“Somos el 1º exportador de dulce de leche”

El Economista dialogó con Alejandro Reca (Gerente Financiero de San Ignacio)

 

Entrevista a Alejandro Reca San Ignacio Por Eliana Esnaola

 

Hace aproximadamente ochenta años, en tierra santafesina nació San Ignacio, una pyme que decidió sumergirse en la aventura de la producción láctea. Con convicción y pasión el crecimiento se mantuvo a lo largo del tiempo, pero la historia de San Ignacio no sólo pasa por el dulce de leche, sino que también produce queso crema y queso azul. En 2017 las ventas al exterior alcanzaron US$ 3,6 millones y se exportó el 11% de la producción . Frente a la situación que atraviesan las pymes en Argentina y considerando el panorama lácteo, El Economista dialogó con Alejandro Reca, gerente financiero de San Ignacio, con el fin de conocer la estrategia de crecimiento del negocio. “Como empresarios pymes estamos viviendo todo lo que dicen los diarios, pero mantenemos el entusiasmo, seguimos pelándola, apostando a la gente y al nuevo gerenciamiento que le estamos dando a San Ignacio”.

 

¿Cómo una empresa del rubro lácteo crece en Argentina?

Nos focalizamos en la exportación, en el margen, en perfeccionar la relación con los empleados y disminuir el ausentismo. Buscar todas las mejoras posibles en lo que fuera productividad. Somos los primeros exportadores de dulce de leche y los segundos exportadores de queso azul. Después del cambio accionario en 2013, la primera contratación que hicimos fue la de un gerente de exportación.

 

¿Qué fortaleza considera que tiene el sector lácteo?

La competitividad del sector lácteo pasa porque hay insumos, está la vaca, hay una buena genética y un buen conocimiento de como manejarlo, pero hemos ido degradando esa competitividad. El sector ha estado quieto, no hemos aumentado la producción de leche, internualmente hemos crecido un poquitito.

 

¿La materia prima es de San Ignacio o se compra a terceros?

La leche se compra a tamberos y ahí también hemos afinado el lápiz en el costo logístico. Cuando se mira la descompetitividad de Argentina, más allá de la devaluación, están los impuestos, la logística y el costo laboral. La optimización de los camiones que vienen con leche como de los que salen con productos de nuestra planta, es algo que requiere mucho análisis y cabeza.

 

¿En qué consiste esa optimización?

Me refiero a camiones más llenos. Mover un camión con el producto terminado desde Sauce Viejo al puerto de Buenos Aires cuesta entre 60% y 70% más que mover ese mismo container entre el puerto de Liverpool y Bélgica. Eso es absolutamente inviable en el tiempo, hay que pensar que componentes integran ese costo de transporte: el pago del crédito de un camión, los seguros que en Argentina son mucho más caros porque la siniestralidad aquí es mucho mayor porque los caminos son peores. Hay un montón de aspectos por mejorar.

 

¿Qué implica mejorar la relación con los empleados?

Actualmente tenemos aproximadamente 106 empleados en planta permanente y una cantidad cada vez menos importante de trabajadores esporádicos. Un ausentismo que ha mejorado, pero sigue siendo alto, y ese es otro problema de Argentina porque somos muy laxos, puede sonar muy duro, pero no sé cuánto se aprecia tener un trabajo en Argentina. Es muy fácil pedir permiso laboral y no ir a trabajar, eso significa que tenga que venir un trabajador temporario. Por ello, hemos hecho un proceso de concientización de los empleados porque se trata de una cuestión de responsabilidad y de aprecio por la fuente laboral.

 

¿Qué significa ser el primer exportador del producto insignia de Argentina ?

Es exportar un producto típico de Argentina, pero nosotros le estamos dando un componente de servicio, de venta técnica que es muy importante y ahí notamos la diferencia de Argentina en general y de San Ignacio en particular. Es fascinante, porque el año pasado cuando Angela Merkel visitó al Papa, le regaló tres frascos de dulce de leche y eran San Ignacio. Son caricias al corazón. Después te das cuenta que no somos el único país que hace dulce de leche más allá de Uruguay, y debería haber una denominación de origen del dulce de leche, porque está la disputa de donde se origina, y ahora los rusos también dicen que hacen algo parecido al dulce de leche. España, Francia, Estados Unidos producen dulce de leche, son argentinos que se han mudado y lo realizan allí, pero no le están encontrando la fórmula. Hay quienes no siguen estrictamente la formulación del dulce de leche que es producto animal, le ponen un poquito de grasa vegetal que es más barata y aparecen los problemas de performance.

 

¿Cuáles son las expectativas de negocio ?

Este año hemos sumado el mercado de Japón, estamos retomando envíos a Filipinas y analizando China. Sumado a ello, aspiramos a ser la referencia en los productos que elaboramos y que el dulce de leche logre una inserción similar en el mundo a la que tiene el Nutella.

 

¿Y en relación al queso?

No estamos pensando en incorporar más tipos de quesos, el que se exporta es solo el queso azul. Estamos viendo como mejorar su presentación, quizás con una presentación porcionada y eso sería para el año viene. Estamos desarrollando mucho el mercado de Brasil y el chino. Somos proveedores importantes de queso azul a Rusia que por temas de restricciones comerciales a otros países, se presentó esa oportunidad.

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