Por la crisis, en el 2º trimestre se intensificaron los conflictos laborales

Las medidas de fuerza crecieron 29% interanual por la caída del salario real y la pérdida de empleos

 

Por Juan Strasnoy Peyre

 

La crisis económica y el plan de ajuste diseñado por el Gobierno y el FMI impactan de frente contra la creación de empleo y, más aún, contra el poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores. Los datos oficiales no dejan margen para las dudas. Cae el empleo, se hunde el salario real y las jubilaciones, tal como destacan sendos informes del Observatorio del Derecho Social (ODS), de la CTA Autónoma, y el Centro Cifra, de la CTA de los Trabajadores. El correlato, en un país de fuerte tradición gremial, es la intensificación de la conflictividad laboral. El ODS precisó que en el segundo trimestre las medidas de fuerza crecieron 29% contra el mismo período de 2017. La agudización de la recesión y la falta de resolución de los conflictos abiertos sugieren que la tendencia aumentará en el segundo semestre. Sin ir más lejos, esta semana continúa la huelga de los docentes universitarios, que marcharán el jueves en la CABA, y los maestros bonaerenses pararán 72 horas (en ambos casos con propuestas salariales a la baja de los gobiernos Nacional y provincial), y la CGT podría convocar a un paro general para la segunda quincena de septiembre.

 

Empleo

 

El trabajo registrado se congeló a comienzo de año y ya en los albores de la corrida cambiaria inició una curva descendente. En mayo, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) contabilizó 30.900 trabajadores registrados menos que en diciembre de 2017.

 

El ODS precisó que existe “un deterioro de la participación de los asalariados registrados del sector privado (en el que se suelen encontrar los empleos de mayor calidad) en la población total”. En mayo, se contabilizaron 14.100 trabajadores bajo esa modalidad por cada 100.000 habitantes, en una senda descendente que comenzó en 2011 (cuando ese número rozaba los 14.700). “Las perspectivas para el segundo semestre indican que esta evolución seguirá empeorando dada la caída de la actividad económica y su previsible impacto sobre el mercado de trabajo”, apuntó el informe.

 

La rama más castigada es la industria que, según Cifra, fue “golpeada estructuralmente por la política de apertura externa que se suma en la actualidad al efecto negativo de la retracción del mercado interno”. Entre noviembre de 2015 y mayo de este año destruyó 82.000 empleos formales.

 

Recién en septiembre se conocerán los indicadores laborales de la EPH del 2º trimestre, que mostrarán también la evolución del empleo en el sector informal. Los analistas estiman que, por su carácter procíclico –producto de su mayor inestabilidad–, su caída será superior.

 

 

Salarios en rojo

 

El impacto de la crisis se siente aun más en el poder adquisitivo de las remuneraciones. Cifra subrayó que el salario real de los asalariados registrados privados cayó en mayo 0,1% interanual, 1,3% mensual y 5,4% contra marzo y 5,7% versus noviembre de 2015. “Para los próximos meses sólo cabe esperar una reducción mayor como resultado de la aceleración inflacionaria y el techo impuesto a las paritarias”, estimó el centro de estudio y agregó: “Aunque no se cuenta con información actualizada, es esperable que las caídas resulten mayores para los asalariados no registrados y los trabajadores por cuenta propia”.

 

En el sector público, los sueldos cayeron en picada a partir de “la intención del Gobierno de reducir la masa salarial como uno de las principales formas de ajuste fiscal comprometidas ante el FMI”, apuntó Cifra. En mayo, su poder adquisitivo era 7% menor al de noviembre de 2017 y 11,9% menor al de noviembre de 2015.

 

Además, señaló que la jubilación mínima perderá este año 4,9% de su poder adquisitivo.

 

Conflictividad por crisis

 

Pese al predominio de las posiciones dialoguistas en la cúpula de la CGT, estos deterioros fueron acompañados por un recrudecimiento de la conflictividad. El ODS explicó que si bien la cantidad de conflictos laborales se mantuvo constante en el segundo trimestre, la cantidad de acciones conflictivas creció casi 30% en términos interanuales (ver gráfico). “Ello se explica por un incremento de la cantidad de acciones por conflicto, tanto en el sector privado como en la economía informal”, sostuvo el informe. Y agregó que “las acciones conflictivas que más crecieron en el período son las que poseen mayor intensidad: paros, movilizaciones, cortes y acciones en la vía pública”.

 

Finalmente, el estudio remarcó que tanto en el sector público como en el privado “la dinámica de los conflictos sigue estando vinculada a situaciones de crisis económica: el 49% de los conflictos se originaron en despidos, suspensiones o reclamos por deudas salariales. Por oposición, los reclamos por aumentos salariales apenas estuvieron presentes en uno de cada tres”.

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *