Comenzó la siembra de girasol 2018/19

“Si el girasol tiene clima seco arriba y humedad en el pie, se nos presenta un muy buen año”, dicen los productores

 

Durante las últimas semanas, los analistas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (Bcba), comenzaron a relevar las primeras siembras de girasol sobre el centro de la provincia del Chaco, dando inicio a la campaña gruesa 2018/19. A su vez, informaron que sobre el sur de Buenos Aires y La Pampa las últimas precipitaciones mejoraron las reservas de humedad en aquellos lotes que serían implantados con la oleaginosa durante los próximos meses. En este sentido, sostienen que la proyección de área para el presente ciclo se mantiene en 1,9 millones de hectáreas, 8,6% superior a las 1,75 mill/ha implantadas en la campaña 2017/18 y 24,2% superior al promedio de los últimos cinco ciclos, que fue de 1,53 mill/ha. De todas maneras, desde la Bcba advirtieron que el incremento estimado en 150.000 hectáreas se encuentra sujeto a la evolución de la siembra, la cual se extendería hasta fines de noviembre y principios de diciembre.

 

Estrategia girasolera

 

Ante este escenario de gran expectativa y optimismo, resulta interesante compartir el testimonio de Rubén Agretti, un productor del norte de Santa Fe que fue invitado por la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), a un taller de capacitación en el cual brindó información sobre el camino que hay que seguir para lograr destacados rendimientos en el NEA.

 

Desde Asagir, indicaron que la historia de Agretti con el girasol comenzó en la niñez, cuando junto a su padre cosechaban el cultivo con tijera en mano. En esa época no existían híbridos y la flor amarilla iba cobrando cada vez más preponderancia en toda la región. “Nuestros suelos son poco receptivos a la humedad y si hay exceso de lluvias, se encharcan o erosionan. Y por los períodos en que se desarrolla, el girasol nos da mayor seguridad y con un costo de cosecha no tan alto como otros cultivos”, explicó. Junto a su hermano, Agretti trabaja un campo de 800 hectáreas, ubicado en Lanteri. Un poco más de la mitad del terreno se dedica al girasol, mientras que en la superficie restante se siembra soja. “Detrás del girasol generalmente hacemos alguna gramínea, para incorporar un poco de materia orgánica y darle pelea a la maleza de hoja ancha”, precisó.

 

La receta

 

Durante la última campaña una gran porción del NEA fue afectada por Downy Mildew y el campo de Agretti no fue la excepción. “Tuvimos 1.500 kilos de rinde por hectárea, cuando nuestro promedio histórico es de 1.800 y en algunos años podemos superar los 2.000”, comentó. Por eso, brindó un par de recomendaciones: trabajar sobre suelo limpio; realizar una buena fertilización con fósforo y amoníco; y tener una correcta densidad de planta.

 

“Siempre pecamos por tener mucha densidad de siembra que es innecesaria. Mi experiencia indica que entre 46 mil y levemente debajo de las 50 mil plantas por hectárea a una distancia de hileras de 52 centímetros, es suficiente”, puntualizó. En cuanto a la elección de híbridos, Agretti se inclina por materiales de punta y que ya hayan demostrado su eficacia en la zona. Con miras al futuro, enfatizó: “Luego de la gran sequía que tuvimos en el verano, pasó un aguacero muy grande en pleno otoño que dejó muy buena humedad. Y si el girasol tiene clima seco arriba y humedad en el pie, se nos presenta un muy buen año”.

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