Tras 1º semestre duro, empresarios mantienen un optimismo moderado

11 de julio, 2018

 

Por Alejandro Radonjic

 

Corría el mes de octubre de 2017 y el Hotel Sheraton de Mar del Plata desbordaba de optimismo. Allí se celebraba el 53° Coloquio de IDEA (cita máxima del año para el Círculo Rojo) y la encuesta que realiza semestralmente Eduardo D’Alessio para la institución empresaria tocaba picos de optimismo récord. El contexto, una economía en recuperación y encuestas que marcaban que, solo unos días después, Esteban Bullrich se impondría sobre Cristina Kirchner en la estratégica provincia de Buenos Aires.

 

Hoy, varios meses después y “pasaron cosas” mediante, la situación cambió radicalmente. La única verdad, decía alguien, es la realidad, y esta no convalidó ese optimismo que, ciertamente, era muy verosímil: el Gobierno por el que la amplia mayoría de los empresarios había votado pudo superar un 2016 complejo, había puesto la economía a crecer nuevamente y estaba a punto de ganar las elecciones de medio término. “Fue una depresión posparto”, ironizó el economista José Siaba Serrate, ayer, en la presentación de los resultados de la última encuesta en la sede central de IDEA. Los datos fueron recopilados en la segunda quincena de junio.

 

Por eso, cuando D’Alessio puso a los hombres y mujeres de negocios a contrastar ese optimismo con la realidad observada, el balance ex post fue muy negativo: 68% de los más de 230 ejecutivos sondeados dicen que las cosas anduvieron peor que lo imaginado. ¿Los motivos? Diversos. Inflación y caída del peso; menos actividad y, en particular, consumo; tasas de interés altas y cadenas de pagos más estresadas y, también, errores en la política económica.

 

Hacia adelante, las perspectivas son (algo) más alentadoras, aunque ya no en las alturas de los picos de 2017: el 51% cree que las cosas andarán mejor (la mayoría dice “moderadamente” mejor); 24% cree que todo seguirá igual y 25% avizora un panorama peor. Según D’Alessio, esos guarismos sugieren, más que la creencia en una rápida reversión del ciclo bajista, una visión de que no se va a profundizar la crisis. Coincidió Siaba Serrate.

 

Sin embargo, eso generó alguna sorpresa porque los efectos del sacudón cambiario recién se están empezando a sentir y todavía persiste la medicina amarga que se instrumentó para aplacarla, por caso, las tasas de interés en niveles absolutamente anormales. Quizás una explicación sea que las empresa sondeadas son relativamente grandes y suelen estar más “hedgeadas” antes el riesgo de la tasa (y las situaciones complejas en general). Algunos empresarios, dijo la encuesta, vieron el salto del dólar como una suerte de sinceramiento necesario.

 

Adonde más se siente el moderado optimismo futuro, lógicamente, es en las exportaciones. Con el nuevo dólar (casi $10 más alto que a comienzos de 2018), las empresas tienen mayores márgenes para colocar sus saldos en los mercados globales. En rigor, 43% de las empresas exportadores esperan aumentar sus ventas afuera.

 

Luego, las demás variables entregan resultados heterogéneos. Por ejemplo, la inversión: 47% dijo que la mantendrá, 19% que la aumentará moderadamente, 15% que reducirá en la misma cuantía. Registros similares se encontraron en ventas, empleo y rentabilidad.

 

Asimismo, subió más de 10 puntos porcentuales la cantidad de empresas que opera a una capacidad baja (entre 50% y 70%) y pasó de 27% a 38%. El 35% opera entre 71% y 85% y el 27% restante, arriba de 85%: allí lideran las de servicios en detrimento de las industriales.

 

La encuesta también sostiene que hay un pedido unánime del empresariado: reforma impositiva. La juzgan clave más de 39% de los sondeados. ¿No bastó la de 2017? Será difícil una reforma 2.0 en un contexto de ajusta fiscal. Salarios, tecnología y retención de talentos son otros de los temas importantes de los ejecutivos.

 

A nivel sistémico, los empresarios creen que la inflación es la gran batalla a futuro, junto a la reforma impositiva y la laboral (que el Gobierno decidió postergar y difícilmente vea la luz en el actual período presidencial).

 

¿Qué le recomiendan al Gobierno si estuvieran en su lugar? Bajar el gasto público, en primer lugar. Algo que siempre es más fácil decir que hacer y, a la vez, mejorar la comunicación, ya que esa es la principal falla que ven en Cambiemos.

 

Más allá de lo estrictamente económico, la Justicia y la educación básica aparecen como tema urgentes a mejorar.

 

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