El planeta de los algoritmos

Un informe del BID- Intal muestra que la Inteligencia Artificial ya es una parte esencial del futuro social y económico

 

Por Florencia Barreiro

 

La idea es pensar que ya estamos frente a un nuevo planeta atravesado por la Inteligencia Artificial (IA): Algoritmolandia. En él conviven humanos, máquinas y tecnologías inteligentes y una economía digital. Y aunque la imagen no es nueva, ahora sí parece estar haciéndose más nítida, a una gran velocidad. La convergencia de la nube, el Big Data y el Machine Learning logró que la IA reviviera y se instalara con toda su fuerza en nuestro mundo global. En alguna parte de ese mundo, sin demasiadas pretensiones, América Latina podría tener su lugar.

 

Algoritmolandia es el nombre en realidad de una publicación del Intal del BID en el que cuarenta expertos de diferentes procedencias y áreas tratan de develar de qué se trata y cómo puede contribuir la IA a una “integración predictiva e inclusiva de América Latina”. En la presentación, realizada en el Planetario de Buenos Aires, Gustavo Béliz, ahora director del Intal, resaltó que los datos, la nube y los algoritmos son las estrellas de este nuevo planeta y que es necesario buscar estrategias regionales para subirse a la ola inteligente.

 

Sin embargo, está claro que América Latina por ahora, está todavía lejos de poder entrar en órbita. El mapa de la desigualdad digital es una extensión del territorio general de la pobreza: los países ricos son los únicos que por ahora tienen algún tipo de estrategia o planificación de IA.

 

Aunque en la publicación hay diferentes abordajes, el que más impacta es el que muestra su potencialidad: las estrategias integrales de IA pueden aumentar en 25% el crecimiento del PIB mundial. En este contexto, el motor es la productividad del trabajo que se puede incrementar 37% cuando la labor humana se potencia con herramientas de aprendizaje inteligente. Los beneficios económicos de este gigantesco incremento de productividad en América Latina se calculan en US$ 700.000 millones.

 

Para los países de la región, entonces, la oportunidad está planteada. Eduardo Plastino, economista e investigador de Accenture, asegura que la IA puede ayudar especialmente a superar el reto de la productividad, en un contexto actual regional en el que la productividad crece menos que el PIB. “La IA es el tercer factor de producción, junto al capital y al trabajo, y tiene una gran influencia en el crecimiento futuro”, explicó en la presentación.

 

Las proyecciones del informe de Accenture hablan de un aumento de entre 0,6% y 1 punto de crecimiento en los países de la región para 2035, si se aprovecha al máximo la integración de la IA. Argentina lidera en realidad, el grupo de países donde el impacto de la IA y de la automatización inteligente sería menor (+0,6%). En tanto Chile (+1%), Perú (+1%) y Brasil (+0,9%) tienen grandes oportunidades.

 

Claro que frente a esta oportunidad de incremento de la productividad, aparece una amenaza real: la destrucción y el reemplazo de los puestos de trabajo humano. En Algoritmolandia, 39% de la fuerza laboral de América Latina corre el riesgo de ser reemplazada por máquinas inteligentes. En este caso, la Argentina está muy cerca del promedio regional con 38,5%. El porcentaje es mayor a medida que el PIB per cápita disminuye y la desigualdad del ingreso aumenta. Por este motivo, en la convergencia de IA y nuevos “trabajadores digitales” se plantea una creciente y urgente demanda de recalificación profesional.

 

Fantasmas digitales

 

En el cierre, el economista Daniel Heymann trató de explicar el derrotero de los modelos y las predicciones económicas basadas en la IA. Tras asegurar las dificultades que tienen estas tecnologías para pronosticar las crisis económicas resaltó la necesidad de pensar algunos desafíos. “Lo más destacado de la IA actualmente es que se convierte en un instrumento que tipifica comportamientos y sirve para la toma de decisiones, incluso decisiones económicas”, destacó. “Pero lo más peligroso es que nosotros le hacemos preguntas a los algoritmos pero las respuestas a veces son oráculos incomprensibles que siquiera puede explicar la máquina. Es necesario saber qué hay detrás de esa “caja negra”, concluyó.

 

Entre los oradores hubo cierta coincidencia en que si no se piensa, planifica y reglamenta globalmente la irrupción de la IA, puede pasar lo mismo que lo que ocurrió con el cambio climático. Tendremos que corregir las consecuencias de la nueva revolución industrial, después de que quizás sea demasiado tarde. “Es necesario ser proactivo y no reactivo frente a este nuevo factor de producción”, destacaron de diferentes maneras en sus presentaciones.

 

Kristina Persson, encargada de ser la ministra del Futuro de Suecia entre 2014 y 2016, se ocupó de remarcar el posible costado apocalíptico de la irrupción de la IA. Con sus desvíos la IA es una amenaza al “fin de nuestra civilización”. Se dibujan serias heridas para la libertad y el aumento de brechas económicas y desigualdades sociales promovidas por un modelo con grandes corporaciones donde “el ganador se lo lleva todo”.

 

Por eso es necesario, según los expositores, trabajar un sector público 4.0 y en un liderazgo político global que esté atento y que pueda regular la carrera hacia la IA. No se puede dejar de lado la dimensión ética y los posibles efectos adversos de las oportunidades de la IA. “Es necesario pasar de la competencia hacia la colaboración sabiendo que estamos frente al desafío de manejar un dragón”, enfatizó Nicolas Miailhe, presidente de The future Society de la Universidad de Harvard . “Esto habla de la necesidad de una gobernanza global e interdisciplinaria”.

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