Presupuesto 2019 es optimista y poco consistente, dicen los privados

El Ministerio de Hacienda presentó un avance de la ley de leyes, la próxima gran batalla del Gobierno

Letes bonos

 

Por Mariano Cúparo Ortiz

 

El martes, mientras el REM mostraba el fin del optimismo de los privados, el Ministerio de Hacienda expresó toda su capacidad de dar buenas noticias y entregó al Congreso el Informe de Avance sobre el Presupuesto 2019 y, según varios analistas consultados por El Economista, algunas cuentas y supuestos no cierran.

 

El informe, aun con un precio del dólar imposible de prever para 2019, proyecta un crecimiento de 2% y una inflación de 17%, tal lo acordado con el FMI. Al crecimiento lo tironearían las exportaciones, que crecerían 10,7% y la inversión, que avanzaría 5,9%. Asimismo, el consumo privado recuperaría 1% y el consumo público, en cambio, ajustaría fuerte y caería 3,7%…en un año electoral.

 

Pensar en positivo

 

Todavía resuena el exceso de optimismo del Presupuesto 2018, que ya no podrá acercarse a ninguno de sus supuestos. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, reconoció que el crecimiento promedio para el PIB de 2017 va a estar lejos del 3,5% pensado en la ley de leyes anterior sino, más bien, del 0,4%-1,4%.

 

Además la Carta de Intención hacia el FMI planteó una meta de inflación techo de 32% para la interanual de diciembre, muy lejana del 10% que planteaba el Presupuesto 2018.

 

¿Curados? Sin embargo, algunos analistas dicen que los números mostrados en el preproyecto de Presupuesto 2019 lucen tan excesivamente optimistas como aquellos. El 2% de crecimiento llama la atención porque el 2018 dejará, según la mayoría de las previsiones privadas (el promedio del REM espera 0,5% de crecimiento puramente estadístico), un arrastre negativo importante. Tal como explicó el analista de ACM, Guido Lorenzo, “para crecer ese 2% promedio va a tener que tener un crecimiento punta a punta mucho más alto y arriba de 3%”.

 

Inconsistencias

 

Para la economista de la consultora LCG, Lucía Pezzarini, hay una gran dificultad en hacer semejantes proyecciones si aún no está definido con qué tipo de cambio. Explicó: “Para que la inflación baje tanto, te jugás a atrasar el tipo de cambio. Pero difícilmente logrés esos resultados de comercio exterior ni de inversión, sobre todo porque una de las partidas más comprometidas para reducir el déficit fiscal son los gastos de capital. Y si apuntan a un tipo de cambio más alto difícilmente llegués a esa inflación. Y en el caso de llegar debería ser con un crecimiento mucho más magro del que presuponen. Por eso es fundamental la proyección de tipo de cambio para ver como armaron el escenario”, dijo.

 

Es decir, que con un tipo de cambio que se atrasa para lograr el 17% de inflación difícilmente se puede lograr la mejora del 10% en las exportaciones. Aparece además el problema de cómo lograr que la inversión, en un año de ajuste para la obra pública, reemplace al bajo aporte del consumo privado (1%) y a la reducción del gasto público (-3,7%).

 

A eso se refirió también Lorenzo: “No me dan las cuentas. Con el ajuste fiscal de 3,7% real para gastos corrientes, en el queentran los salarios, no veo cómo la economía puede crecer. Con los salarios públicos cayendo 3,7% y el consumo subiendo sólo 1%, no entiendo por qué la inversión va a crecer 5,9%. La función de inversión siempre es compleja pero tiene una parte que es sencilla: cuando se encuentra demanda se invierte, si no hay demanda es muy difícil y con tasa de interés alta, más todavía. Y más aún si no tenés margen para hacer obra pública por el programa con el FMI”.

 

La demanda

 

El director de Epyca, Martín Kalos, se mostró sorprendido con algunos de los números que proporcionó el informe, al que accedió El Economista, acerca de qué componentes de la demanda traccionarán una mejora de 2% de la actividad, en un año con arrastre negativo y lo catalogó de optimista: “Con 3,7% de consumo público se ve un importante y claro ajuste del gasto público.

 

Además plantea una recuperación del consumo privado que habría que ver cual es la fuente, porque no se ve una tracción importante. El problema para que la inversión crezca 5,9% es la tasa de interés”. Con todo, la última polémica refiere al 10,7% para las exportaciones. El informe sostiene que “en buena medida las impulsará la recuperación tras la sequía y una mayor expansión de los socios comerciales”.

 

Kalos sostuvo: “Están proyectando un escenario donde Brasil crece mucho y en el que nuestros otros socios comerciales, China y Estados Unidos, no retraigan sus importaciones en línea con la guerra comercial que están haciendo. Es un escenario muy optimista para las exportaciones y difícil de alcanzar”.

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