Cadetes en Itaparica, pulgares abajo en NY y un Gobierno acorralado

24 de agosto, 2018

Fuera del radar, “beneficios” del dólar alto y los tres escenarios para 2019

 

Por Leandro Gabin 

 

El dólar volvió al centro de la escena, una vez más. Parece una película repetida con un final cantado a esta altura: es inevitable una mayor devaluación del peso. Esto, a pesar de que el tipo de cambio se movió hacia arriba 70% en el año. La crisis se lleva puesto todo y más allá de los vaivenes internacionales (hoy las tensiones políticas en Brasil, ayer Turquía y antes las tasas de la Fed), el Gobierno no logra recobrar la confianza. Quizás el activo más difícil de conseguir y el más complicado de recuperar una vez que se perdió.

 

¿Hacia dónde va el dólar? Hay pronósticos para todo. Uno de los que se encargó de hacer punta en la semana fue el siempre taquillero Carlos Melconian. Estuvo por el Malba invitado en una conferencia organizada por Balanz Capital. Como siempre, dejó una batería de hits: “El tipo de cambio tiene que ser tal que la tía no compre más dólares y que el cadete no se vaya a Itaparica o South Beach. Ese es otro tipo de cambio que no es el de $ 30”, remarcó “Melco” en medio de las carcajadas del público.

 

Algo que quedó más que evidenciado cuando el BCRA publicó los datos de compra de dólares durante julio, mes que tuvo una baja del tipo de cambio y que el mismo Caputo había creído que era un punto de inflexión. El precio del billete cedió pero la magnitud de la demanda no. Así, la compra bruta de dólares en los bancos ascendió a US$ 3.693 mi
llones, monto virtualmente igual al de junio cuando hubo una corrida cambiaria. Para peor, esas compras fueron realizadas por 1.350.000 clientes, un aumento de 240.000 clientes respecto a lo observado en junio. El 95% de las compras fueron realizadas por personas físicas. El chiquitaje no afloja.

 

Hacia adelante, el ex Banco Nación dejó en claro que la situación no es para nada auspiciosa. “Estamos en un proceso cultural de bimonetariedad, la misma sociedad que te apoya y te dice vamos para adelante te compra dólares”, reseñó antes de hablar del “Plan C”, una especie de pronóstico acerca de lo que vendrá si no se detiene la galopante dolarización. En el imaginario de Melconian, a este ritmo, al Gobierno sólo le queda dejar que el peso de devalúe hasta encontrar un nuevo equilibrio y, a la vez, aplicar retenciones a las exportaciones de alimentos y derivados para que el dólar más caro no se traslade tanto a la inflación. “Una devaluación compensada”, explicaba uno de los economistas más escuchados por los empresarios.

 

“Está demasiado negativo y no creo que terminen en eso”, decía un banquero privado acerca de los dichos de Melconian en el Malba. Pero el mismo ejecutivo avisaba que sus clientes están muy pesimistas con el país. “Muchos se dolarizan y no quieren saber nada con los bonos, a pesar de las tasas altas que pagan. Y además están muy decepcionados
por el manejo de la crisis que está mostrando Cambiemos”, reseñaba.

 

Entre los asistentes también había funcionarios ligados al Gobierno, tanto de la Ciudad de Buenos Aires como de la provincia. “Sangra por la herida, lo dejaron afuera y ahora tira piedras. Es una mina despechada (sic)”, lanzaron desde el elenco oficial mientras degustaban uno de los interesantes cócteles que ofrecía la barra mientras una DJ musicalizaba la velada.

 

Entre charla y charla, y casi haciendo catarsis, los emisarios del oficialismo decían que era mejor tener que afrontar todos estos problemas (crisis externa, sequía, desequilibrios, errores propios) ahora y no más adelante. “Si te pasa en forma gradual no corregís nada. Eso lo que pasó en los primeros años. Ahora tenés todas en contra. Creo que es mejor porque puede salir un Gobierno fortalecido. Y también es un test para la sociedad, o banca este proyecto o vuelve al pasado. Ellos elegirán. Y es mejor saber ahora qué tipo de país quiere la gente”, avanzaban.

 

La gran manzana

 

Tanto la sociedad como los inversores están incrédulos del Gobierno. La herencia recibida es conocida pero eso no exime al oficialismo de su mala praxis que recalentó los problemas crónicos que traía el país. Este fin de semana estará Luis Caputo para participar de la reunión anual de los banqueros centrales en Jackson Hole para llevar la visión oficial de la crisis. El mismo Mauricio Macri estará en septiembre en Nueva York para aprovechar verse con inversores –en una agenda paralela– en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas. Pero lo que diga Caputo y luego Macri ya es música vieja para el mercado. Hace una semana estuvieron Mario Quintana (Jefatura de Gabinete), Santiago Bausili (Finanzas) y Gustavo Cañonero (BCRA) en Nueva York para vender el plan oficial ante inversores pero no obtuvieron la aprobación deseada.

 

“Lo que Wall Street está pidiendo al Presidente argentino más presencia y más dedicación para salir de la crisis. Banquero tras banquero escucharon atentamente a los funcionarios argentinos, pero se mostraron poco satisfechos con las decisiones que el Gobierno ha tomado para mitigar los efectos adversos de la crisis”, dice el último informe de Research For Traders exclusivo para sus clientes.

 

“Ha sido un mes muy complicado para Argentina y especialmente para el presidente Macri. Un país que hasta hace poco era considerado una ‘estrella’ en los mercados emergentes ahora está siendo golpeado desde todos los ángulos. Un presidente que fue apodado como un ‘reformador pro-negocios’ ahora está siendo cuestionado por su falta de decisión. Una economía que era el modelo a seguir de América Latina ahora está en pleno proceso de enfriamiento. La Argentina acaba de experimentar su peor mes desde que Macri llegó al poder en diciembre de 2015 y muchos se preguntan si el Presidente realmente entendió el mensaje”, así reseñó la consultora el sentimiento reinante en la Gran Manzana.

 

Cruje lo real

 

Peor aún, Macri o el funcionario que intente calmar las aguas con los inversores no tiene demasiadas noticias positivas que mostrar. Claro, muchas de ellas ya incorporadas en los precios de los bonos como el desplome de la actividad (6,7% negativo en junio según el Emae) y la incesante inflación que este mes se encamina a estar cerca de 4% (según Luciano Cohan, ex funcionario Hacienda que volvió a Elypsis). ¿Y las metas de inflación con el Fondo no se cumplirán? ¿Podrán mantener el ritmo de ajuste fiscal actual para llegar al 1,3% del PIB en 2019? ¿El dólar termina el año en $35? El Gobierno sigue dispuesto a dar la cara pero al mercado se le acaba la paciencia.

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