Los tres polos del peronismo en búsqueda de un liderazgo

El kirchnerismo tiene en CFK votos propios; los gobernadores, despliegue territorial y Solá, la unidad posible

 

El peronismo sigue fragmentado. Sin liderazgos que unifiquen. Lejos de una estrategia común. Pero con algunas perspectivas más optimistas que hace un tiempo. Respecto de las chances para volver al poder en 2019, luego de las zozobras persistentes de Cambiemos, por caso. En tanto, en términos de confluencias posibles, las posiciones parecen no haber diferido demasiado.

 

Por estos días, el universo peronista parece estar dividido en tres polos, de contornos variables y fronteras móviles. Por un lado, el kirchnerismo. Sin grandes espacios institucionales a cargo y con una representación parlamentaria considerable, pero menor a la de otros tiempos, tiene en Cristina Kirchner votos propios y también niveles importantes de rechazo. Por el otro, el peronismo de algunos gobernadores. Antikirchnerista y propenso al diálogo con el Gobierno, casi por definición. El salteño, Juan Manuel Urtubey, por caso. Ya lanzado a la carrera presidencial, pero con dificultades concretas para trascender los límites de su provincia y sin lograr que sus colegas lo consideren primus inter pares. Un tercer espacio, intermedio, aspira a la unidad, y ya propuso a Felipe Solá como candidato posible.

 

Silencio activo

 

En el kirchnerismo, la potencialidad del espacio varía demasiado con Cristina candidata o sin ella. Agustín Rossi, jefe de la bancada de Diputados del Frente para la Victoria, comenzó a recorrer el país, con pretensiones. Pero sin mover demasiado el amperímetro. Lo mismo Alberto Rodríguez Saá, gobernador de San Luis y rival férreo del kirchnerismo durante los doce años de su ciclo político. La senadora juega al silencio desde las elecciones de medio términos. Pero un silencio activo. Con reuniones periódicas con dirigentes propios y distantes en el Instituto Patria y circunscriptas sus intervenciones públicas al Senado. Así se mantendrá hasta marzo o abril, sostienen a su alrededor. Mientras sigue de cerca cómo evalúa su imagen y su intención de votos a medida que se erosiona la de Cambiemos.

 

Respecto de 2017, CFK parece ahorrarse la dura discusión previa con los intendentes de la provincia de Buenos Aires. En el recorrido previo a la elección de aquel año, los jefes comunales del peronismo estaban divididos entre los grupo Esmeralda, Fénix, Patria y Establo. Actualmente, el grupo de los jefes comunales apuestan por la participación de Cristina en la próxima campaña, se candidata o no. Sin tantas disonancias. Consideran que la senadora nacional les asegura el piso importante que no obtendrían con otro candidato. A su vez, Cristina también tendió puentes, en las últimas semanas, con varios gobernadores. El pampeano Carlos Verna (otro de los adversarios internos durante su gestión), el formoseño Gildo Insfrán, la catamarqueña Lucía Corpacci y el sanjuanino Sergio Uñac.

 

El grueso de los intendentes bonaerenses aprueba la participación de CFK en la próxima campaña para apuntar chances

 

Liga

 

En el otro extremo, el peronismo federal. O moderado. O “racional”, como le gusta llamarlo el Gobierno. Está compuesto por varios gobernadores y los bloques legislativos de Argentina Federal. Como se dijo, Urtubey asoma como uno de los candidatos del espacio. Pero también aparecen otros. Los cordobeses Juan Manuel de la Sota o Juan Schiaretti (socios en Unión por Córdoba) o Sergio Massa, el líder del Frente Renovador, por ejemplo. El jefe de los senadores justicialistas, Miguel Angel Pichetto es uno de sus impulsores. El diputado nacional Diego Bossio, también. Ambos, a su vez, son clave en la negociación con el Gobierno. Con el Presupuesto 2019 como principal mojón en el horizonte.

 

Los puntos a favor de este conglomerado de dirigentes es su presencia institucional y territorial. Ocupan cargos importantes en el organigrama parlamentario y tiene presencia extendida en la administración de varias provincias. Entre los puntos en contra o que pueden convertirse en débiles figura compartir cierta suerte común con el Gobierno. Es decir, a mayor deterioro del país con Cambiemos las chances de convertirse en alternativa pueden evaporarse atravesado cierto punto de inflexión. También, la ausencia de candidatos fuertes. Ni Urtubey, ni Schiaretti, ni Massa logran erguirse por sobre el resto.

 

Por la unidad

 

El tercer polo es el más impreciso. Con actores que pendulan entre los dos polos. Está integrado por los que que pregonan la unidad, sin figuran predominantes, pero tampoco sin exclusiones. El jefe del PJ porteño, Víctor Santa María es uno de ellos. Alberto Fernández, otro. Para representar a estos sectores, Felipe Solá se ofrece como precandidato.

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