La deuda pública sería mayor a 75% del PIB a fin de 2018

Tras la devaluación (que redujo el PIB en dólares) y el pedido de US$ 50.000 millones al FMI, el ratio deuda-PIB (el más usado, pero no el único) entra en un terreno complejo

 

Por Juan Manuel Antonietta 

 

La deuda comienza a ser un problema serio: para fin de año, casi la totalidad de las consultoras estiman que, siguiendo la metodología del Ministerio de Hacienda, el ratio deuda-PIB será mayor a 75%, por encima del 70% que el FMI considera de alto riesgo para países emergentes.

 

La devaluación generó que se dispare este indicador, que hasta marzo representaba 59,3% y al 31 de agosto representó 77,8% (sumando el préstamo del FMI), de acuerdo las estimaciones de Marco Lavagna. Según Melisa Sala de LCG al finalizar el año el ratio será de 77% mientras que para Francisco Eggers (UNLP) el ratio ya supera el 80%.

 

Así el indicador reveló ser un dato “tramposo” ya que se compara un stock (la deuda) contra un flujo (el PIB en dólares) y queda expuesto a que apreciaciones elevadas del tipo de cambio o devaluaciones bruscas distorsionen el ratio fuertemente. “La alta sensibilidad al tipo de cambio del denominador implica que, si uno no está seguro de que el tipo de cambio es de equilibrio (como los que había en 2016-2017, que no lo parecían), cuando salta ese desequilibrio la deuda se incrementa automáticamente”, explicó, en diálogo con El Economista, Jorge Carrera (ex BCRA y UNLP). Por eso, según Carrera se debería estimar el ratio deuda PIB con un tipo de cambio real de equilibrio para ser más consciente del problema en el que se está sumergiendo la economía.

 

“Desde Econviews no coincidimos con la metodología que utiliza Finanzas nos parece equivocada”, explicó Eric Ritondale de la consultora Econviews. “Con nuestra metodología, el ratio deuda PIB estará en 65% a fin de año, ya que utilizamos un tipo de cambio promedio del año”, aclaró y proyectó que “el año que viene el indicador llegará a un máximo de 68% y a partir de 2020 el ratio comenzará a bajar”.

 

 

Otros indicadores

 

Ante los problemas que presenta este indicador –que el propio Luis Caputo había expresado cuando era ministro de Finanzas que era el único que miraban los inversores– otros datos pueden otorgar un detalle más certero
del riesgo de la deuda.

 

Uno de los más observados por los economistas es el ratio deuda-exportaciones que hoy es de 3,9, “es decir se requieren casi cuatro años de exportaciones para pagar toda la deuda”, explicó Lavagna.

 

Así, el total de deuda del Tesoro es de US$ 331.418 millones a la fecha. No obstante, para Carreras es un error solo focalizarse en esa deuda. “Deberíamos estar mirando el consolidado del Estado: hay que observar la deuda del Tesoro, la del BCRA y la de las provincias”, opinó y aclaró que “si bien uno diría que la deuda de las provincias es ajena, el Estado nunca podría dejar que una provincia entre en default porque sería un pésimo ejemplo y podría generar un efecto dominó”.

 

De esta manera, a ese número se le debería agregar US$ 33.534 millones que hoy deben las provincias, muchas de las que se encuentran en situaciones financieras muy complicadas como Chubut que presentó en 2017 un resultado financiero negativo de 25% de sus ingresos o Jujuy y Neuquén, que presentaron déficit arriba de 15%. “La incógnita es qué sucederá con las provincias que necesiten rollear deuda, ya que ellas no tienen al FMI para que las auxilie”, opinó Lavagna.

 

Roll over

 

Eggers explicó que, en las devaluaciones, la deuda que más se licúa es la menos preocupante y la que gana más peso es la de organismos internacionales. “Hay cuatro riesgos de roll overs distintos: la primera y la menos preocupante es la intrasector público, seguida por la de organismos internacionales, la del mercado local argentino y, la más preocupante, la de los mercados internacionales”, explicó. Según el profesor de Finanzas Públicas de la UNLP, una deuda es sostenible a partir de que es refinanciable.

 

Así, el dato central y la mayor preocupación que despierta la deuda es si el calendario de vencimientos es capaz de ser llevado a cabo. Según Sala, hacia fin de año el 42% de la deuda será con el sector privado, 12% con organismos (incluyendo el préstamo FMI) y 46% con el sector público. “El 2019 arranca con necesidades financieras netas nuevamente en torno a US$ 40.000 millones (aproximadamente 50% en dólares)”, señaló la economista de LCG.

 

“Los desembolsos del FMI alcanzarían a cubrir apenas 30% de estas obligaciones y, dado el perfil de vencimientos, desde febrero habría que recurrir otra vez a los mercados financieros para hacerse de fondos extras”, agregó e indicó que ya para junio de 2019 el Estado deberá hacer frente a vencimientos por hasta US$ 13,8 millones.

 

Según las estimaciones de Lavagna, en 2019 habrá que renovar el 11% del stock de deuda. “En los hechos, la posibilidad de tomar deuda en el mercado hoy está casi cerrada”, dijo el diputado del Frente Renovador y opinó que “en el corto plazo las emisiones de bonos que está haciendo el Ministerio de Hacienda son emisiones puntuales, en pesos, pero no está tomando deuda en el mercado de capitales internacionales y dado el contexto es lo más conveniente, ya que tendría que validar tasas de interés muy altas, que incrementarían la desconfianza”.

 

“La posibilidad de volver el año que viene a los mercados financieros es incierta aún y depende de cómo evolucionen distintos factores, pero no se presenta fácil el panorama”, concluyó Lavagna.

 

Perspectivas

 

Para Ritondale, el perfil de vencimientos de la deuda se observa bien ya que la más sensible, la de tenedores externos privados está en 35% del PIB. “En lo peor de la corrida cambiaria, el Gobierno pudo obtener US$ 10.000 millones entre Botes, bonos duales y Letes”, expresó y agregó que “lo importante es que las condiciones financieras internacionales acompañen y se cumplan las metas con el FMI”.

 

No obstante la mayor preocupación que ven los analistas es el elevado nivel de endeudamiento en moneda extranjera (70%) en desmedro de la local (30%), números que tras la corrida cambiaria según los analistas quedaron en torno a 80% y 20% respectivamente. “La principal diferencia con los otros países ,por culpa de la inflación, el ratio es parecido al de otros países pero los otros países tienen la composición de la moneda al revés”, dijo Ritondale y ejemplificó que en Perú se emite deuda en soles a treinta años.

 

Para el economista Héctor Rubini (USAL), “los mercados comienzan a ver distinto a Argentina y el apetito de deuda de países con más riesgo se fue saciando”, expresó y opinó que “la capacidad de repago depende de la disciplina fiscal propia”.

 

“Un nuevo salto del tipo de cambio real agudizaría aún más el problema de la deuda”, opinó Carreras y concluyó: “Al final del día la economía tiene que tener una forma de conseguir dólares. Es legítimo hacerlo a través del endeudamiento, pero el gran fracaso más allá de la pésima política monetaria, fue el confiarse en que podía durar mucho el financiamiento. El Gobierno debería haber ido a un dólar más alto que permita tener exportaciones más consistentes”.

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