¿Hay lugar para un outsider en 2019?

Con CFK y Macri en problemas, y cierto enojo con la política, el terreno está fértil, pero no será fácil capitalizarlo

 

Por Alejandro Radonjic

 

Parecería que el escenario político se repolarizó y, si bien falta mucho (y, ciertamente, el país demostró ser testigo de varios cambios en poco tiempo), la contienda electoral del 2019 se dirimiría entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri.

 

Sin embargo, también es cierto que ambos se encuentran en momentos muy delicados. En resumidas cuentas: la primera, por los cuadernos y el segundo, por la economía. Ambos son los dirigentes que más votos recibirían hoy (quizás con María Eugenia Vidal), pero sus techos electorales están bajando y, en un sistema de doble vuelta, eso es potencialmente muy riesgoso porque gana el que menos rechazo genera.

 

Por eso, en los últimos meses circuló la posibilidad, como ya ha pasado en otras latitudes cercanas y lejanas, que surja un outsider (o algún tapado) en 2019 e, incluso, se barajaron algunos nombres, como Marcelo Tinelli. Con Kirchner y Macri en problemas, y cierta falta de representación más allá de ellos, quizás varios que hoy no están en el menú electoral se animen a anotarse (si las encuestas preliminares que hacen, siempre en estricto silencio, dan algún plafón). Pero, ¿qué opinan los expertos?

 

Oferta y demanda

 

“Por fuera de las figuras que interpela la grieta, hay demanda de que aparezca alguien. Es una ilusión que se desarrolla desde hace un tiempo, pero tampoco es nueva. Suele coincidir con los momentos en que nadie del tablero enamora. Esa fantasía funciona en la cabeza del votante hasta el momento en que se le pide que propongan un nombre o se les ofrece un nombre”, dice Shila Vilker (Trespuntozero). “No hay lugar para outsiders. La grieta suma el 70% del electorado y sus candidatos serán los que irán a la segunda vuelta en 2019”, agrega. “La gran pregunta, más que si hay lugar para un outsider, es si hay algún lugar para algo que no sea la grieta Cambiemos versus kirchnerismo”, amplía.

 

Más allá de la demanda, dice Julio Burdman (Observatorio Electoral), parece difícil que surja una oferta. “Argentina tiene una barrera natural contra los outsiders”, dice en diálogo con El Economista. “Lo más outsider que puedo imaginar es el propio Mauricio Macri, aunque no lo era del todo porque lideraba un partido e hizo alianzas con uno tradicional”, agrega. “Sin una red política, que también implique una unión con otras dirigencias partidarias, es difícil que surja un outsider”, agrega. “Puede surgir alguien nuevo, pero dentro de una fuerza preexistente que lo contenga”, concluye.

 

Sin lugar

 

“Parece difícil que pueda surgir una opción a nivel nacional de ese tipo”, dice René Palacios, experto en comunicación política. Los motivos son tres. “La primera es que si bien en Argentina hay tradición de outsiders, hasta el momento estuvieron centrados en cargos legislativos y de escala provincial o local. Fue más una estrategia de refrescar una lista de un partido tradicional que la creación de un espacio nuevo para pelear la Presidencia. La segunda tiene que ver con la polarización de la opinión pública. Por más outsider que sea, va a ser difícil que no haya tenido o tenga que tener una posición sobre de qué lado de la vereda se para y eso posiblemente un liderazgo transversal y policlasista que son dos fortalezas que te puede dar una candidatura de ese tipo. La tercera es tener en cuenta el contexto y la demanda de la elección. No siempre los que no tienen historia en los partidos canalizan el desencanto
ciudadano. Si mirás México, El Bronco (Nota del Redactor: un candidato independiente) quiso ocupar el espacio del antisistema, pero falló porque Andrés Manuel López Obrador estaba posicionado hace mucho tiempo en ese electorado”, concluye.

 

“No creo que emerja un outsider. En 2001 se pedía eso y no ocurrió. Aunque puede haber una reconversión de la oferta electoral”, admite Lucio Guberman, también analista político y docente universitario, y agrega que esa oferta aún no está delineada, sobre todo, por las incógnitas que aún atraviesan al peronismo.

 

Con una visión algo distinta, Sergio Doval (Taquion) dice: “Hay lugar para un outsider y el escenario actual es muy propenso a eso, pero nada indica que alguien pueda capitalizarlo porque la popularidad no siempre se traduce en intención de voto”.

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