¿Cómo siguen los mercados?

Tras una semana compleja para los emergentes (y Argentina en particular), se avecinan nuevos días complejos

 

Por Matías Daghero Agente Productor Bursátil y www.matiasdaghero.com

 

 

Parecería ser que el mercado decidió descansar durante las vacaciones de julio otorgándole al Gobierno un mes de relativa calma (con dólar a la baja y el Merval recuperando terreno).

 

Sin embargo, la semana pasada el recuerdo de lo que sucedió desde el mes de abril volvió a los paneles de cotización de los mercados con un dólar que subió 6,64% en la semana y un Merval retrocediendo 8,08% en pesos (y más de 14% en dólares), llevando a muchos operadores a pensar que el famoso dicho de que “hay que pasar agosto” será especialmente cierto para el mercado argentino en 2018.

 

La semana comenzó complicada por cuestiones internas vinculadas al escándalo de corrupción en torno a los “cuadernos Gloria”, pero la estocada final vino el viernes con la fuerte devaluación de la lira turca (llegó por momentos a caer 20% en el día) que la hizo incluso superar al peso argentino como la moneda más devaluada del mundo en el año (el bolívar venezolano ya ni figura en los análisis).

 

En medio de este contexto hostil hacia los mercados emergentes, el peso argentino llegó a depreciarse 4,4% el día viernes. Pero no fue el único, el peso mexicano y el real brasileño también acompañaron con devaluaciones cercanas al 2% e incluso el euro llegó a devaluarse 1% por temores al impacto que la crisis turca podría tener sobre sus entidades financieras. Sí, el contexto mundial no ayudó, pero nosotros también nos anotamos en todas.

 

Entre lo más destacado, se puede marcar la fuerte escalada del riesgo país en países emergentes que llevó a Brasil a 301 puntos, México a 206 puntos, Turquía a 542 puntos, Ecuador a 687 puntos y Argentina a 700 puntos.

 

Los más golpeados

 

Como contrapartida de esta suba en el riesgo país (mayor a 20% en una semana), los bonos en dólares sufrieron un duro golpe. Entre los más golpeados, se puede destacar al DICA en su versión en dólares cayendo 8,37% o el AA37 también en dólares, con una caída del 7,62% sólo el viernes.

 

 

Pero no sólo la parte larga de la curva sintió el golpe, también los bonos de la parte media y corta de la curva sufrieron duros golpes que incluso los llevaron a niveles de paridad, perdiendo todo el terreno ganado en los últimos años.

 

Así, por ejemplo, encontramos al AY24 en un nivel de paridad de 100,5; el AA19 en 98,70 y el AO20 en 100,16.

 

Yendo a la curva de bonos, comienza a ser cada vez más evidente un aplanamiento de la curva en los instrumentos más líquidos.

 

Así, por ejemplo, un bono corto como el AO20 cerró el viernes otorgando una TIR de 9,9% y el DICA rindiendo 11,6%. Increíble pensar estos números a comienzos de Enero cuando Caputo (por ese entonces ministro de Finanzas) salió rápidamente al mercado y consiguió US$ 9.000 millones colocando bonos a 5, 10 y 30 años a tasas del 4,625%, 6% y 6,95% respectivamente. Hoy parecen números de ciencia ficción.

 

Si miramos la curva, se nota claramente un abismo de diferencia entre los bonos que caen dentro de esta gestión (como las Letes y el AA19) de los que pagarán luego del 10 de diciembre de 2019. Claramente es prioritario para el Gobierno convencer al mercado de que Argentina podrá pagar su deuda luego de 2019 (los precios de hoy reflejan lo contrario), ya que a estos niveles de tasa resulta prohibitivo para Argentina y también para sus empresas buscar financiamiento internacional.

 

 

¿Una luz de esperanza?

 

Las acciones del Merval también sufrieron el golpe. Ni siquiera algunos muy buenos balances que se presentaron (el de BYMA, TRAN y TGSU2, entre ellos) pudieron cambiar la tónica de inversores que salían corriendo del riesgo argentino.

 

Sin embargo, luego de tocar los 25.923 puntos, hacia el final de la rueda el Merval logró recuperar parte del terreno perdido para terminar la jornada en 26.856 puntos.

 

En estos momentos de máxima tensión los inversores olvidan mirar los fundamentals de las empresas y la orden que se manda es simplemente vender, sin mirar la calidad de la empresa ni sus proyecciones a futuro. Y es entonces cuando aparecen las oportunidades para inversores pacientes y que cuenten con espalda para poder esperar la recuperación, que seguramente llegará en un futuro, para el precio de las acciones argentinas.

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