“La tendencia del empleo será negativa hasta que pase el verano”

El Economista dialogó con Matías Ghidini (Gerente General Ghidini Rodil)

 

Entrevista a Matías Ghidini Gerente General Ghidini Rodil Por Juan Strasnoy Peyre

 

El empleo ya siente el impacto de la crisis. Los datos oficiales muestran un leve retroceso desde enero y una aceleración con el comienzo de la corrida en mayo (la última medición disponible del SIPA). ¿Qué pasará en este segundo semestre recesivo? ¿Las empresas avanzarán con grandes despidos? El Economista habló con el gerente general de la consultora especializada en recursos humanos Ghidini Rodil, Matías Ghidini, que planteó un escenario de pérdida de puestos laborales al menos hasta que pase el verano, enumeró los sectores más perjudicados y dijo que el salario real caerá entre 3 y 4 puntos en 2018.

 

En el comienzo de la corrida, planteó que la política de las empresas era hacer hoarding, aguantar. Hoy, la tendencia macro ya viró hacia una recesión y siguen las inestabilidades. ¿Cómo impactó eso?

Lo que no hay ahora es generación de nuevas búsquedas por nuevo empleo. La mayoría de las empresas la congelaron. Algunos sectores no pero la mayoría sí. Hay una convicción de reemplazar solamente lo que es indispensable. La foto hoy es: congelamiento, reemplazos por rotaciones en sectores que les va mejor y, en el resto, el escenario es de estable hacia la baja. Hacia delante va a ser crítico.

 

¿Hasta cuándo?

Desde ahora a fin de año, con certeza. El primer semestre fue activo y este segundo va a ser negativo: eso te da un balance de neutro hacia abajo. La tendencia es negativa. Ya hay algunas suspensiones en personal sindicalizado, pero en el segmento privado, formal y profesional todavía no hay desvinculaciones, y no creo que las haya en el corto plazo; las empresas esperan un poco para ver hasta cuando dura la crisis porque es un recurso más escaso, más difícil de encontrar y tiene un costo de reposición más alto. Es un análisis muy minucioso para ver hasta donde llega esto y hasta donde uno puede aguantar.

 

En 2016, hubo una caída importante del empleo asalariado privado. ¿La curva de este año puede ser similar?

Argentina vino creciendo muy suave. Con la crisis se frenó y ahora cambió la tendencia hacia abajo. No es una caída abrupta. Es un cambio de tendencia, lentamente hacia abajo. Pero como en todo cambio de tendencia, para cambiar de vuelta hay que frenar y arrancar otra vez, y eso lleva tiempo. Depende mucho de lo que pase en la economía, de las elecciones del año que viene, de cómo empiece a jugar eso a nivel económico, de lo que pase en Brasil y en el resto del mundo… Hay que mirar varias cosas.

 

Es decir que la tendencia podría extenderse…

Sí. Hasta el año que viene, hasta que pase el verano, seguro no va a cambiar mucho la foto.

 

¿Cuáles son los sectores más castigados?

Todo lo que tiene que ver con el consumo, sobre todo consumo masivo y bienes durables; construcción privada y pública; automotriz; retail; son a los que primero les pega la recesión. Después hay algunos que están bien, como tecnología de la información, fintech (negocios financieros asociados a tecnología), los bancos (que nunca les va mal) y los sectores agropecuarios.

 

¿Cómo van a evolucionar los salarios en lo que queda del año?

Para lo que es fuera de convenio, la única certeza es que este año los salarios reales no van a llegar a cubrir la inflación, con lo cual va a haber pérdida del poder adquisitivo. Estimando una inflación del 32%, varios estudios de remuneraciones hablan hoy (porque esto es muy dinámico) de un ajuste anual del 26%-27%; ahí hay por lo menos 3 o 4 puntos de pérdida. Si la inflación se dispara más, será un poco más. Pero las empresas no están apuntando a igualar la inflación, sea cual sea el sector.

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