La industria alimentaria y los hogares unipersonales

La preferencia por productos “listos” y de fácil cocción continuará avanzando, reflejando un mercado pleno de oportunidades comerciales para las empresas alimentarias

 

Por Amalie Ablin Dirección Nacional de Producción de Alimentos y Bebidas del Ministerio de Agroindustria

 

Los hogares unipersonales están creciendo a nivel mundial, así como en nuestro país. En 2017, en la ciudad de Buenos Aires, se registró más de un tercio de la población en dicha categoría, según la Encuesta Anual de Hogares. Más aún, en la zona norte de la ciudad, los mismos cubren casi 50% de sus habitantes, correspondiendo 46% a una jefatura femenina.

 

Según un estudio de Focus Market, los hogares unipersonales en Argentina gastan 60% más que la media en consumo de bienes y servicios, y en particular en alimentos, destacando que el total de hogares unipersonales alcanza a 35% en la ciudad, superando 36% en el conurbano en tanto que en el resto de la provincia de Buenos Aires ascienden a 43%. A su vez, las mujeres componen el 61% de los hogares unipersonales y la edad promedio de los habitantes de los mismos entre 30 a 49 años.

 

En este sentido, el Indec registraba en los resultados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGH) para los años 2004/2005 que los hogares unipersonales gastaban 29% de sus ingresos en alimentos y bebidas, frente al 33% de aquellos con hijos, relación que no deja de sorprender por el escaso diferencial porcentual. Lamentablemente, desde entonces no se dispone de nuevas estadísticas oficiales, aunque se prevé que la ENGH releve durante un año a partir de noviembre de 2017 aproximadamente 45.000 hogares ubicados en centros urbanos superiores a 2.000 habitantes en todo el territorio, información que, sin duda, mostrará importantes cambios sobre la comercialización, demanda y consumo de un segmento creciente de la población.

 

Por su parte, en EE.UU. -acorde al Consumer Expenditure Survey- los hogares unipersonales destinan 12% de los ingresos a alimentación (2016), concentrando actualmente los mismos aproximadamente 25% de la población total, con un consumo final por unidad de U$S 36.373 (a precios constantes de 2010). Mientras tanto, en la Unión Europea (UE), según Fooddrink Europe (2017), casi 75% de las exportaciones intra-UE de alimentos y bebidas -lideradas por Alemania, donde aproximadamente 40% de la población vive sola- se concretan en formatos destinados al mercado de hogares unipersonales. Finalmente, en Japón -según el censo de 2017- sobre una población total con tendencia contractiva de casi 127 millones de habitantes, cerca de un tercio de la misma integra hogares unipersonales.

 

La industria

 

Desde el punto de vista del consumo alimentario, cabe destacar que en todos los espacios geográficos citados este tipo de hogares registran un mayor gasto proporcional en alimentos que la media, recurriendo a empaques de los productos de menor tamaño en sus compras, al mismo tiempo que son grandes consumidores de comidas a domicilio (delivery), platos preparados y congelados. Así, entre las tendencias asociadas a los productos consumidos en los hogares unipersonales se destacan las compras expres concretadas en locales de cercanía, tales como almacenes barriales -supermercados “chinos” o “pakistanos” según la modalidad en diversos países de este tipo de comercio con extenso horario o mini supermercados de grandes cadenas. Aun adquiriendo volúmenes más reducidos que una familia, los consumidores unipersonales suelen comprar más de una unidad por producto, y al igual que los grupos familiares ahorran optando por segundas marcas y aquellas propias de los supermercados.

 

Dado que la tendencia de la población joven a radicarse en forma independiente continúa creciendo a nivel global, al igual que el número de parejas sin hijos, o de personas divorciadas, las marcas de alimentos incrementan su oferta de productos “listos para servir”, incorporando los supermercados alimentos de fácil y rápida preparación y cocción. Igualmente, muchos proveedores se orientan al lanzamiento de productos menos voluminosos, al mismo tiempo que se expanden las opciones de envases con menor contenido y peso, al igual que se observa un crecimiento en las góndolas de productos congelados.

 

Ejemplos de este tipo comprenden salsas preparadas de distintos tipos, incluyendo aquellas para pastas, para cocinar, y variados condimentos de mesa en envases para servicio directo, entre otros. Así, pueden encontrarse condimentos para cubrir pizzas precocidas, gran diversidad de pastas secas ya acompañadas por salsas listas para servir, al igual que variedades de arroz con distintas opciones de aderezos (primavera, cuatro quesos y vegetales, entre otros). También se difunden cubos de aliños saborizados para agregar a sopas y pastas (tales como cuatro quesos, panceta, tomate, albahaca, etcétera), los que cuentan con muchos adeptos ante la ventaja de poder fraccionar su contenido para una más prolongada conservación. Asimismo, se ofrece una gran variedad de diversas sopas, alimentos de larga duración -incluyendo caldos y cremas, así como ingredientes complementarios como crotones-las que presentan aún gran potencial de expansión en su categoría. Finalmente, también pueden mencionarse los postres listos para consumir, que se ofrecen en diversos sabores y envases, presentados generalmente en potes plásticos que facilitan la posibilidad de apilarlos más fácilmente en el refrigerador.

 

Para satisfacer las líneas de consumo antes reseñadas, la industria alimentaria ha incorporado avances tecnológicos clave para el desarrollo de los productos involucrados, tales como aditivos naturales, ingredientes funcionales, estabilizadores, e ingredientes y mejoras sensoriales en los alimentos empleados para realzar la generación de nuevas percepciones gustativas en el consumidor. Así, los desarrollos antes indicados, en adición a más intensos controles en los procesos analíticos de los alimentos, contribuirán a mantener los parámetros de calidad y refinamiento gastronómico esperados por los consumidores.

 

De esta forma, según los expertos, la preferencia por productos “listos” y de fácil cocción continuará avanzando, reflejando todavía un mercado en permanente crecimiento y pleno de oportunidades comerciales para las empresas alimentarias, que deberán ajustar su dinámica futura -junto a los distribuidores- para perfilar las mejores opciones que combinen productos específicamente dirigidos a los hogares unipersonales con sus respectivos envases, de forma de optimizar la satisfacción del consumidor junto a mejores condiciones para un descarte medioambientalmente sustentable al que el mismo adhiere. Puede concluirse que la renovada variedad de la oferta presente en las góndolas de los comercios responderá crecientemente a la ampliación de los hogares con un solo integrante, o como máximo dos, evidenciando un cambio en los patrones de consumo. Al respecto cabe prever que el mercado de productos unipersonales continuará ampliándose, ampliándose la gama de oferta de formatos más pequeños o individuales con propuestas crecientemente sofisticadas.

Las opiniones vertidas son de exclusiva responsabilidad del autor y no comprometen a la institución en la cual se desempeña.

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