EE.UU. y China, ¿acuerdo o conflicto?

La tensión entre las dos principales economías del mundo sigue latente

 

La noticia que transmitió la agencia Bloomberg de que volverían a haber negociaciones entre China y Estados Unidos para evitar una guerra comercial tuvo un impacto positivo en los mercados accionarios. Si bien no hay mayores detalles sobre las conversaciones, su sola posibilidad tranquiliza a los inversores. Sin embargo, horas después volvió a plantearse una suba de aranceles por parte de Estados Unidos.

 

La economía de China está mostrando algunos signos de desaceleración en su crecimiento que una guerra comercial acentuaría. Y las autoridades lo saben y ayer el Politburó manifestó que el país enfrenta “nuevos problemas y nuevos desafíos” en clara alusión al conflicto con Estados Unidos aunque no lo menciona específicamente. Por eso se impulsan medidas como la inversión en infraestructura para alentar el crecimiento.

 

De todas maneras, Pekín prepara sus argumentos para discutir con los gobiernos de otros países que cuestionan las prácticas comerciales de China.

 

El primer dato es la reducción que se viene operando del superávit comercial a punto tal que los datos que se conocerán las semana que viene mostrarán que China registró un déficit en el primer semestre del año. El motivo es que presenta un fuerte desequilibrio con algunos exportadores de materias primas como Rusia, Brasil y Arabia Saudita. Y también con vecinos como Japón y Corea del Sur.

 

En 2018 tendrá un superávit de cuenta corriente, pero que representará menos del 1% del PIB, el porcentaje más bajo desde 1995, cuando China no se había incorporado al sistema comercial global. En 2007 representaba el 10%.

 

También las autoridades chinas permitieron el revaluó del yuan frente al resto de las monedas hasta que comenzará devaluarse recientemente. Todos estos datos son utilizados por las autoridades chinas para demostrar que ahora la economía está creciendo de la mano del consumo y no de las exportaciones y las inversiones como en el pasado. Falta saber si estos números causarán alguna impresión en Washington.

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