Los embajadores de la siembra directa en Africa

“La potencialidad está, la siembra directa se viene y va a ser una gran revolución”, dijo Mondino desde Ghana

 

Por Eliana Esnaola

 

Hoy, la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) exporta conocimiento y experiencia técnica al continente africano. Para conocer en qué consiste esta misión, El Economista dialogó con Edgard Ramírez, director del programa internacional de Aapresid, y con Leonardo Mondino, quien vive la experiencia en carne propia desde Ghana, un país ubicado al oeste de Africa.

 

Sin fronteras

 

En 2016 comenzaron a llegar demandas desde el exterior a Aapresid, no sólo para brindar charlas sino también para realizar recorridas técnicas con asesoramiento. Fueron invitados por China, Nueva Zelanda, Kenia y así surgió la idea de diseñar e implementar un programa internacional en transferencia e intercambio de tecnología. “El año pasado, el Banco Africano de Desarrollo nos contactó y planteó que llevemos nuestro modelo productivo, porque el diamante, el oro, el petróleo, las commodities que tiene Africa valen poco; por lo cual, sus países, podrían alcanzar una hambruna muy grande en 20/30 años porque no iban a tener dinero para comprar los alimentos como lo hacen hoy”, así describió Ramírez la raíz del programa. En este sentido, Aapresid decidió apoyar y embarcarse en el proyecto internacional. “No teníamos problema en ir a desarrollar el modelo y probar, pero no era magia, por lo menos necesitábamos 4/5 años para comenzar a adaptar un sistema de siembra directa”.

 

Manos a la obra

 

Entre reuniones y visitas, Aapresid comenzó a liderar la misión. Al respecto, Ramírez detalló: “Empezamos sacando dudas, porque cuando uno aparece con una tecnología nueva, la desconfianza está. Además, nos apoyaron empresas de Argentina que enviaron máquinas y reclutamos técnicos para que fueran a vivir a Ghana por seis meses, aunque algunos volvieron porque no se adaptaron, y estamos buscando más”. Según relató, comenzaron de cero, en Ghana por tradición se hace agricultura familiar y muy poco comercial, y aclaró: “Es a la que nosotros apuntamos y comenzamos a trabajar”. En cuanto al trabajo propiamente dicho, en la primera parte tuvieron que presentar al banco, informes sobre caracterización agroecológica de la zona, del suelo, temperatura, entre otras variables. “Comenzamos con maíz y soja. Al maíz lo cosechan, pero muy mal y a la soja no la conocen”. En el día a día, el objetivo es explicarles, el por qué de la cobertura, el porqué de no sembrar al boleo, o el porqué determinada cantidad de semillas por hectárea. A su vez, desde Aapresid indicaron que el propósito es capacitar en diferentes niveles, desde los operadores de maquinaria, pasando por productores, técnicos, y está previsto, brindar formación en las escuelas.

 

“Para nosotros es un desafío muy grande, y el programa internacional no es sólo para África, es más ambicioso lo que queremos atender”, aseguró Ramírez, y resaltó: “Uno de los objetivos es manejar un banco de CV de profesionales con experiencia en siembra directa, que comulguen con el espíritu y mensaje de Aapresid, así cuando aparecen demandas, disponemos de técnicos para enviar”.

 

En primera persona

 

Mondino fue uno de los técnicos seleccionados por Aapresid y hace tres meses que llegó a Ghana para transmitir su conocimiento en siembra directa. Al respecto, compartió: “Estamos poniendo a punto todos los lotes. En algunos pudimos largar con siembra directa porque había algo de cobertura vegetal, y otros, hubo que nivelarlos. No hay alambrados, estamos pensando que se puede hacer para que después de la cosecha no se metan las vacas y nos coman el rastrojo”. En relación al día a día en el continente africano, comentó: “Voy una vez por semana a alguno de los cuatro campos que tengo a cargo. Hace aproximadamente siete días que terminé la siembra y ahora, estoy controlando el cogollero en maíz, y en soja, haciendo control de malezas. En tres meses, ya tendría que tener el cultivo listo para cosechar”. En cuanto a los retos que se le presentan, del otro lado del charco, resaltó: “Mi mayor desafío es mantener la cobertura y otro, es la comunicación, por- que solo hablan inglés los que fueron a la escuela, para las personas de las aldeas que trabajan en el campo necesito un intérprete de dagbani a inglés. Otro desafío es la tenencia de la tierra, porque no se venden, son de la comunidad, lo que se puede obtener es un alquiler por 49 años”. Por último, muy entusiasmado, expresó: “La potencialidad está, la siembra directa se viene, y va a ser una gran revolución”, y como dato de color, agregó: “La gente que pasa por la ruta, para y se saca fotos en los lotes. No pueden creer que no se haya arado para tener cultivo”.

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