“La tormenta nos agarró desprevenidos y sin paraguas”

El economista Fernando Marengo (Socio del Estudio Arriazu) habló ayer en IAEF, hizo un análisis de la coyuntura crítica y fue optimista a futuro

 

El economista y socio del Estudio Arriazu, Fernando Marengo, participó ayer del ciclo “Economía, política y finanzas de la mano de los expertos”, en el IAEF. Ofreció, por un lado, una visión muy crítica acerca de las causas que llevaron a la economía local a ser tan vulnerable a un shock externo, en lo que el presidente Mauricio Macri llamó “una tormenta”. Por el otro, dio un panorama optimista acerca de las formas en las que se podría superar la crisis recesiva actual y en la que se podrían estabilizar las cuentas externas.

 

 

Sin paraguas

 

Marengo remarcó en primer lugar que el caso Argentino, puesto en comparación con el del resto de los países emergentes, mostró diferencias grandes en cuanto a cómo le pegó “la tormenta o chubasco”. De esa forma, según su punto de vista, queda claro que hubo problemas internos claramente diferenciales.

 

Dijo: “Desde principios de año hasta ahora, las monedas de emergentes se depreciaron 6%. Algún impacto tuvo. En Argentina el tipo de cambio se depreció 60%. ¿Cuál fue la tormenta? Si uno ve el riesgo país promedio de emergentes, subió como 100 puntos básicos. En Argentina subió más de 200 puntos. Las acciones de emergentes cayeron 16 puntos, hubo algún problema climatológico. En Argentina cayeron 50% las acciones. Hay un cambio en la economía mundial, en emergentes hubo un impacto pero, cuando comparamos, en Argentina claramente fuimos la oveja negra del rebaño”. En ese sentido, destacó en tono irónico que “la tormenta no se sabe si fue tormenta o chubasco, pero lo que está claro es que a nosotros nos sorprendió desabrigados y sin paraguas”.

 

Y en ese sentido detalló que ya desde el vamos, frente al cambio en el frente externo Argentina se encontró con algunas vulnerabilidades, que incluso encontraron su pico durante el segundo año del Gobierno actual, de la mano del gradualismo.

 

 

Vulnerabilidades

 

“Argentina tiene un sector público con un superávit fiscal que se fue a un déficit y llegó a casi 8% del PIB. El peor momento del déficit fiscal fue mediados de 2017. Todo este deterioro del déficit fiscal fue el gradualismo del primer año y medio de Gobierno. De gradualismo tuvo poco. Y se ocultó con los ingresos extraordinarios del blanqueo”, expresó.

 

Y agregó un análisis acerca de cómo eso se potenció con otros fenómenos que desencadenaron en la mayor de las vulnerabilidades, que fue el rojo de cuenta corriente: “En algún momento se empezó a ajustar el déficit fiscal y ahí el sector privado redujo su tasa de ahorro. Si tengo un Gobierno reduciendo su déficit fiscal y un sector privado reduciendo su tasa de ahorro, se genera un déficit externo de 5% del PIB”.

 

Desde su punto de vista, eso a su vez se combinó con el mencionado cambio en frente externo: un creciente rojo fiscal que precisaba ser financiado y un mundo menos dispuesto a financiarlo. El resultado, claro, fue la obligatoriedad de achicar ese rojo por la fuerza. Sostuvo: “A ese déficit de 5% del PIB le tenemos que sumar una sequía monumental, que hace que a pesar de que el sector público está ajustando, la caída en el ingreso del sector privado, hace que el déficit externo crezca ex ante a 7%, en base devengado. Necesitábamos que nos financien eso. Y ante el deterioro de una situación mundial menos favorable para emergentes, se generó que el mundo diga ‘bueno, no estoy dispuesto a financiar a Argentina 7% del PIB’. La única forma de que exista un déficit es si alguien me lo financia, sino no puedo tenerlo, por restricción presupuestaria”.

 

 

La luz al final

 

Hacia adelante, Marengo previó los pasos hacia la salida: “Los ajustes posibles son primero conseguir financiamiento de corto plazo que ayude a financiar la transición y que no haya que ajustar tanto, después que volvamos a tener una cosecha con números históricos en la próxima campaña, enfocarse en la reducción del déficit fiscal, mejorar la competitividad para expandir la oferta y por último el desarrollo de energías no convencionales, el tema de Vaca Muerta”.

 

Y fue optimista en ese sendero: “Si no se recurría al FMI, el ajuste en la cuenta corriente tenía que ser más grande, por lo cual el ajuste en actividad económica, tipo de cambio y todas las variables, tenía que ser más grande de lo que está siendo. Si en la campaña que viene el clima es regular, Argentina debería tener una cosecha agropecuaria de más de 130 millones de toneladas, lo que implica un ingreso de US$ 12.000 millones, casi 2 puntos del PIB, sólo por el agro. Este año perdimos US$ 8.500 millones. Esa sería la primera fuente de financiamiento. Y las cuentas públicas y el sector externo están ajustando”.

 

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