Rocca: “Techint no participó en el club de obra pública”

En un encuentro de AEA también se refirió a la expropiación de Sidor en Venezuela

Macri y Rocca, mañana en Vaca Muerta

Hoy se reunió la cúpula de AEA en Retiro, y no fue una reunión más. El contexto (económico y judicial), el line-up empresario (estuvieron todos los pesos pesados) y, obviamente, la apertura a cargo de Maurico Macri le dieron un color especial al Salón Libertador del Hotel Sheraton de Retiro y El Economista estuvo allí.

 

Una de las palabras más esperadas fue la de Paolo Rocca, quien compartió escenario con Héctor Magnetto (Grupo Clarín), Federico Braun (La Anónima), Enrique Cristofani (Santander Rio) y Luis Pagani (Arcor). Moderó Carlos Pagni.

 

Apoyo a Macri

 

“Comparto mucho la visión que nos propone el Presidente de una Argentina más transparente, de una Argentina donde priman las decisiones racionales, una Argentina con una mejor calidad institucional. Me parece que una visión fundamental. Me parece que todo lo que está pasando esta semana con las investigaciones en curso nos expone la diferencia entre el país en el cual estuvimos y en el cual queremos estar. En esto le da fuerza al mensaje nuestro Presidente y nos convoca a todos, me parece, a entender la profundidad de este cambio y a trabajar por este cambio, porque le da valor, nos muestra donde estuvimos, es muy importante”, dijo, como preludio, Rocca.

 

La economía

 

“Quiero hacer otra consideración sobre el momento que vivimos. Yo creo que Argentina está tomando muchas decisiones en la dirección correcta, pero también es verdad que la profundidad de la tormenta, como mencionó el Presidente, no puede ser traspolada ni desestimada. Y creo que esto nos pone a todos los empresarios una responsabilidad compartida con el sector público y con las fuerzas sociales muy importante. Tenemos la responsabilidad de hacer frente a esta tormenta para poder proyectarnos y construir el país distinto”, agregó.

 

“En este sentido, yo comparto plenamente la necesidad de reducir la carga impositiva en Argentina, pero al mismo tiempo creo que la estabilidad financiera es un tema fundamental”, dijo y agregó que algunas medidas de los últimos días, como la reducción parcial de algunos reintegros, “son sacrificios inevitables hoy para poder llegar a tener a mediano plazo un país con menor carga impositiva y un país creciente”.

 

Según Rocca, también debe haber un mayor compromiso empresario en estos momentos. “Hoy, me parece que esta responsabilidad empresaria se extiende a la necesidad de seguir invirtiendo y protegiendo el empleo y el crecimiento de toda la cadena de valor. Nuestra cadena de valor espera mensajes para superar la crisis y para ir adelante. En este sentido me parece muy importante el ejemplo de Vaca Muerta”, dijo.

 

“No participamos del club de la obra pública”. “En lo que hace a la pregunta sobre el rol de la empresa, Techint no participó en el club de obra pública, de ninguna manera. A largo de los últimos 12 años, de 2004 a 2015, Techint, que es la compañía con mayor potencial de ingeniería, logró el 1% de toda la inversión gestionada por el Ministerio de Planificación y controlada por el Estado. Estuvimos afuera porque no había condiciones para poder participar. De lo poco que hicimos está el montaje del piping de Atucha, que tuvieron en 2005 que recurrir a Techint porque éramos la única compañía con la capacidad de hacerlo. Y otra obra en la que logramos entrar es el gasoducto del noreste: ganamos la obra tres veces, nos descalificaron tres veces, y al final solo con una presentación judicial pudimos participar”, dijo el CEO del Grupo Techint.

 

“Entonces, en lo que es nuestra participación, yo creo que no hay duda que estuvimos fuera de todo esto, y que también como grupo, si ustedes miran la evolución del grupo, fuimos obligados a expandirnos hacia el mundo en distintos lugares, con inversiones en EE.UU. y Brasil, con inversiones importantes en México, porque para las inversiones en general en Argentina el contexto no daba para realizar grandes proyectos”.

 

Sobre el accionar de la empresa ante “el hostigamiento” de Chávez por Sidor, dijo: “Nosotros en aquel momento actuamos para defender a nuestra gente”

 

El caso Sidor. “Fuimos conscientes de lo que pasaba, sí. Yo creo que sabíamos que las cosas no estaban bien, pero no fuimos ni cómplices ni participes. El caso de Venezuela muchos de ustedes lo conocen. Hace 10 años nosotros operábamos la mayor siderúrgica de Venezuela, que había llegado bajo nuestro control a producir 4 millones y medio de toneladas de acero. Era la mayor empresa siderúrgica de América Latina. En los últimos años, a partir de 2007, el hostigamiento de (Hugo) Chávez fue cada vez más fuerte, hasta que el Gobierno decidió la nacionalización de la empresa en abril de 2008. Ahora, la nacionalización de una empresa de más de 10.000 personas en Guayana ha sido un proceso muy complejo, con amenazas, con mucha violencia, con desplazamiento de nuestra gente. Teníamos en ese momento más de 280 personas nuestras allí, más que habíamos incorporado 700 ingenieros jóvenes venezolanos a la empresa en los últimos años. Todos estaban bajo una carga muy fuerte. Y la retirada ordenada que tuvimos que hacer entre abril y diciembre de 2008 fue muy complicada. Fue difícil, tuvimos que hacer frente a un pedido de militarización de la empresa y a restricciones para la expatriación de toda nuestra gente en Venezuela. En esta circunstancia, por lo que entiendo, Luis Betnaza accedió a una exigencia del Gobierno de aquel entonces en un apoyo supuestamente para el compromiso que conllevaba a toda la gente del ministerio en ese momento. Esto terminó mucho antes de la negociación final de la compensación de Sidor. Al final, en mayo de 2009, se llegó a un acuerdo respecto de la compensación del Gobierno de Venezuela por Sidor. Inicialmente, el Gobierno de Chávez tenía que comprar el 50% de nuestra participación, alrededor de US$ 1.650 millones, sobre un valor total de la compañía total de US$ 3.200 millones, muy por debajo de lo que habría sido un valor de reposición. Al final decidió comprar el 60% de nuestra participación, o sea toda nuestra participación. Nosotros pensábamos al principio poder quedar con algo, a la espera de cambios en el Gobierno. Al final, nos expulsó de la empresa totalmente con una compensación de US$ 1.970 millones. Y expropió tres empresas más un campo petrolífero que teníamos en Maracaibo, que todavía no han sido pagados. El pago de esta compensación se hizo en los años sucesivos. Para nosotros ha sido un trauma enorme, porque era parte del crecimiento global de la empresa. Pero esto es lo que ha pasado. Nosotros en aquel momento actuamos para defender a nuestra gente y en ese contexto se dio ese tema”.

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