El paro tuvo alta adhesión y la CGT pidió cambio de rumbo

El triunvirato pidió un “Plan B” para iniciar una tregua mientras que la CTA profundizará el plan de lucha

 

La CGT pudo mostrar ayer un alto acatamiento a la medida de fuerza que convocara y se mostró dura con el Gobierno y su política económica. Pidió un cambio de rumbo para establecer una tregua y se colocó en un lugar de oposición abierta, luego de un camino previo de diálogo, negociaciones y acuerdos con la gestión de Cambiemos. La presión de las regionales de la central y el discurso más combativo de las tres CTA y los sectores díscolos de su estructura, con Hugo Moyano como referente, más la situación laboral más crítica, contribuyeron a endurecer el discurso de los integrantes del triunvirato.

 

La medida de fuerza, que comenzó el lunes al mediodía para algunos gremios ligados a las CTA y que contó con fuerte adhesión ayer, con eje en los gremios de transporte y también en los industriales, se desarrolló con normalidad. La CGT no había convocado a movilizar y se expresó a través de una conferencia de prensa donde evaluó los alcances de la medida. Mientras que agrupaciones de izquierda y gremios más combativos realizaron algunos piquetes en los accesos a la Ciudad de Buenos Aires. También hubo movilizaciones importantes en algunas ciudades como Rosario y Río Cuarto.

 

Desde el Gobierno, en tanto, hubo seguimiento del desarrollo de la jornada de protesta y críticas a su realización, con el eje en su carácter “improductivo” o en el costo respecto de lo que el país “perdió”. La presencia del presidente Mauricio Macri en la asamblea anual de la Organización de las Naciones Unidas y, sobre todo, la renuncia del presidente del Banco Central, Luis Caputo, demandó la mayor atracción. “Hay una dirigencia sindical que tiene bastantes vertientes, que muchas están teñidas de intereses políticos y electorales. Como dijeron algunos, que lo mejor que les puede pasar es que se vaya este gobierno”, señaló el secretario de Trabajo, Jorge Triaca. La referencia no correspondía al triunvirato de la CGT, con el que el Gobierno pretende reestablecer el diálogo, sino al discurso del secretario de la CTA Autónoma, Pablo Micheli en Plaza de Mayo, del día anterior.

 

El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, fue más explícito al respecto: “Después de hoy seguiremos manteniendo el diálogo, trabajando en los temas que nos preocupan como el empleo y la actividad económica. Lo haremos con todos aquellos en los que encontremos voluntad de trabajar en conjunto y de poder construir una instancia superadora. Vamos a hablar con todos los sectores que tengan capacidad de diálogo, capacidad de construcción aun en la disidencia”, indicó.

 

“Este paro es para decirle al Gobierno que hay que cambiar de rumbo. No hay dato empírico que permita decir que, con un programa de gobierno con consecuencias sociales imprevisibles, podamos salir adelante con nuestro país. Sí hay antecedentes en el mundo y en la Argentina de que cuando se siguieron estas políticas corrió riesgo la institucionalidad de nuestraRepública”, sostuvo Héctor Daer, integrante del triunvirato y dirigente del gremio de la Sanidad. “Que Macri deje de mirar desde Ezeiza para afuera y que se pare en la Cordillera a ver la Argentina y las necesidades de lo que está pasando en nuestro país. Porque no hay programa económico sustentable si no es sustentable socialmente”, agregó en conferencia de prensa.

 

“Las paritarias se tornan insuficientes frente a un programa económico que cada vez deteriora más el valor de nuestra moneda. No solamente se devalúa la economía sino que se devalúa la palabra y la confianza del Gobierno nacional. Se devaluó cualquier expectativa que esté en manos de este Gobierno que no ha hecho otra cosa que construir macana tras macana en el plano económico”, sostuvo Juan Carlos Schmid, otro de los triunviros.

 

Respecto de los sectores más duros del universo sindical han convocado a proseguir el cuestionamiento a la política del Gobierno y a profundizar “el plan de lucha”. En el acto del día anterior, que tuvo como protagonistas a las CTA y gremios de la Corriente Federal de los Trabajadores, ese fue el punto de confluencia. De hecho, tienen definida la fecha de la próxima manifestación de protesta contra el Gobierno. Será con una marcha a la Basílica de Luján, el 20 de octubre.

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