Lecturas discordantes y señales contradictorias en el seno del Gobierno

Los rumores y la tensión interna se retroalimentaron durante las últimas horas

 

El Gobierno intenta por estas horas aquietar las aguas. Calmar la incertidumbre. Retomar el timón. Recuperar algo de la confianza perdida. Que se corrobora en la depreciación persistente del peso y en la sangría de divisas. Pero no logra su cometido. Ayer vivió horas tensas. De lecturas discordantes y señales contradictorias. De rumores y de tensión interna. Incluso al interior de su Gabinete. El jefe de los ministros, Marcos Peña, precisamente, fue el más apuntado. También Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, sus laderos. En algún momento, el presidente Mauricio Macri los definió como “sus ojos e inteligencia”. Hoy conservan la confianza del mandatario, pero perdieron ascendencia en buena parte del Gobierno.

 

Mientras el presidente Macri mantuvo su agenda oficial y no se refirió a la cotización del dólar, como lo había hecho en el día anterior, Peña intentó ser la voz oficial para aplacar los ánimos. Negó la existencia de un “fracaso económico” y eventuales cambios en el equipo, a primera mañana, en una entrevista radial. “La Argentina saldrá fortalecida de este proceso, porque se tomaron las medidas necesarias para resolver los indicadores estructurales”, sostuvo. Y agregó: “Nosotros vemos esto como parte de un proceso de recuperación en un contexto de enorme dificultades estructurales”. También se refirió a posibles cambios en el Gabinete. Incluso aquellos que lo involucraban. “Esa no es la solución en la que está pensando el Presidente. No hay una solución mágica por esa vía. Tenemos que seguir trabajando”, dijo. Luego en una rueda de prensa y en la Bolsa de Comercio porteña se manifestó en términos parecidos.

 

Al rato, el ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda mostró sus diferencias con el jefe de Gabinete. Sin mencionarlo, ni haciendo alusión directa. Pero con un diagnóstico con matices y abriendo la posibilidad de cambios. “Los cambios que hay que hacer en la Argentina son básicamente cambios culturales, que llevan tiempo. Y no hay que subestimar los problemas que tenemos que enfrentar. Tenemos la responsabilidad de hablarle a la gente, más que hablarle a los mercados”, sostuvo en el Council of the Americas. “Estamos atravesando un río embravecido pero tenemos un capitán que tiene y que maneja el timón con mucha firmeza. Los marineros son totalmente prescindibles. Pueden cambiar como también pueden cambiar los instrumentos de las políticas”, sostuvo, en un discurso que pareció tener su contrapunto con el Peña.

 

De hecho, Frigerio es un de los dirigentes que sectores cercanos al Gobierno promueve para la jefatura de Gabinete. Tiene a su cargo la negociación con los gobernadores y le reconocen eficacia en la tarea de sostener el esquema de gobernabilidad de Cambiemos. Además, negocia por estos días el Presupuesto 2019, que la administración central tiene que presentar ante el Congreso el 15 de septiembre próximo. Ayer, en un día complicado para el Gobierno, recibió a los mandatarios de Mendoza, Alfredo Cornejo; de Santa Cruz, Alicia Kirchner; de La Rioja, Sergio Casas; y de Tucumán, Juan Manzur.

 

Otra voz que sonó discordante ayer fue la de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal. “Van a venir meses difíciles y todos lo sabemos. Los cambios en el dólar van a tener impacto en la inflación y actividad económica. ¿Estamos en un momento complejo? Sin duda. ¿Genera angustia? Sin duda. Pero estamos trabajando para resolverlo dejando lo mejor de nosotros”, resaltó la gobernadora en una entrevista. Y agregó: “Me preocupa que haya un traslado a los precios y a la canasta alimentaria, especialmente en la provincia de Buenos Aires donde vive la mayor cantidad de pobres de Argentina”. Desde hace varias semanas trasciende el malestar del “eje político” de Cambiemos, integrado por Vidal y Frigerio, precisamente, pero también por el presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó y por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, disconformes con cierta “falta de apertura” necesaria para superar la crisis.

 

El capítulo del cambio posible de Gabinete, por tanto, no quedó descartado. Aunque cerca de Macri consideran que no sucederá en lo inmediato. Algo más reticentes, en cambio, responden cuando se habla de la posibilidad de hacer un acuerdo de gobernabilidad.

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