punto los tenedores de bonos se vuelven muy exigentes, y están todo el tiempo corriéndole el arco al deudor.

 

“Es decir, el reciente anuncio del gobierno de buscar el equilibrio primario para el 2019, que hubiera sido música para los oídos de los bonistas a principio de 2018, ahora tiene gusto a poco porque se le exige además un plan para poder prever cuanto durará la actual recesión”, dice Allaria. ¿Será así?

 

Mientras que el Gobierno intenta recuperar la credibilidad y quema las últimas municiones que le quedan, la economía va inevitablemente a un parate fuerte. Ya no se discute la caída de este año que el mismo Dujovne admitió que será de 2,4% con inflación del 42% (estanflación) sino lo que será el 2019. Gabriel Torres, el Managing Director de la agencia Moody’s en Nueva York contó que esperan una caída del PIB incluso en 2020. “Han tomado la decisión de consolidar lo fiscal que es positivo para el crédito, pero esto tiene un costo económico y político”, advierte.

 

“La caída va a ser mucho más fuerte de lo que se dice. Creemos será del 3% este año. Si bien no tenemos un modelo, el año próximo va a haber caída. Vas a tener una corriente algo negativa por lo fiscal y las tasas altas que no van a bajar. Lo bueno será la cosecha. Veremos de cuánto es la caída en 2019”, dice Torres.

 

En la city porteña también tienen sus propios cálculos. Allaria Ledesma cree que ante la reciente evolución de la situación económica local, esperan una caída del PIB de 2,5% para 2018 y estancamiento en 2019 “que podría incluso ser otro año negativo debido al arrastre que deja el 2018”, aclaran. “Consideramos además una inflación de 42% para 2018 con un tipo de cambio en $ 44 a fin de año, y una suba de precios de 25% para 2019, con un tipo de cambio con una variación similar”, suman más números.

 

Pero el año que viene parece a años luz todavía. Primero hay que ver cómo se transita la crisis y cómo se llega a fin de este año con una economía desgastada y creciente problemática social. Y en lo más inmediato, para no irse tan lejos, lo que ocurrirá entre el 14 y 19 septiembre cuando vencen Letras y Bonos del Tesoro por $ 83.986 millones y otros $ 436.000 millones en Lebac. La segunda quincena del mes será crucial para ver si el dólar puede estabilizarse mientras se espera el guiño del Fondo para despejar las dudas financieras.

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