Trazos gruesos sobre la actividad que viene

Hacia donde va la actividad en los próximos dos años hoy es una pregunta difícil de contestar

Por Guido Lorenzo ACM

 

Hacia donde va la actividad en los próximos dos años hoy es una pregunta difícil de contestar. Sin embargo, en base a algunas declaraciones y las limitaciones que implica el programa del FMI, se pueden delinear algunos trazos gruesos. La estabilización del dólar llegó con la calma del fuerte apretón monetario de las nuevas autoridades del BCRA, pero la actividad sigue lejos de llegar a encaminarse en una senda de crecimiento.

 

Los posibles motores

 

El sector transable debería verse beneficiado. El agro y todos sus encadenamientos deberían traccionar por el lado de la oferta gracias a la ganancia por la mejora de ingresos que supone la depreciación del peso. Hay que advertir que el precio de las commodities, en general, podrían agregar algo de riesgo aquí.

 

Las economías regionales también deberían verse beneficiadas y, si logran aprovechar la oportunidad de conquistar nuevos mercados, pueden ser un motor que cree empleo en el 2019. Para ello deberán estar a la altura y lograr tener la escala suficiente para tamaño desafío.

 

Por otro lado, algunos bienes industriales deberían recibir mayor demanda y, con ello, que se logre recuperar la demanda de empleo. Sin embargo, aún no se ven los efectos: según la EIL del Ministerio de Trabajo, la industria manufacturera acumula ocho trimestres consecutivos con caída del empleo.

 

Las debilidades

 

La demanda de inversión se va a mostrar débil en los próximos trimestres y la incertidumbre política con la mera posibilidad de que se produzcan la chance de un cambio de signo político espanta a cualquier proyecto. No hay tasa de retorno que pueda contra este fenómeno.

 

Empleo y salarios

 

En 2018, a pesar del arrastre estadístico y un buen primer bimestre, nos encaminamos a que haya una caída en la actividad cuando la analizamos per capita. La misma EIL publicada por Trabajo muestra un cambio en la composición de las modalidades de bajas de empleo registrado. Por un lado, cae la renuncia y, por el otro, ganan participación los despidos y la finalización de contratos. Signos de una economía en la que la demanda de empleo está muy fría. Algo que se evidencia cuando se analizan directamente los datos de las empresas consultadas. En ese caso, en promedio, en el primer semestre de 2017, el 67,3% no realizaron búsquedas de personal. Para el mismo período del 2018, el número asciende a 71,1%.

 

Con este panorama, las pretensiones de mayores salarios nominales son más bajas, la pérdida de poder de negociación de los trabajadores se junta con el aumento de precios de servicios regulados y la inercia inflacionaria y los salarios reales siguen cayendo, como muestra el dato conocido ayer: se perdió 3,1% en el año.

 

Los mark-ups suelen ser contracíclicos (ver Rotemberg y Woodford 1991), pero la mejora relativa de la ganancia de las empresas no compensa una demanda debilitada y la incertidumbre política.

 

Cerca de 2019

 

La lógica indica que, en un año electoral, el gasto público consolidado no debería bajar. Sin embargo, hay que ver hasta qué punto llega el compromiso del Gobierno actual con el acuerdo firmado con el FMI. Incumplir una vez más un acuerdo con no suena tan grave luego de uno recuerda que nunca se cumplió uno sobre más de veinte firmados. Incluso, una posibilidad es dejar la distorsión de precios, sincerar las tarifas y utilizar más transferencias de ingresos (haciendo uso de la salvaguarda social de 0,2 punto del PIB) para terminar de sincerar los precios, relajar el ajuste fiscal y, al mismo, tiempo concienciar acerca del precio de los servicios públicos.

 

Lograr que el dólar se estabilice y que baje la tasa de interés nominal debería ser un buen indicio de que lo peor ya pasó, pero aún no estamos en ese escenario. La inflación seguirá su curso y continuará en terreno moderado/alto y, en tal caso, hay que preguntarse si la política monetaria debería ser tan dura poniendo en riesgo los potenciales motores de la actividad de la economía que viene.

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