Corte: guiño oficial, crítica opositora

El escenario político se dividió entre los gestos de aprobación y las críticas abiertas

 

El día después de la renuncia de Ricardo Lorenzetti a la presidencia de la Corte Suprema de Justicia y su reemplazo por Carlos Rosenkrantz, el escenario político se dividió entre los gestos de aprobación y las críticas abiertas. En Cambiemos, apenas se dio a conocer la noticia, la primera que saludó el cambio en la cabeza del tribunal fue la diputado nacional Elisa Carrió, enfrentada históricamente con el juez. Ayer, el ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio, intentó bajarle el tono a las declaraciones de su aliada.

 

“No nos tenemos que meter. Es nuestra visión desde el Poder Ejecutivo. La posición del Gobierno y del Presidente es ésta: nosotros respetamos las decisiones que toma la Corte Suprema de Justicia”, consideró el titular de la cartera política. “Esto es un milagro, terminó la impunidad y la extorsión”, había dicho la diputada nacional el día anterior.

 

Entre las críticas, las que más resonaron fueron las de algunos organismos de derechos humanos por su fallo “a favor del 2×1”, en 2017 sobre condenados en causas de delitos de lesa humanidad, hecho que generó en su momento una multitudinaria manifestación de rechazo. “El nombramiento de Rosenkrantz en la cúspide del Poder Judicial de la Nación constituye un motivo de alarma y preocupación sobre la continuidad del proceso de Memoria, Verdad y Justicia y para los derechos humanos en general”, señaló Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

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