Crece la tensión entre el Gobierno y Moyano (sin tregua a la vista)

Tras el embargo preventivo de la Justicia, el ministro Triaca y el dirigente sindical miden fuerzas

Moyano: "No es un cogobierno, es un Gobierno del Fondo"

 

“Les transmito las enormes felicitaciones del presidente Mauricio Macri y su mensaje de que sigamos adelante en este camino que le resuelve los problemas a muchos argentinos. Quien esto decía, el 9 de enero pasado, era el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, en la reapertura del Sanatorio Antártida, en el barrio porteño de Caballito. El destinatario de las felicitaciones era el dirigente de los Camioneros, Hugo Moyano, que ese día cumplía 74 años y se mostraba sonriente, como buen anfitrión. A su lado estaban el vicejefe de la Ciudad de Buenos Aires, Diego Santilli y el titular de la Superintendencia de Salud, Sandro Taricco.

 

Aquella del 9 de enero parece hoy un imagen de otra época, de otro siglo. El dirigente camionero se convirtió en más duro opositor del Gobierno y el Gobierno no dudó en cuestionar a Moyano y sus aliados, avanzando incluso contra su esquema de poder. La semana pasada el ministro Triaca solicitó una sanción millonaria contra el gremio por no acatar una conciliación obligatoria y ayer consiguió el aval de la Justicia. El juez laboral José Ignacio Ramonet autorizó un embargo preventivo de casi $810 millones. Moyano había avisado que su sindicato no abonaría la multa y que apelaría la sanción. Más allá de las razones alegadas, el Gobierno y el dirigente sindical miden fuerzas en un contexto de crisis, con recesión a la vista y una conflictividad que tiende a incrementarse. Como si lo eligiese de adversario, mientras busca mantener en pie los puentes con el triunvirato de la CGT, que logró prolongar su permanencia. Como si advirtiese que de esta forma puede ofrecerle mayores grados de autonomía para negociar a los sectores más moderados. Los “gordos”, que tienen al dirigente Héctor Daer como su principal referente. Y los llamados “independientes”.

 

Por cierto, Moyano tampoco volvió a repetir palabras amigables para el Gobierno. La multitudinaria movilización del 21 de febrero, en la Avenida 9 de Julio, fue el inicio inicial de la secuencia. Desde entonces, Moyano acentuó sus críticas a la gestión de Cambiemos, revirtió su posición de automarginarse de la pelea por la conducción de la central obrera y restableció vínculos políticos con el kirchnerismo, espacio con el que había “roto” en 2011, poco después de la reelección de Cristina Kirchner. “Hay posibilidades de que haya una reunión de Cristina y Hugo para tratar de limar asperezas y trabajar en conjunto. Sea candidata ella o para buscar el candidato por medio de una gran PASO, para que el peronismo vuelva al gobierno”, había señalado hace unos días Pablo Moyano en el portal Letra P.

 

“Al ministro Triaca le dolió muchísimo que Camioneros haya roto la barrera del 15% de aumento salarial. Esto no es contra Camioneros, sino contra el movimiento obrero”, sostuvo ayer su hijo Hugo, abogado del sindicato. También los Moyano se opusieron a la reforma laboral que intentó el Gobierno y al acuerdo con el FMI. Estos dos últimos, puntos de encuentro con la conducción de la central, objetada por el líder camionero. El paro general del 25 de junio fue ese punto de confluencia. Que le sirvió al triunvirato, de alguna manera, para neutralizar a Moyano y sus aliados de las dos CTA y la Corriente Federal de los Trabajadores, liderada por el bancario Sergio Palazzo.

 

El juez Ramonet libró oficios a los bancos Provincia, Nación, Ciudad de Buenos Aires y Macro para que ejecuten la medida. Se verá en los próximos días cuál será la respuesta de Moyano.

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