Se abre la Caja de Pandora con mercados alterados y el escrutinio del FMI

10 de agosto, 2018

Tras los anuncios del Gobierno, el dólar siguió en alza y cerró a $38,99

 

Por Leandro Gabin 

 

Los “cuadernos de las coimas” están empezando a afectar seriamente a la ya maltrecha economía macrista. Lo que debería ser considerado como una situación de salud institucional, léase que se destapen los casos de corrupción y la Justicia actúe, en un contexto de bajón económico y político, están trayendo más complicaciones que beneficios. Se teme en los círculos de poder que este Lava Jato argentino haga que la recesión económica se extienda más de lo pensado, potenciado por una baja de la obra pública con empresarios temerosos de quedar salpicados. En Brasil, por ejemplo, las investigaciones que comenzaron en 2014 trajeron una recesión más profunda durante los siguientes dos años (2015 y 2016 con caídas de 3,5% en ambos años) y apenas en 2017 creció 1%. Este año, según estimaciones de LatinFocus, recién podría crecer un poco más (en torno al 1,7%). “Es imposible saber si se puede repetir lo de Brasil, pero el temor existe y la economía argentina no está para nuevos sobresaltos”, dicen desde una petrolera que no quedó manchada por los cuadernos.

 

El Gobierno intentó empezar a mover sus fichas. Trascendió que algunos funcionarios deslizaron que la obra pública no va a frenarse por las investigaciones y que la Justicia irá detrás de los empresarios corruptos pero no de las empresas. Por ende, no afectaría ni los contratos presentes ni futuros. El temor es que haya un derrumbe en lo que se conoce como Participación Pública Privada (PPP), justamente el vehículo que el macrismo imagina como salvavidas el año próximo cuando haya que hacer el mayor ajuste fiscal pactado con el FMI.

 

Nadie sabe si las promesas oficiales servirán para calmar a un mercado enardecido. El dólar ya subió ochenta y dos centavos en la semana y el jueves cerró en $ 28,11 en el circuito de los inversores profesionales (mayorista). No sería del todo una mala noticia para el Banco Central que veía con preocupación la apreciación del peso del último mes. Luis Caputo sabe que no se le puede atrasar el dólar para no cometer el mismo pecado que Federico Sturzenegger. “Ese no es el camino”, dicen en Reconquista 266 con respecto a la caída del dolar, que se detuvo por las nuevas turbulencias. Obviamente ahora la mirada oficial está puesta en que el dólar no se vaya mucho más y esté medianamente estable, con una inflación desbordada que no afloja como preveían anteriormente.

 

Algo que, incluso, blanqueó Caputo: “Los indicadores de alta frecuencia muestran una desaceleración de la inflación en julio, aunque menor a la prevista en la última decisión de política monetaria. El escenario base de las proyecciones del BCRA indica que la inflación núcleo de los meses de agosto, septiembre y octubre se ubicará por debajo de los registros de julio. Sin embargo, dado que se esperan aumentos de precios regulados para agosto y octubre, la inflación nivel general de dichos meses registraría descensos menores frente a julio”. La confesión de Caputo no da margen para que el dólar suba mucho ni para jugarse a bajar las tasas. Al paciente no le pueden bajar la dosis de los medicamentos.

 

En la city porteña, la sensación es la misma que en los pasillos oficiales. “Más allá de que el mal humor de los últimos meses todavía sigue en el aire, parería estar pesando bastante más la sucesión de escándalos que siguen saliendo a la luz e involucrando a importantes figuras tanto de la política como del empresariado”, dice Grupo SBS, la financiera que repatrió al vicepresidente del BCRA, Gustavo Cañonero, hasta que se pasó a la entidad rectora.

 

“Ciertamente, los analistas coinciden en que el combate de la corrupción debería fortalecer las instituciones en el largo plazo, aunque por el momento el mercado se mantiene mucho más preocupado por las implicancias más inmediatas. Esto es un movimiento lógico, dado que se está abriendo una verdadera Caja de Pandora”, admite SBS.

 

Y dice que al menos por ahora, “es imposible saber donde terminará esta historia” aunque por lo pronto el foco parece centrarse en el posible impacto que tenga este fenómeno sobre la capacidad de leverage del sector privado a la hora de financiarse en los próximos meses y su correlato en actividad económica.

 

En lo financiero, entre el dólar que se despertó y la suba del riesgo país que llegó a los 600 puntos (con algunos bonos rindiendo arriba del 9,70%), lo preocupante sigue siendo la falta de renovación de las Letes que emite el Tesoro. Sigue cayendo el ya de por sí bajo apetito por activos argentinos, marcando que el piso puede estar aún más abajo. La licitación de esta semana con vencimiento al 8 de febrero de 2019 arrojó entre sus principales resultados la emisión de US$ 430 millones a una tasa del 4,99%. Solo pudo cubrir el 53,75% de los vencimientos, lo cual implica que el monto remanente deberá saldarse en efectivo. Para peor, el 24 de agosto vencerán Letes por otros US$ 1.000 millones.

 

Pero para eso antes el Gobierno tiene que pasar con otro importante vencimiento de Lebac. Hay que refinanciar $ 528.000 millones con un dólar algo más alborotado. Se cree que Caputo podría aprovechar para seguir bajando el stock de Lebac en medio de las promesas que seguirán llegando con el arribo de una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sucede que la semana que viene llegará a Buenos Aires una misión del organismo para la primera revisión del programa con el país. El equipo técnico estará encabezado por Roberto Cardarelli, jefe de la misión del FMI para Argentina, y las reuniones se extenderán desde el 13 hasta el 22 de agosto. El organismo se llevará buenos números fiscales pero complicaciones en términos de las metas de inflación. Además, el temario obviamente pasará sobre el alcance que estime el Gobierno de este Lava Jato criollo sobre la economía. Llega la misión de Washington con un manto de dudas hacia adelante.

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